lunes, 27 de abril de 2009

Los Cerdos Están De Moda

Y tanto que lo están. Hombre, ya les tocaba a ellos ¿no? Primero fueron las vacas con el tema de la vacas locas, luego los pollos, con lo de la gripe aviar, no esperarían los cerdos escaparse de rositas, que el mercado hay que repartírselo y a la gente hay que decirle qué carne comprar en cada momento. Lo suyo es que pudieran comprar de todo en cualquier momento pero cuando las acciones de las farmacéuticas tienen que subir en bolsa pues hay que apretarse el cinturón. Esta vez le ha tocado al cerdo. A ver las víctimas que se cobran esta vez.

Lo malo de esto es que es el cuento del Lobo y las ovejas. Con tanta pandemia no sabemos cuando va a venir la de verdad y cuando venga se nos comerá las ovejas. Y es que cuando te mienten tanto que ya no sabes ni lo que creerte pierdes la confianza. Eso pasa con todo en la vida. Con la política también.

¡Ay madre! con lo ilusionados que votaron la constitución nuestros padres, que esperanza tenían, que futuro más prometedor en ciernes. Da igual que les impusieran votarla, fueron lentejas, pero cuando son lentejas para cosas "buenas" no importan los fascismos (como la cacerolada de IU al PP). Así pasó, que les colaron la transición hasta las trancas. Desde entonces nos mantienen engañados y amodorrados haciéndonos creer que somos demócratas y que nuestro voto cada 4 años vale algo para que no pidamos votar cosas importantes como una nueva constitución. Casi, y lo subrayo para los que se la cogen con papel de fumar que en este país son muchos, prefiero tener un dictador que cobra como uno que un dictador cada 4 años que cobra para toda la vida.

Pero decía que los cerdos están de moda porque hoy mismo he leído que el CERDO del secretario de Organización y Comunicación de la UGT, José Antonio Cubillo, ha dicho que no le van a hacer una huelga general al PSOE porque no van a debilitar al actual gobierno que es el mejor aliado de los trabajadores. Esto lo dice un sindicato cuando la tasa de paro es del 17,2%, incluso argumentando que en España hay mucha economía sumergida es una argumento nefasto para un sindicato. Apagar las llamas con un bote de gasolina, vamos. Es que me lo imagino mientras dice esto con el rabito corto y curvado, el hocico lleno de barro y las pezuñas repletas de fondos públicos sacados de la financiación sindical. Hace 8 años (tenía 22) ya escribí que los sindicatos habían perdido su razón de ser. Mira que me quedé corto. Y todavía dicen que han mediado con la industria del automóvil para que no despidan a nadie a cambio de subida cero. Mira Cubillo, eso lo han hecho en casi todas las empresas pero como no sale en la tele… Y todavía se preguntan si hay que congelar el sueldo a los funcionarios. Hombre si divides entre 17 los funcionarios para conseguir los que hacen falta igual se lo puedes hasta subir a los que queden.

Otros cerdos de moda son el actual presidente del gobierno y el actual candidato a la presidencia por cargarse la democracia, incluso antes de que esta se parezca un poco a su definición formal, al elegir ellos, como buenos caciques que son, los nombres que irán en las listas electorales, masacrando por completo el derecho del electorado de elegir sus líderes. Tú les eliges a ellos y ellos a los demás. Y pobre del que diga esta boca es mía. Trásfuga a la primera de cambio. Busca y captura, 60.000 euros por su cabeza y si te he visto no me acuerdo. ¿Para qué necesitamos tantos congresistas a los que no hacemos más que pagar para nada? Que pongan un representante por partido y que le den un peso porcentual a su voto. Mismo resultado que ahora y muchísimo más barato. Eso sí, la república bananera la tienes asegurada. ¿No será mejor que cada congresista exprese libremente su opinión sin miedo a que le expulsen del partido o simplemente le hagan mobbing sacándole de los medios de comunicación? Es decir, listas abiertas. Al ser elegido por el pueblo, el partido se tendría que morder la lengua.

