miércoles, 21 de agosto de 2019

Negociar (Para ganar hay que saber ceder)

Hacía mucho que no escribía en el blog y más aún que no escribía un post de opinión. El otro día me levanté a las tres de la mañana se me ocurrió la idea y dije ¿por qué no? Total, va a dar igual.

Siempre he dicho que todo lo que ocurre en un país, nación, congregación cultural o como queráis llamarlo tiene su base en el caldo de cultivo de su población. Si la población es en general curiosa habrá buenos investigadores, si son solidarios lucharán por las políticas sociales, si son pícaros (corruptos) pues los ocupantes de puestos de responsabilidad serán pícaros (corruptos). Ahora mismo en España vivimos un bloqueo político enorme pero la culpa, que tango gusta expulsar hacia afuera, no es exclusivamente de los políticos. Se supone que ellos están entrenados para NEGOCIAR y lo pongo con mayúsculas, pero ¿Quién en este país sabe algo de negociación?

Negociar es lograr un acuerdo que beneficie a la mayoría a sabiendas de que tendrás que bajar tus expectativas y satisfacer algunas del otro (el no bajar tus expectativas puede considerarse una imposición o un chantaje). Esto que parece de Perogrullo en España no puede hacerse y está quedando demostrado día tras día, reunión tras reunión, elección tras elección. Y no es por los políticos, ellos solo venden lo que sus votantes quieren oír, es por la incapacidad negociadora de la población.

¿Cómo va a negociar un político si desde los medios de comunicación lo venden como un tránsfuga o un traidor a su ideología y la población lo compra sin pestañear? ¿Cómo no lo van a comprar si la capacidad negociadora de la micro gestión de un individuo es casi nula? o es que acaso cuando hay una discrepancia, que es cuando una negociación tiene sentido, ¿sabemos negociar con nuestra pareja o con nuestro empleador o empleados, o sabemos negociar con nuestros amigos? La triste realidad es que no sabemos y de ahí viene gran parte de nuestra infelicidad (Si salimos ganando “se la hemos colado” y si salimos perdiendo “son unos hijos de puta”). En un escenario en el que la más mínima concesión es una cobardía o un agravio y cualquier petición denota una cara dura y una desfachatez insultantes es imposible una negociación. Y parece que ese es el escenario actual en la mente de los españoles, que sin oír en que consiste el pacto solo escuchando las siglas de los partidos que lo componen ya emiten un veredicto. ¿Es tan difícil de creer que en un ayuntamiento pequeño una propuesta, por ejemplo, de Podemos, de arreglar la entrada del pueblo no puede ser apoyada por Vox y viceversa? En la tele solo saldrá "Podemos y Vox juntos Horror, El fin del mundo, la hecatombe suprema intergaláctica", pero lo cierto es que en la micropolítica pactan y mucho, y menos mal. Pero en la macro es solo un partido de fútbol infumable.

Los macro políticos (las cabezas visibles) son vendedores y venden lo que la gente demanda y si esa demanda además se puede manipular creando una necesidad, pues se crea (como en cualquier sector). Y la necesidad se crea primero generando mierda, por ejemplo, políticas radicales que generan crispación (da igual si se acaban aplicando o no, si son útiles o no), y segundo con unos medios de "descomunicación" que la esparzan a mucha gente y a todas horas. Si los españoles supiéramos negociar en nuestras vidas individuales, como algo cultural igual que ser solidarios o curiosos o extrovertidos, los políticos venderían negociación y no bloqueo.

Pero lo cierto es que no tenemos ni idea de negociar. Preferimos, actualmente, la queja vacía, la crítica que me exime de responsabilidad y la suposición sin tener ni idea, eso sí siempre acomodada a mis ideas. Que empiece cada uno por su casa, cuando vas a la compra, porque sonreír al panadero también es negociar, estás negociando el trato del día siguiente. Cuando te llamen los de Orange, cuando te la líe tu hijo o hija, cuando tu pareja te pida algo con lo que no estás del todo de acuerdo... Pero voy más allá, ¿Cómo negocias contigo mismo? ¿Quién toma las decisiones en ti? ¿Las emociones?: la ira, el miedo…; ¿o la razón?, la seriedad, los valores...; TODA la vida es una eterna negociación. Mejor aprender a hacerlo cuanto antes.

Ojalá esta opinión remueva un poco las mentes de aquellos que no dan su brazo a torcer en una conversación familiar y todo termina con un grito o se tragan sus palabras y se resignan sin negociar a hacer lo que dice otro. A ver si por lo menos sirve para crear conciencia de cuando estoy siendo igual de intransigente que estos políticos a los que tanto critico porque no saben negociar. O es que ¿Se puede negociar hoy en día en España sin ser un traidor?

Aunque a veces las cosas parecen bloqueadas a propósito por los interlocutores del proceso, el mundo sigue girando y esa situación de clama chicha, de brazos inflexibles y de asedio al contrario para conseguir el 100% del objetivo por agotamiento, de repente, sin esperarlo, la desbloquea un acontecimiento inesperado protagoniza por un elemento foráneo. Y los que se sentaban a la mesa se quedan, ni con el 100%, ni el 60%, ni el 20%, se quedan sin nada. Cerrarse en banda a la larga es contraproducente.