lunes, 26 de noviembre de 2007

Antiguos nuevos hábitos

Gracias a los ánimos de una nueva amiga, buena en hecho y muy buena en potencia, he recuperado el hábito, perdido hace unos dos años, de la lectura.

El domingo por la noche iba andando por el pasillo de mi casa para irme ya a la cama y con el rabillo del ojo vi mi estantería de libros ya leídos. Me paré un segundo y dije "a ver que tenemos ahí". Cuando me planté delante de la librería vi con agrado que había un libro que aún no me había leído. Se trataba de El Retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde. Casi pude ver el momento en que mis manos acariciaron sus tapas que recibí de manos de mi hermana acompañado de un "Léetelo, te va a gustar".

El pobre libro fue posado, no con tanta suavidad como merecía, sobre mi mesilla de noche y no volvió a ser tocado hasta un año y medio después cuando empecé a hacer la mudanza.

Pues empecé a leerlo y bastaron veinticuatro páginas del grandísimo Oscar para que su forma de adjetivar los sustantivos, que hace que si los imaginas por un momento casi pudieras percibir la textura exacta de su tacto, la frescura de su aroma o la candidez o frialdad de sus colores, cayera sobre mi como si una cascada de agua cristalina rociara una esponja endurecida por el paso del tiempo yaciendo al sol, sintiendo el agua penetrando en sus ahora blandos recovecos, a adoptar sus antiguas virtudes de suavidad y tersura. Las palabras se me atascan de un tiempo a esta parte y nada como recultivarse para que vuelvan a fluir en la cabeza como el torbellino que antaño fueron. Un torbellino que de pronto se detiene un instante para mostrar una frase y luego un párrafo que tienes que captar en ese momento porque no sabes si lo volverás a ver pasar. La fugacidad de la inspiración.

Y esa inspiración llega cuando menos te lo esperas y esta noche me ha llegado. Andaba mi cerebro enfrascado entre dos genios y un amigo, los genios, Oscar Wilde y Tim Burton, el amigo, la crueldad hecha persona, la sensibilidad hecha demonio, el rey de los contrasentidos, el gran Cupido.

La imagen en mi cabeza era la siguiente. Cupido como un feriante a la inversa, es decir, el te vende el tirar flechas con su arco pero las flechas no las lanzas tú sino él. Tú tienes otros dos cometidos que son, hacer de blanco y decirle las flechas que tiene que disparar. Yo le llevaba una flecha que estaba seguro que iba a acertarme porque le había puesto un imán muy potente en la punta y me había implantado otro en el corazón. Pero como buen feriante, sin saber que artimañas utilizó, consiguió que la flecha errara quedando además muy cerca de mi para que pudiera verla perderse entre el corcho del chiringo y caer en otra cesta para volver a ser disparada contra vete tu a saber quien.

Y cuando vio mi expresión, entre estúpida, rabiosa y conformista, comenzó a carcajear como uno de esos excéntricos esqueletos de las pelis de Tim Burton. De hecho todo el escenario ante mis ojos era una coreografía de esqueletos y zombis animados de una peli de Tim Burton que se proyectaban en mi retina viniendo de un mundo distinto al mío interior. Bailaban y cantaban estruendorosamente. La imagen del cruel, pero imprescindible Cupido, se proyectaba sobre ellos y se unía a la fiesta de la muerte que, según me percaté luego, estaban dedicando a una nueva alma que llegaba al inframundo. La escena no podía ser más propicia.
De pronto el más fino de los sentidos me sacó de mi loca ensoñación y sólo me restó pensar como hubiera descrito con su finísima pluma y su escepticismo extremo Oscar Wilde un pensamiento como este.

Aquí lo comparto porque estas cosas o se escriben o se las lleva el viento.

Besos para todos.

sábado, 24 de noviembre de 2007

Un soplo de aire fresco

Han sacado un nuevo videojuego que se desarrolla en la guerra civil española y tiene como slogan principal "¿Cambiarías el desenlace de la Guerra Civil Española? SI/NO".


