martes, 25 de mayo de 2010

Cromosoma-P

Dicen las malas lenguas, las viperinas más bien, que existe un cromosoma en el cuerpo humano que gestiona el comportamiento de cara a los demás cuando estás resultando extremadamente pesado, insoportablemente casino o incluso potencialmente odiable. Este cromosoma es conocido como el CROMOSOMA P.

A pesar de las dudas que pueda generar su existencia estoy seguro de que con dar una vuelta por su círculo de amistades y conocidos, bien sean colegas de trabajo, tenderos del barrio de diversa índole, familiares o compañeros de toda la vida encontrará alguien de quien la sospecha de la escasez o falta total de CROMOSOMA P sea un hecho. A estos individuos se les conoce como CCP's o carentescromosomáticos-P.

Y como muestra un botón. He conocido mucha gente sin cromosoma P y hay de todo, los hay hasta entrañables a su manera pero éste se lleva la palma. Era el rey de los CCP's. En una dimensión imaginaria donde todo el mundo fuesen CCP's este personaje sería el "pesao". Incansable en el habla, incorruptible en el pensamiento, este individuo no conoce aún quien le haya parado los pies.

Al principio se comportaba como el típico CCP, le calé enseguida. Era una de estas celebraciones sociales con actividades (no entraré en más detalles). Mucha conversación, algo de risas, cerveza y buena comida. Entonces apareció él. Era primo de uno de ellos y desde el minuto 1 acaparó toda la atención. Y es que el cerebro de estas personas recibe exactamente y sin ningún tipo de filtro impulsos puros que le son enviados desde sus globos oculares y de ahí a las cuerdas vocales invadiendo el aire, que hasta ese momento corría libre delante de sus labios, con el que sale de sus pulmones infectándolo de chistecillos sin gracia o directamente ideas irracionales que para él son la piedra angular de alguna extraña filosofía extraterrestre.

Pero lo mejor estaba por llegar. Hasta ese momento no había destacado especialmente sobre otros especimenes que me he encontrado por mi andadura terrenal. Tuvimos que tomar un autobús que rápidamente fue rellenado cual pavo de navidad. Yo me movía como el que corre por un bosque, esquivando todo los que pillaba por delante, no con el objetivo de entrar el primero en el pavo de metal, sino para escapar de nuestro protagonista anticromosomático. Debo decir que por alguna razón que se escapa de mis entendederas provoco en este tipo de gente un "efecto velcro" involuntario que hace realmente complicado quitármelos de encima. Más de una vez en la barra de un bar, al terminar de pedir las copas y disponerme a darme la vuelta "Coño que susto!!!" me he encontrado de sopetón con el CPP de turno pegado a mi hombro desde vete tú a saber cuanto tiempo.

Probablemente sea porque mi amigable forma de ser es incapaz de dar una mala contestación a la ligera y evita el zafarme de ellos rápida y tajantemente. Arropados por mi actitud y crecidos al ver que alguien les está prestando una atención que hasta entonces no sabían que se les pudiera prestar pues vienen como las moscas a la mierda, y aunque el símil me deje en mal lugar no encuentro uno más descriptivo.

A pesar de mis idas y venidas, de mis "¡¡¡anda!!!Ahí está Paco", "¡¡¡Uy!!!Parece que me están llamando", "No, no, espérate aquí que yo subo por alante que por detrás me mareo", etc.… al final acabé con el CCP justo en la chepa. Vamos, que con todo el autobús hasta la bandera todavía tengo que agradecer que no me tocara al lado.

El destino resultó estar a media hora de camino por lo que las animadas conversaciones con las personas colindantes en 3 asientos a la redonda con las que compartía la “pesada” carga fueron muriendo lentamente hasta acabar cada uno sentado en su sitio mirando, en completo silencio, el verdoso paisaje que estábamos atravesando. Bueno, digo en completo silencio todos menos ¿adivinadlo? Al no encontrar nadie con quien platicar (todos mirábamos al suelo para evitar el catastrófico contacto visual que te convierte en su amigo del alma) y ante la imposibilidad de estar callado por la conexión directa y sin barreras OJOS-CEREBRO-BOCA que ya he comentado, el susodicho CCP me permitió asomarme a las puertas del cielo callándose unos 20 segundos y dejando ver que por fin iba a practicar la cultura del silencio para arrancar con fuerzas renovada afirmaciones del tipo:

"Mira una Repsol, ahí si te quedas sin gasolina pues a repostar JEJEJE","Qué jodios los de leche Pascual, uperisada dicen ¡JA!","Me encantan las chichoneras, yo una vez tuve una azul, sí... menuda chichonera (suspiro)".

Estas tres joyas las cascó en modo broadcast (a quien lo quiera recibir), la primera al pasar por una Repsol, la segunda al ver un cartel de Leche Pascual y la tercera al visualizar un ciclista a tomar por culo encima de un monte. Verídico.

En fin, gracias a dios llegamos a nuestro destino y aunque aún quedaban unas horas de evento social mi plan de evasión finalmente funcionó y no tuve que volver a lidiar con nuestro querido CPP. Al final hasta le eché de menos…

Que nunca os encontréis uno de estos aunque siendo un mal tan extendido me temo que será imposible. O al menos no cometáis los errores que cometo yo que después de llevar 30 minutos escuchando un soporífero viaje a Perú, cuando al fin el CCP se calla finalizando su historia con que acabaron todos durmiendo en un barco, en vez de aprovechar el silencio para salir por patas le pregunto:"¿Y qué tal el barco, era cómodo? (pa' matarme).

Un beso para todos.