domingo, 28 de septiembre de 2008

Fracaso y Orgullo

Podría tratarse del título de una novela del mismísimo Liev Tolstói pero no, se trata de otros de mis puntos de vista sobre una historia que me ronda por la cabeza.

La palabra fracaso se asocia a todo lo que iniciamos y no somos capaces de acabar, generalmente, por incompetencia o incapacidad. Yo creo que a esta aseveración le falta un punto importante y es que sólo se puede considerar fracaso a algo que nosotros realmente deseábamos o queríamos comenzar y al final hemos sido incapaces de llevar a cabo. Si la tarea en cuestión está impuesta desde fuera por cualquier agente externo, bien sean personas, bien sean la sociedad o cualquier otro elemento que pueda interferir en nuestras vidas, y finalmente no se realiza, se puede considerar muchas cosas pero nunca un fracaso.

En resumidas cuentas para fracasar primero te tienes que implicar y sólo te puedes implicar en aquellas cosas que realmente te interesan y te gustan (Situación A).

Muchas veces nos vemos arrastrados a callejones sin salida que no sabemos ni si nosotros mismos hemos elegido y por orgullo los debemos sacar adelante (Situación B). Está bien que luchemos por resolver este tipo de situaciones pero jamás las podremos considerar un fracaso en caso de que no lleguen a buen puerto puesto que nos han sido directa o indirectamente impuestas y la implicación deja paso a la desidia, al aburrimiento y la desesperación.

El orgullo no es ni malo ni bueno, es una herramienta que hay que saber usar correctamente al igual que no usarías un tenedor para arar un campo ni una azada para comerte unos macarrones. Así que si permitimos que una situación del tipo B perdure demasiado en el tiempo por culpa del orgullo le estamos dando un uso incorrecto. Sin embargo si gracias al orgullo conseguimos perseverar y pelear para convertir una situación A en un éxito estaremos sacándole a la herramienta el 100% de su utilidad.

En conclusión, lo verdaderamente complicado es saber que se quiere o se desea con fuerza para poder aplicar el orgullo correctamente y tratar de convertir un sueño en realidad salvando los obstáculos que añaden esa necesaria probabilidad de poder fracasar para ser capaces de paladear el éxito en caso de producirse. Si sabes lo que quieres y te encuentras en una situación B, el fracaso no es la incapacidad de resolver esa tarea, sino la incapacidad de tomar la decisión de abandonarla a tiempo y dejar el orgullo para otro día.

La pregunta que se nos presenta entonces es: ¿Sabes lo que quieres?

Un beso para todos.

martes, 23 de septiembre de 2008

Homenaje Inesperado

De vez en cuando ocurre algo que nos saca de la monotonía y administra un poco de necesaria sorpresa a nuestras guiadas vidas. Pueden ser desde cosas muy pequeñas como encontrarte en las escaleras del metro un billete de 20 euros, hasta grandes momentos que lo cambian todo como cruzar la mirada por primera vez con la que será la mujer de tu vida.

Curiosamente solemos confundir el grado de importancia de esos eventos ya que de los ejemplos anteriores casi todo el mundo escogería el de la mirada como el más importante y obviaría que sino te hubieras parado a recoger los 20 euros y perder un metro, no habrías podido coger el siguiente tren donde iba sentada dicha persona que ahora te encandila.

Pues bien, anteayer mientras estaba en el sofá, esperando a que se hicieran las 19:30 para salir de casa, desaprovechando 4 minutos y 42 segundos de mi vida viendo la tele, me ocurrió una de estas cosas que no esperas. El grado de importancia que le di entonces fue muy bajo pero al acabar de escribir esto la conclusión a la que llego me parece digna de mención.

Por un momento me quedé flasheado, como en estado de shock, por lo que mis células oculares estaban transmitiendo a la parte posterior de mis entendederas. Tardé unos segundos en asimilar que estaba ocurriendo en realidad pero después de ese breve espacio de tiempo pude disfrutar al máximo de lo que la caja tonta me ofrecía en ese preciso instante. Era algo increíble, que piensas que nunca vas a volver a ver pero allí estaba, algo mágico. Una de esas cosas que te hacen valorar el estar vivo para poder ser participe de aquel acontecimiento histórico.

Cuando presentí que el anuncio llegaba a su fin me sorprendí a mi mismo petrificado desde la punta de los pies hasta las pestañas pasando por una pétrea sonrisa estúpida en la cara mitad guasa mitad pavor.