Los autores aseguran que el juego no tiene ninguna intención política y yo sinceramente creo que es verdad. Como otros tantos títulos que se han editado sobre acontecimientos históricos. Pero el mundo está formado por percepciones, la forma en que la sociedad entiende las cosas, y no de verdades, cómo son las cosas en realidad.

Y la percepción que tenemos ahora mismo de la Guerra civil es que según oyes esas palabras tienes que tomar un bando y ponerte a discutir con los del bando contrario. El clásico problema de las dos Españas.

Han pasado algo más de 30 años desde que somos democráticos y hemos evolucionado en muchas cosas gracias a la libertad que te da este sistema de gobierno, libertad de expresión, sindicatos, libre mercado, abolición de censuras y mil cosas más. Pero estamos claramente involucionando en el tema político.

Hasta ahora no nos había afectado en gran medida porque teníamos tanto en lo que avanzar que no importaba demasiado que las formaciones políticas recordaran peligrosamente a los bandos de la Guerra. Es más, se puede considerar una consecuencia lógica, como un remanente histórico, porque es la misma gente, con las mismas ideas que se tiene que ir ubicando en la nueva estructura política.

Pero después de 30 años y pico hemos sido incapaces de quitarnos el remanente de nuestro pasado de encima. Y ahora sí que es un problema porque la gente ya no es la misma, no señor. No sé vosotros pero yo me siento perdidísimo en la España actual, políticamente hablando.

Los medios de comunicación han perdido la objetividad, su principal cometido, y lo único que hacen es intentar constantemente favorecer al partido que los sustenta. Los partidos políticos se han anclado en sus respectivos extremos. Están ciegos ante la evolución social y tienen miedo a cambiar sus posturas cuando en realidad es lo que la gente les está pidiendo a gritos. Sólo saben atacar al “oponente” y defenderse de las críticas que reciben. Como dos amigos de 6 años que se pelean por ver quien se lleva la pelota a casa hasta que llega un tercero que se la quita sin que se den cuenta.

Nos ha faltado un personaje político histórico que supiera hacer converger todas las cosas que unen y tenemos en común los españoles en lugar de tratar de ganarse al 50% + 1 de la gente utilizando las divergencias dejando al otro 50% - 1 fuera. La parte sucia de la democracia. Este es el caldo de cultivo de los nacionalismos.

¿Como es posible que aun no tengamos un partido político en España que una lo mejor de los extremos e intente acercarse al centro lo más posible? Sin utopías, soy consciente de la imposibilidad de satisfacer a todo el mundo pero sí a más de 50% + 1.

¿Por qué se considera raro ser republicano pero no creer en una política económica subvencionista? ¿Por qué están ligados esos dos términos cuando nada tienen que ver?

¿Porqué no puedo estar a favor de la investigación con células madre pero también creer que la empresa privada funciona mejor que la pública?

¿Por qué si estoy en contra de las iglesias como instituciones no puedo estar a favor de las religiones como catalizador de nuestras inquietudes?

¿Por qué sólo nos dan la opción, como en el videojuego, de ser de un bando o de otro cuando la mayoría de la gente es de centro?

¿Por qué me estoy preguntando esto y muchas cosas más si vivimos en una democracia?

Es la pescadilla que se muerde la cola. Los políticos trabajan para el pueblo y el pueblo se preocupa de sus políticos y se interesa por sus propuestas. Si la clase política es mala como lo ha sido en España la sociedad deja de creer en el sistema y se produce una desidia política social que es lo que se está cocinando ahora y estará hecho dentro de unos años.
Esta desidia provoca que los políticos no propongan nada nuevo generando una mala clase política. Y si nadie barre la casa ¿que pasa? que la casa se llena de mierda.

La pescadilla de España no había llegado a morderse la cola porque somos una democracia joven y el tirón de la ilusión que produce el poder votar ha salvado los trastos a la espera de conseguir políticos modernos y audaces. Pero estos no llegan y la desidia ya está en las calles.

Yo de momento en el videojuego elegiré el bando nacional a ver si los autores han tenido el detalle de añadir una misión en la que haya que derrotar a Pilar Bardem y su tropa de extremistas. Luego me jugaré la versión republicana a ver que pasa.