Estos dos son dos CERDOS que se ríen de nosotros pidiéndonos austeridad, paciencia y buen humor frente a la crisis mientras votan a favor, lo único en lo que se ponen de acuerdo, en subirse el suelo un 4%. Me pregunto que opinará Cubillo de esto.

Dos CERDOS que han convertido la política en un empleo vitalicio permitiendo a la gente que más tiempo lleva en el partido llegar arriba en vez de a la más capacitada, fomentando así el trabajar para el partido y para su carrera, como si de una empresa privada se tratase, olvidándose del ciudadano.

Son los CERDOS más grandes de una piara bien nutrida. Congresistas apoltronados en sus escaños viviendo a la sopa boba, jueces elegidos por el partido de turno o que pueden ser jueces a pesar de haberse presentado como candidatos por un partido político, los directores de los cuerpos de seguridad del estado puestos a dedo, los delincuentes a gran y pequeña escala toreando la justicia, que coja y lenta, es incapaz de pegar una embestida y un larguísimo etcétera provocado básicamente por la NO independencia de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial que ya promoviera Montesquieu, allá por los tiempos de la añorada guillotina.

Esperemos que esta gripe porcina ataque donde tenga que atacar, ya que por fin la naturaleza eligió el animal correctamente. Vacas había alguna pero pocas, gallinas también sobraban pero no fue suficiente. Esperemos que esta gripe se lleve a todos los CERDOS que campan a sus anchas por los ministerios impregnando de su pútrido hedor todo lo que tocan, y llevándose pegados en sus lodosas pezuñas no sólo nuestro dinero, sino nuestra ilusión y esperanza en un sistema que agoniza.

Claro que en ese caso igual se lleva a los 40 millones por delante. Porque los cerdos, no nos olvidemos, se crían. Y a estos se les alimenta con desidia y pasotismo.
Lo dicho, cuando llegue el lobo ni nos enteraremos... y el lobo lleva llegando unos cuantos años.

Un beso para todos.

sábado, 18 de abril de 2009

Decidir. Actuar. Apechugar.

POR LA MAÑANA
----------------------
A ver cual falta... el libro de ciencias. Ahí está. Ya están todos. Los 8 Kg que maltratan su espalda todo el día.

Coge la mochila, parece un marine con radio y todo de 1,40 metros de estatura. Va tan metido en sus pensamientos que olvida el bocadillo del recreo.

"¡¡Fede!! Hijo el sándwich, que tengo que estar pendiente yo de todo. Que te ibas sin bocadillo y sin darme un beso." MUAC. Recibe un sonoro beso en la mejilla por parte de su madre y él le devuelve un tímido e insulso aunque ya habitual besito en la mejilla.

"Ay hijo que desaborío eres". Le dice mientras trata de peinarle su anodino pelo negro y liso que va a juego con el resto de su anodina cara.

"Adiós Mamá".

Sale a la calle como cada día. Le esperan 600 metros hasta el colegio los cuales se dividen en el kiosco de Manolo a unos 150 metros de su casa, el buzón de correos, a 350, la tienda de chuches a 500 y finalmente el cole.

El camino de ida se le hace aburridísimo de sólo pensar que hoy es miércoles y como todos los miércoles las clases empiezan con Lengua. Odia la asignatura de Lenguaje, es lenta y pesada y la forma de hablar de Don Mariano la convierte en algo exasperante. Pero bueno, al menos le queda el consuelo que a partir de las 11 viene su ansiada clase de matemáticas.

Cabeza gacha, caminar cansino, manos a las correas de su mochila de camuflaje, que ya comienza a parecerle infantil, un pie luego otro pie evitando pisar las líneas que separan cada baldosín de la acera. Tampoco vale pisar las grietas de las baldosas rotas se dice a sí mismo y sonríe vagamente.