Me estoy refiriendo al anuncio del nuevo disco de Camela!!!!

Rápidamente mis dudas se disolvieron y no sólo mi sonrisa sino toda expresión de mi rostro se transformó, músculo por músculo, para convertirse en una exagerada mueca de terror absoluto. El anuncio no acaba ahí, había una segunda parte que gritaba a los cuatro vientos, sin ningún tipo de pudor o vergüenza, como si de eso ellos no entendieran, como si no fueran mínimamente humanos y no le quedará una pizca de sentido común en el alma: "Ahora con Karaoke y micrófono incluidos!!!!". Increíble. Se puede ser más, más, no sé más.... BRILLANTE. Eso sí que es saber hacerse con su público. Sólo falta que además regalen un altavoz que puedes poner en el techo del coche mientras la choni de tu novia canta con el Karaoke y el micro que se pueden conectar al mechero del Civic.

Lamentablemente no he encontrado el anuncio de la Tele para ponerlo aquí. Espero que lo podáis disfrutar en directo pero por si hay alguno frotándose los ojos y para que veáis que lo que digo es verídico dejo esta oferta que he visto en Internet:

http://www.priceminister.es/offer/buy/29996837/Laberinto-De-Amor-Dvd-Karaoke-Microfono-CD-Album.html

Del cantante se podría estar hablando horas, con ese look entre bolywoodiense con el cuello Mao y camaronero, y de la chica ídem. Cada gesto, cada movimiento en los vídeos de Camela está estudiado al máximo, están cuidados con esmero para que a nadie se le pase que la pareja se acaba de disolver, que no se quieren ver más, que él le está pidiendo perdón o que ella le ha engañado con otro, por si no quedara suficientemente claro en las letras llenas de giros inesperados y metáforas imposibles. Son la repera.

Este grupo desafía todas las leyes del universo. Desde las más objetivas como la física, ese baile en círculos me parece irreal, hasta las más subjetivas como la ética, sin principios no hay vergüenza. Mención especial merece el tercero en discordia, el elemento que algún erudito introdujo en la fórmula Pimpinela y que era el ingrediente que faltaba para que un grupo de este estilo cogiera cuerpo entre las masas. Este personaje merece un monumento en el mundo de los farsantes salaos. Que morro tiene el tío. Sin ningún tipo de problema, el menda se las da de master del universo musical tocando el piano (anexo1) y el violín (anexo2) (no me gustaría saber tocar medianamente bien uno de estos instrumentos y ver el uso fraudulento que hacen de ellos los de Camela en sus vídeos) con un soniquete que apesta a organillo con cabra. Menos mal que después, yo creo que en un arranque de orgullo por haber encontrado la manera de meter un órgano en un grupo de una forma que él considera cool, vamos tan cool como salir a la calle a robar unas cuantas letras de SEAT León para poder poner en la parte trasera del tuyo algo así como "Chani y Richard", se le quitan las vergüenzas de lo que realmente es y aparece con su guitarra-órgano (anexo3). Una guitarra-órgano!!! sólo con imaginármela me meo, pensad lo que significa para mi verla. Claro tú le ves en el vídeo y da una imagen lamentable pero luego lo piensas y te preguntas si has visto a alguien más tocando la guitarra-órgano. Y no. Es un instrumento que este crack ha hecho suyo como Jimmy Hendrix la guitarra que quemó u otro incomprendido del panorama musical español que no es otro que Evia y su gaita electrónica.

En conclusión, que me he alegrado un montón que este grupo, que tiene la friolera de 6 millones de discos vendidos (que cada uno saque las conclusiones que quiera) , y que me trae muy buenos momentos de los coches de choque y del bingo de las fiestas de Mostotes vuelva a triunfar en España, demostrando que no hay que avergonzarse de nada en esta vida, solo de las cosas que has dejado sin hacer.

Y he hay la moraleja que he sacado de esta historia. Ha pasado de ser sólo una sonrisa a un momento de reflexión, aunque fuera breve. Menos da una piedra.

Un beso para todos.

PD: Aquí os dejo los anexos. Degustadlos sin prejuicios. Ellos mismos os los provocaran.

Anexo1: Aquí con el piano. La historia a falta de tonadillera y torero o futbolista y modelo pues peluquera y mecánico que vende más. Que cracks.



