Parece ser que los dos partidos mayoritarios españoles se han puesto de acuerdo para tratar de crear una ley que haga de nuestro sistema político un sistema lo más justo posible. Es la ley antitránsfugas. Una oportunidad para dar una lección de sentido común y hacer que lo que el ciudadano vota sea lo que prevalezca.
Pues como siempre que se ponen de acuerdo en algo hay que echarse a temblar, como cuando votaron tosdos a favor de subirse el sueldo un 4% en plena crisis, porque lejos de mejorar las cosas para España y los españoles y hacer del envejecimiento de la democracia algo correctivo y evolutivo, la ley que proponen es para incrementar aún más el control sobre los miembros del partido.
La figura del tránsfuga siempre me ha llamado mucho la atención. Generalmente el tránsfuga es un sinvergüenza que destaca sobre los demás sinvergüenzas porque ha llevado la sinvergonzonería a tales cotas que supera los límites de la poca ética que les queda a sus compañeros, ya no por demostrar, sino por aparentar, conviertiéndose en un traidor. Llamésmole tránsfuga malo.
Pero yo cuando oigo hablar de tránsfugas dejo a un lado la primera definición que se presenta en mi mente infectada desde hace años por prejuicios y propaganda electoral y me pongo a soñar que ese tránsfuga es como el héroe de las películas, con sus valores intactos, su soledad infinita en un mundo huraño y con ganas de cambiar las cosas cueste lo que cueste. Luego pienso que alguien así es lo que necesitaríamos. Un personaje histórico que apareciera en los libros de historia por haber cambiado las cosas en una época donde parecía imposible. Lo que viene siendo un líder planetario pero de los de verdad, de los imperecederos. Acto seguido despierto de la ensoñación y trato de pensar como lo haría ese héroe atrapado en el entramado actual que es el sistema. Si lo piensas un poco, efectivamente, alguien así no tiene cabida ni quieren que la tenga. No interesa. Llamésmole tránsfuga bueno.
Lo que estos señores proponen sólo protege al sistema de los tránsfugas malos, que no está mal, pero no deja lugar a los buenos. Es decir otra ley a medias como la ley de violencia de género que deja a los hombres fuera, por ejemplo. Si eres uno de los buenos, es decir, votas en contra o te abstienes porque realmente lo que está haciendo tu partido te parece una aberración y no puedes soportar que lo que se está votando lleve tu nombre escrito entre los que están a favor, las opciones que tienes son: 1. Dedicarte a otra cosa, por ejemplo a la charcutería. 2. Montar tu propio partido. De lo primero estarán llenas las charcuterías y de lo segundo pues sólo hay un ejemplo, reseñable, Rosa Díez y su UPD.
Cualquiera de las dos opciones favorece al cacique de turno que quería que su votación saliera por cojones. Si el tío que le estaba tocando las narices dentro del partido se ha ido al sector de la alimentación pues perfecto, si ha montado otra partido también perfecto puesto que tal y como tienen montado el tinglado con las televisiones y las radios un tercer partido nacional no pinta nada.
Mientras, otro tinglado, el del sistema electoral, no se arregle, tenían al menos una oportunidad única con esto de los tránsfugas para cambiar un poco las cosas. Las listas abiertas. Que un miembro del partido no está de acuerdo con como se están haciendo las cosas en su municipio, pues se presenta él pero por el mismo partido, así la gente no siente al votar que traiciona a su partido (este pensamiento también manda huevos y se erradicaría con este sistema) y tienen la opción de votar por alguien que les da confianza o que simplemente hace las cosas que promete. El tránsfuga se ha convertido en candidato.
¿Por qué no interesa? esto no hace falta ni decirlo. Los partidos políticos pierden control sobre sus miembros y eso sería la primera ficha del dominó de una larga cadena que no pueden permitir que se inicie. Aunque sea bueno para el ciudadano es malo para ellos, como individuos, y para sus hijos, familiares y amigos que viven del cuento. No vaya a ser que los ciudadanos más brillantes interesados en la política tengan la más mínima posibilidad de llegar al poder como sería lo lógico. Mejor que se sigan yendo a la empresa privada agotados de soportar las directrices de un líder de partido inepto, corrupto, sediento de poder y de dinero y sus secuaces lameculos y trepas que hacen de la política de partido un trabajo continuista como si de una empresa se tratase olvidándose de los intereses del ciudadano y anteponiendo siempre a quien le da de comer ahora y por muchos años: su líder de partido. Una casta en toda regla.
Acciones como esta son las que hacen que cada vez esté más desencantado con la política y los políticos y como yo muchas más gente y el desencanto lleva a la desidia y la desidia a la corrupción y cuando no haya nada que corromper... elegid vosotros la conclusión que la gente me llama pesimista.