Por fin el Kiosco.

Espera a su amigo Miguel, como siempre, detrás del kiosco. Habían decidido esperarse allí por el escaparate lleno de juguetes con el que podían deleitarse durante la espera. Aunque Miguel nunca tardaba mucho, de hecho casi siempre estaba allí. Era muy puntual y respetuoso.

A partir de ahí, acompañado, el trayecto se hace mucho más ameno. Hablan de alguna serie que han visto en la tele el día anterior, de qué harán en el recreo o lo imbéciles que son el grupo de mayores de Víctor y compañía que suele molestarles en los descansos.

Pero ese día el camino se le está haciendo eterno y no sabe exactamente porque. Acaban de pasar el buzón de correos. Madre mía. Aún queda la mitad del camino.

Y entonces Miguel da en el clavo.

"Me han dicho Berta, María y Susana que van a ir a la acampada del finde. Aunque Berta no estaba segura porque igual se va con sus padres a Barcelona o algo así".

Eso era. Eso es lo que no se puede sacar de la cabeza. Lo que lleva rondando ahí unos días y no le deja pensar en otra cosa. BERTA. Hasta se había quedado embobado mirándola en clase de ¡¡¡matemáticas!!! Teniendo que recuperar después es casa. Era un caso perdido. Nunca podría hablar con ella.

"¡EH! Fede, te estoy hablando".

"Sí. ¡¡Ah!!. Da igual que vengan o no. Si no vienen pues vamos nosotros solos".

"Ya, pero a mi me gusta Susana y se lo voy a decir en la acampada".

"No tienes huevos. ¿En serio?"

"Claro tío. ¿A que voy a esperar? Como dice mi padre. Si quieres algo cógelo, no esperes que venga sólo".

"Supongo…".

De pronto se encuentran ya en la puerta del colegio, con esa conversación que han mantenido y Berta rondándole por la cabeza no se han parado ni a comprar los regalices de rigor en la tienda de chuches.

"Te veo a la salida. Fede".

"Vale".

POR LA TARDE
-----------------
Está esperando a Miguel en la puerta del cole imaginando a las X’s y las Y’s de las ecuaciones quedando después de clase a jugar un partido de fútbol. Para matar el tiempo solía imaginarse historias de este tipo y reírse para sus adentros. Miguel se retrasa más de la cuenta cuando se acerca Berta por detrás.

"Hola Fede. Hoy tengo que ir a casa de mi tía al lado del kiosco de Manolo ¿os puedo acompañar a Miguel y a ti?"

"Cl.. Cl.. Claro Berta. A ve.. A ver si viene Miguel que ya debería estar aquí" Dice tartamudeando por los nervios y la sorpresa, mirando el reloj con provocada expresión de impaciencia.

Un coche bastante familiar para enfrente de ellos y de él se baja Miguel un tanto apurado.

"Lo siento Fede. Se me olvidó decirte que hoy me llevan al dentista. Mañana te veo." Y rápidamente sin ni siquiera percatarse de la presencia de Berta se mete en el coche a toda prisa y se va.

No lo puede creer. Va a estar a solas con Berta un buen rato. Una jugarreta del destino que tiene que aprovechar.

"¿Nos vamos?" dice Berta.

“Vale".

Y a partir de ahí. Silencio. Las manos le comienzan a sudar casi desde el minuto uno de empezar a andar. Cada frase que se le viene a la mente es detenida por su cerebro, o su corazón, antes de pronunciarla. Pasan la tienda de chuches. ¿¿¡¡YA!!?? puff, que rápido pasa el tiempo. Sí, ya lo tiene. Le hablaría de la acampada, del fin de semana que venía. Un tema perfecto que incumbe a los dos.

La mira para comenzar a hablar y entonces se queda embelesado mirando sus ojos ovalados y verdes, rodeados por aquellas enormes pestañas. El pelo largo, liso y brillante recogido en una coleta que le entran ganas de acariciar. Cuando ella se da cuenta que la mira le sonríe con esa sonrisa que por alguna razón se había metido en su memoria y no quería salir. Ni él quería que saliera.