Anexo2: Aquí con el violín. Que morro. Con el soniquete a organillo pachanguero ahí. Toqué yo con el órgano en el colegio "Cielito Lindo" y sonaba mucho mejor. Aunque al final no puede aguantar ese arte torero que tiene y saca a pasear la guitarra-órgano. Unos fieras.

Anexo3: Mi favorito. Este vídeo es brutal. Los bocadillos que les ponen y los gestos JAJAJAJA. Además que se ve la guitarra-órgano en rojo fulana, como no podía ser de otra forma. La madre que los parió.



Anexo4: Y este lo pongo por los coches de choque. Es que son un filón. Gracias por volver si es que alguna vez os fuisteis.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Crear

Levanto mi descansada espalda de mi colchón Pikolin después de escuchar el insufrible pero necesario pitido de mi despertador Casio. Desplazo con mi brazo las suaves sábanas Benetton que me han arropado plácidamente toda la noche. Me calzo mis mullidas zapatillas Vulladi y me dirijo al baño de mi maravillosa casa construida por Ferrovial. Lavo mi cabello normal, ni graso, ni seco, con Pantene Pro V y nutro mi piel con Sanex. Me cepillo uno por uno los 28 dientes de mi boca con un cepillo eléctrico fabricado por Oral B y con pasta de dientes super-mega-anti-placa diseñada por Signal. Para dejar mi cavidad bucal plenamente limpia me enjuago con el abrasivo pero publicitariamente convincente Listerine Mentol. Me meto en mi Mazda 3 Rojo y me voy a currar escuchando canciones escritas y tocadas por La Fuga conduciendo por la M-611 construida por el estado Español rodando sobre mis neumáticos mixtos Michelín. Llego al edificio dónde curro financiado por Repsol, enciendo mi portátil Dell y me pongo a trabajar, lo que supone la utilización de entornos desarrollados por SAP y aplicaciones de Microsoft, Oracle, Google, etc., mientras escucho música inventada e interpretada por Muse y Hellacopters en su mayor parte. Miro mi móvil HTC: "las 15:13", hora de irse. Voy a comer a un restaurante argentino donde degusto una deliciosa pieza de vacío comprada en Merca Madrid y preparada con esmero por el chef del lugar. Vuelvo a casa, me pongo ropa cómoda en su mayoría diseña y confeccionada por El Corte Inglés y me echo una pequeña siesta disfrutando de lo acogedor de mi sofá de Muebles La Constanza. Más tarde Veo una película dirigida por Edward Zwick, interpretada por Leo Di Caprio, producida por Warner Bros. Pictures y distribuida por... Emule. Ceno una Florette con atún Isabel y de bebida un refresco de naranja fabricado y distribuido por Trina. Me meto en la cama y me pongo a leer un libro escrito magistralmente por Oscar Wilde y editado por Óptima.

Y es después de que ocurra todo esto y de darme cuenta que consumir es muchísimo más fácil que producir, es cuando me entran unas ganas irrefrenables de crear algo en este mundo con mis propias manos. Algo que mire y diga: "eso lo he hecho yo. Sin mi no existiría". Algo puro sin aditivos. Algo pensado y soñado por mi creado por y para que lo disfruten los demás. (Si en este punto alguien está pensando en su empleo como la forma de crear algo soñado es una de esas personas que pertenece al 4% de la población activa que adora su trabajo y no debería estar leyendo esto).

Lo que me lleva a resolver uno de los grandes misterios de la vida. La necesidad de tener hijos.

Si José Martí tiene razón, y aunque no la tenga la frase tiene tanta carga lógica que por lo menos yo se la voy a otorgar, una persona para ser completa tiene que plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo.

Las tres cosas coinciden en la idea que yo expongo en este artículo que no es otra que la necesidad del hombre de crear para sentirse completo. Pero ¿qué hay de la necesidad de tener hijos? En principio no debería ser tal.

Analicemos cada una de las premisas por separado.

Plantar un árbol: Requiere paciencia, esfuerzo y dedicación. Algo a lo que la gran mayoría de la población mundial no está dispuesta a dar sin recibir nada a cambio.

Escribir un libro: Requiere esfuerzo y dedicación, algo a lo que la gran mayoría de la población mundial no está dispuesta a dar sin recibir nada a cambio y además talento, algo de lo que la gran mayoría de la población carece.