Pues como siempre que se ponen de acuerdo en algo hay que echarse a temblar, como cuando votaron tosdos a favor de subirse el sueldo un 4% en plena crisis, porque lejos de mejorar las cosas para España y los españoles y hacer del envejecimiento de la democracia algo correctivo y evolutivo, la ley que proponen es para incrementar aún más el control sobre los miembros del partido.
La figura del tránsfuga siempre me ha llamado mucho la atención. Generalmente el tránsfuga es un sinvergüenza que destaca sobre los demás sinvergüenzas porque ha llevado la sinvergonzonería a tales cotas que supera los límites de la poca ética que les queda a sus compañeros, ya no por demostrar, sino por aparentar, conviertiéndose en un traidor. Llamésmole tránsfuga malo.
Pero yo cuando oigo hablar de tránsfugas dejo a un lado la primera definición que se presenta en mi mente infectada desde hace años por prejuicios y propaganda electoral y me pongo a soñar que ese tránsfuga es como el héroe de las películas, con sus valores intactos, su soledad infinita en un mundo huraño y con ganas de cambiar las cosas cueste lo que cueste. Luego pienso que alguien así es lo que necesitaríamos. Un personaje histórico que apareciera en los libros de historia por haber cambiado las cosas en una época donde parecía imposible. Lo que viene siendo un líder planetario pero de los de verdad, de los imperecederos. Acto seguido despierto de la ensoñación y trato de pensar como lo haría ese héroe atrapado en el entramado actual que es el sistema. Si lo piensas un poco, efectivamente, alguien así no tiene cabida ni quieren que la tenga. No interesa. Llamésmole tránsfuga bueno.
Lo que estos señores proponen sólo protege al sistema de los tránsfugas malos, que no está mal, pero no deja lugar a los buenos. Es decir otra ley a medias como la ley de violencia de género que deja a los hombres fuera, por ejemplo. Si eres uno de los buenos, es decir, votas en contra o te abstienes porque realmente lo que está haciendo tu partido te parece una aberración y no puedes soportar que lo que se está votando lleve tu nombre escrito entre los que están a favor, las opciones que tienes son: 1. Dedicarte a otra cosa, por ejemplo a la charcutería. 2. Montar tu propio partido. De lo primero estarán llenas las charcuterías y de lo segundo pues sólo hay un ejemplo, reseñable, Rosa Díez y su UPD.
Cualquiera de las dos opciones favorece al cacique de turno que quería que su votación saliera por cojones. Si el tío que le estaba tocando las narices dentro del partido se ha ido al sector de la alimentación pues perfecto, si ha montado otra partido también perfecto puesto que tal y como tienen montado el tinglado con las televisiones y las radios un tercer partido nacional no pinta nada.
Mientras, otro tinglado, el del sistema electoral, no se arregle, tenían al menos una oportunidad única con esto de los tránsfugas para cambiar un poco las cosas. Las listas abiertas. Que un miembro del partido no está de acuerdo con como se están haciendo las cosas en su municipio, pues se presenta él pero por el mismo partido, así la gente no siente al votar que traiciona a su partido (este pensamiento también manda huevos y se erradicaría con este sistema) y tienen la opción de votar por alguien que les da confianza o que simplemente hace las cosas que promete. El tránsfuga se ha convertido en candidato.
¿Por qué no interesa? esto no hace falta ni decirlo. Los partidos políticos pierden control sobre sus miembros y eso sería la primera ficha del dominó de una larga cadena que no pueden permitir que se inicie. Aunque sea bueno para el ciudadano es malo para ellos, como individuos, y para sus hijos, familiares y amigos que viven del cuento. No vaya a ser que los ciudadanos más brillantes interesados en la política tengan la más mínima posibilidad de llegar al poder como sería lo lógico. Mejor que se sigan yendo a la empresa privada agotados de soportar las directrices de un líder de partido inepto, corrupto, sediento de poder y de dinero y sus secuaces lameculos y trepas que hacen de la política de partido un trabajo continuista como si de una empresa se tratase olvidándose de los intereses del ciudadano y anteponiendo siempre a quien le da de comer ahora y por muchos años: su líder de partido. Una casta en toda regla.
Acciones como esta son las que hacen que cada vez esté más desencantado con la política y los políticos y como yo muchas más gente y el desencanto lleva a la desidia y la desidia a la corrupción y cuando no haya nada que corromper... elegid vosotros la conclusión que la gente me llama pesimista.
Un beso para todos.
PD: Si no permiten votar a los miembros del partido nada que no sea lo que dice el propio partido que tengan la decencia al menos de eliminar a todos los parlamentarios que tenemos y que dejen a uno por partido como representante asignándole un peso en consecuencia de los resultados electorales. Al menos nos ahorraríamos una pasta en parlamentarios y en interpretes. Sólo en el congreso pasaríamos de 350 diputados a 10, siéndo el peso a aplicar el procentaje de escaños.