"Toc. Toc. ¿Estás ahí? Estás muy callado Fede."
"No me encuentro muy bien. Supongo que será la alergia, ya sabes que soy alérgico a todo. O algo del comedor que me haya sentado mal. Mi madre dice que tengo el colón peor que mi abuela. ".

"¿El qué? JAJA que raro eres.".

"JEJE". Un rayo de vergüenza cruza su adolescente mente por la estúpida risita que acaba de soltar mientras se imagina al muñeco verde del semáforo desternillándose de risa señalándole con el dedo.

Según Berta dice eso de "que raro eres" pasan por el buzón de correos. Tiene que hacer algo. Ha esperado ese momento durante todo el año pasado y lo que llevaban de este. Desde que les habían cambiado de clase no había podido o no se había atrevido a hablar con ella.

El sudor de las manos se extiende al resto del cuerpo, sobre todo a las partes donde ya comienza a aflorarle vello. Siempre puede poner la excusa de que se debe a los 8 KG de mochila, aunque a ella, que lleva elegantemente una carpeta cruzada entre las manos, le parecería una tontería de argumento.

Por fin se decide.

"¿Va.. Vas a ven.. venir a la acampada?"

"Mira hay está el kiosco.”

¿¿Ya??. Piensa él.

“Muchas gracias por acompañarme Fede. No sé si iré aún, igual me tengo que ir a Barcelona. Ya veremos".

Y con un grácil movimiento de la mano, da media vuelta, haciendo saltar graciosamente su coleta, le da la espalda y se va.

Los siguientes 150 metros se los pasa odiándose a sí mismo. Odia su endeblucho cuerpo, sus insulsos rasgos que no dicen nada a nadie y todo su cuerpo en general. Está empapado en sudor con la camiseta pegada a la espalda y deseando llegar a su habitación, tirar su inmensa mochila al suelo con rabia y quedarse mirando a la ventana pensando toda la tarde en Berta.

16 AÑOS DESPUÉS
--------------------
Y aquí me encontraba hoy hoy. 16 años después en una iglesia. Observando a Berta en el estado más hermoso imaginable. Aunque para mi superaba con creces mi imaginación.

De pie en el altar. Maquillada a la perfección, ahí estaban, sus ojos y sus pestañas, volviéndome loco de nuevo, el pelo recogido otra vez pero esta vez con una bellamente adornada diadema y un precioso velo. Su cuerpo, ahora de mujer, había crecido con ella regalándole una esbelta figura que conjugaba delgadez y curvas en una proporción que se me antojaba áurea. El vestido tenía las cualidades perfectas para cubrir tan bella percha. Era precioso a la vista, ceñido al tacto y su diseño invitaba cortés pero discretamente al deseo. Dejaba volar libre el cuello y los hombros de Berta. Sin duda una de las partes más hermosas y sensuales de su cuerpo.

Su sonrisa, aunque se adivinaba nerviosa e impaciente, rebosaba una felicidad nunca vista antes lo que la hacía aún más extraordinaria. Conocía cada arruga que se formaba en su cara cuando se reía después de tantos años de observación. Me la sabía de memoria y nunca me cansaría de ella.

Y yo vestido de gala. Esperando nerviosamente a que el cura pronuncie las palabras mágicas y ponga fin a tan angustiosa espera. De pie mirándola fijamente. Rebosando amor por cada poro de mi cuerpo.

Por fin. Se hace el silencio. Llega el momento. La felicidad de Berta es total y con ella la mía.

Primero el Cura. Luego ellos. Y luego yo.

Miguel y Berta se dieron el "sí quiero" en el altar y yo, a cinco metros en primera fila, callé para siempre al igual que callé hace 16 años.

Un beso para todos.