Tener un hijo ( nótese que es tener, no educar): Requiere esfuerzo y dedicación. Algo a lo que la gran mayoría de la población mundial no está dispuesta a dar sin recibir nada a cambio, pero en este caso se recibe uno de los mayores placeres de los que el hombre puede disfrutar, que no es otro que el sexo, así que merece la pena el esfuerzo y la dedicación. Y además ser fértil, concedido porque sí a la gran mayoría de la población mundial.

Así que si algún ser superior (léase: Dios, madre naturaleza, huevo cósmico, extraterrestres verdes, o lo que demonios haya montado este tinglado) ha decidido que los seres inteligentes que habitan en él, es decir nosotros por si hay algún despistado, tengan la necesidad de crear algo para sentirse completos, también es lógico pensar que este mismo ser tras generar una muestra abultada de individuos y tras percatarse de que en una muestra abultada de cualquier cosa la mayoría te sale mediocre, unos pocos ineptos y otros pocos bien dotados, pues decidió, a toro pasaó (ya que no vas a crearle la necesidad a tu propia creación si no le das un salvoconducto para poder satisfacerla), que otorgaría la capacidad de tener hijos a esa gran mediocre mayoría dotándoles así de la opción de crear algo con relativo poco esfuerzo, sin talento alguno y con el aliciente del sexo por si a alguno aún no le llama demasiado el tema.

Dicho esto individualizaré.Yo tengo ahora mismo la necesidad imperiosa de crear algo. Pero he aquí mi paradoja:

1. No tengo ni la paciencia ni la dedicación necesarias para plantar un árbol. Además soy alérgico a casi cualquier tipo de ser vivo que se reproduzca por esporas o similares.

2. Suponiendo que esté dentro del grupo de los fértiles soy demasiado egoísta y racional que es la suma necesaria para impedirme el querer tener hijos. Hay muchos egoístas irracionales que los tienen y malcrían haciéndonos sufrir a los demás los efectos de su insensatez. Y hay unos pocos racionales que sobreviven lo mejor que saben al educarlos y conseguir que no se salgan, aunque limiten, de los márgenes del respeto necesario para que una sociedad funcione.

3. Soy consciente de que he caído en el grupo del pelotón de la muestra abultada de individuos así que me siento demasiado mediocre como para tener el talento para escribir un libro.

Sin embargo tengo que elegir una de estas tres puesto que necesito crear algo con todas mis fuerzas. Una de mis virtudes es que me esfuerzo y me dedico plenamente a algo en lo que realmente creo así que como no creo que vaya a plantar un árbol, pues tendré que creer que en lo más recóndito de mi ser se esconde una miaja de talento.

La decisión ya está tomada. Aún así me reservo el comodín del hijo para un futuro. Sólo espero que mi fertilidad nunca llegue a leerse esto.

Un beso para todos.

PD: Y eso que sólo trato de hacer una de las tres cuando José Martí se refería a las tres en conjunción. Vaya tela.

jueves, 4 de septiembre de 2008

La Ecuación De Mi Desdicha

Miembros, variables y términos,
no somos más que ecuaciones,
restándolos o sumándolos,
el resultado, emociones.

Unas calculan el hambre,
otras calculan el frío,
pero las más importantes,
son las que dentro sentimos.

Entre todas las variables,
a veces una destaca,
porque llega a los lugares,
inhóspitos de tu alma.

Una variable que suma,
su esencia restar no deja,
tu fortuna o tu desgracia,
a merced quedan de ella.

Serás feliz si la amas,
y amor a ti te profesa,
porque sólo sumará,
en las emociones buenas.

Pero el doble filo acecha,
y si no correspondiera,
todo ese amor ya navega,
a la ecuación de la pena.

Sólo una cosa hay peor,
que amar y no ser amado,
y es encontrar el amor,
y no poder pelearlo.

Razones de esta censura,
pueden encontrarse a pares,
pero mi razón sin duda,
es la más desesperante.

La culpa no es de otro hombre,
la distancia no es culpable,
sólo encuentro una respuesta,
mis actos son responsables.

Así el destino a querido,
que esperarte no supiera,
y ahora mi triste Cupido,
tiene prohibida su presa.

Y cada noche me llevo,
a la cama esas razones,
trasladando negativos,
a mis buenas ecuaciones.

Y he ahí la paradoja,
sumarme en todas podrías,
pero solamente aumentas,
la ecuación de mi desdicha.

Un beso para todos.

¿Quién mueve los hilos?

Un día normal en mi trabajo es recibir un montón de incidencias que vienen de arriba e intentar resolverlas. Nadie sabe quien las envía, ni el orden, ni la urgencia, ni en que grado hay que tratar esa incidencia. Es un misterio que a nadie incumbe. Yo lo único que hago es coger una, leer el nombre del individuo en cuestión y ponerme manos a la obra.

Me dedico única y exclusivamente a hacer mi trabajo, nada más. Sé que hay otros como yo pero creo que con especialidades diferentes. No les conozco. No sé si lo que hago está bien o mal, soy incapaz de sentir algo. Los humanos son sólo trabajo. Nosotros les provocamos las emociones pero somos incapaces de entender y sentir como éstas les afectan.

Lo que hago es analizar a la incidencia en cuestión. Recopilar todos sus miedos e inseguridades y hacerle ver que ese conjunto de emociones es mucho más fuerte que sus posibles virtudes. Esa es la parte difícil, el principio, como con las cometas, una vez que se ha conseguido ponerla a volar solo hace falta tirar de vez en cuando del hilo.

Una vez en este punto, la incidencia se encarga ella misma de bloquearse. Al engrandecer sus complejos comienza a evitar contacto con los demás individuos, se siente desnudo y piensa que cualquiera puede darse cuenta de sus fallos y descubrir los secretos que menos le gustan de su personalidad. Y eso le avergüenza. Debido a esta secuencia de pensamientos, el individuo adopta una actitud defensiva que hace que el resto comience a distanciarse poco a poco. Más leña al fuego.

Esto provoca que paulatinamente el círculo de amistades se vaya reduciendo hasta que se queda completamente sólo, o al menos eso es lo que yo debo conseguir aunque la realidad sea que los demás siguen estando ahí, lo importante es provocar esa sensación de vacío. Sólo tengo que hacerle sentir tan solitario, vulnerable e insignificante que no se de cuenta de que hay gente a su alrededor dispuesta a ayudar.

Todo ese proceso tiene que ir acompañado de pérdida de ganas de hacer cualquier cosa. Que piense que todo lo que ha hecho hasta ahora es todo lo que hay. Es muy importante para que mi trabajo salga bien eliminar toda esperanza de vivir nuevas experiencias y sensaciones, sin interés por aprender nada nuevo y sin ganas de ahondar más en lo ya conocido. Mi objetivo paradójicamente es logra "objetivos cero" para mi individuo.

Mi trabajo sólo termina cuando recibo otra incidencia de arriba diciéndomelo. Me gusta hacer las cosas bien así que echo un vistazo al insignificante protagonista de mi incidencia, antes de cerrarla definitivamente y dedicarme a las otras, y le encuentro acurrucado en la cama en posición fetal, con los ojos vidriosos y la mirada perdida. Sólo, con la persiana bajada a pesar de ser las cuatro de la tarde, con el teléfono móvil, con todos los casilleros a cero, a 5 cm. de su mano derecha con los dedos apuntando hacia él indicando claramente que hace unos minutos estaba sujeto y al abrir lentamente el puño el cacharro se ha deslizado lentamente hasta acabar inmóvil en la sábana en un inequívoco signo de desesperación. Sí, mi trabajo está bien hecho. Algún compañero habrá tomado ahora mi relevo.

No sé si lo que hago es bueno o malo, a veces me lo pregunto. Como me pregunto quienes serán los de arriba y que les mueve a hacer lo que hacen. Da igual. Lo cierto es que soy incapaz de reconocer un sentimiento humano puesto que no sé que significan. Lo que sé es que en mi trabajo casi siempre acaban llorando, depende de lo que se prolongue la tarea. He leído en algún sitio que el llorar puede reflejar alegría o tristeza así que si me importara algo estaría desconcertado. Pero no me importa. Si les hago felices ya habrá algún compañero mío que se encargue de arreglar eso, si los hago desgraciados lo mismo.

En este caso concreto si no hubiera recibido la incidencia para retirarme lo mas seguro es que el individuo se hubiera suicidado tarde o temprano. No sé si la muerte es buena o mala para los humanos. Lo que sí sé es que cuando eso pasa, yo no paro de trabajar.

Supongo que ya habréis reconocido mi identidad. Soy un sentimiento, para ser más precisos La Amargura y si algún humano se lee esto y me conoce espero haberle provocado sentimientos buenos y haberle hecho muy feliz. Si no, ya llegará un compañero para solucionar eso.

Un beso para todos.