¿La solución? Un soplo de aire fresco.

Un beso para todos.

domingo, 18 de noviembre de 2007

La Endogamia Mal Entendida

Endogamia :
1. f. Práctica de contraer matrimonio personas de ascendencia común o naturales de una pequeña localidad o comarca.
2. f. Actitud social de rechazo a la incorporación de miembros ajenos al propio grupo o institución.
3. f. Biol. Cruzamiento entre individuos de una raza, comunidad o población aislada genéticamente.

Me quedo con la segunda para explicar el tema de hoy. No sé si sois de los que os gusta organizar cosas (Tipo1), de los que siempre están dispuestos a ayudar (Tipo 2), de los que no hacen nada y solo van a pasárselo bien (Tipo 3) o de los que dicen que van y luego no van (Tipo 4).

Cualquiera de estos tipos es aceptable pero hay uno que no lo es. El Tipo 5 es el que una vez que se deciden las cosas las lía y relía, hace cambiar el plan mil veces, resta y suma gente cada dos por tres y todo para al final no ir.

Mi forma de ser me hace buscar siempre ocasiones especiales que me gusta compartir con las personas que quiero, que me caen bien, que me divierto con ellas o simplemente me hacen sentir bien o he tenido una experiencia enriquecedora juntos.

A la hora de organizar cosas, el que sea de este tipo me entenderá, siempre se piensa en un determinado grupo de gente que puede hacer especial ese momento, por ejemplo en un equipo de fútbol una cena de equipo es para todos y cada uno es importante, pero también puede ser especial una cena entre 4 amigos del equipo que se conocen de toda la vida y quedan por cualquier cosa que les atañe solo a ellos 4. Todo bajo consenso claro.

Pues bien, aquí viene el conflicto de la endogamia mal entendida. Si alguien no entiende que esa cena de amigos es especial por lo que sea y empieza a transformar esa quedada más intimista en algo más multitudinario, sigue siendo algo divertido, por supuesto, pero ya no es una cena íntima de amigos, ya se pierde el sentido especial que tenía en un principio y se convierte en otra cosa, de hecho, se puede llegar a convertir en una cena de equipo normal.

LLegado este punto hay muchas posibilidades de que alguien que intente explicar esto que he explicado arriba se convierta en un endogámico que solo quiere cenar con su círculo de amigos a los ojos de otras personas, normalmente del tipo 5. Cuando en realidad es todo lo contrario. Normalmente esa persona que entiende lo especial de las situaciones seguramente querrá organizar algo con el resto de sus amigos pero en otras ocasiones que a su vez tendrán su punto de extraordinario.

Hilando con los párrafos superiores lo peor no es esta situación, es que encima la persona que malinterpreta la endogamia suele ser del tipo 5 y al final se despreocupa de la situación.

Muchas veces es muy difícil establecer la afinidad entre las personas y en estos casos cuantos más vayan mejor porque más divertido será lo que se prepare. The more the merrier. Pero si se tiene claro el porqué se hace algo y quien forma parte de ese algo no hay que dejar pasar la oportunidad de vivir un momento especial con esas personas y ese motivo que tanto os ha unido y las hace diferentes al resto.

Besos para todos.

Me decís que añada fotos... Si añado alguna foto con los chorizos que meto solo con ver la barra no se los va a leer nadie ;)

martes, 13 de noviembre de 2007

La virginidad del corazón

Nacemos vírgenes en todo. Sin experiencia ninguna. Y por eso de niños somos más felices porque no paramos de desvirgar experiencias que nunca hemos tenido. Desde las caricias de nuestra madre, pasando por estrenar zapatos nuevos, ver en la tele tus dibujos favoritos, poseer al fin el juguete que siempre quisiste, hasta llegar a los primeros vicios adolescentes. Somos tan felices desvirgando experiencias que un buen día perdemos la inocencia por culpa de haber tenido tantas y a partir de entonces todo cambia.

La pérdida de la inocencia infantil es la causante de sentimientos tan oscuros como la desconfianza o el egoísmo. Tu capacidad de ser feliz se reduce entonces enormemente. La felicidad como un adulto nunca llegará a ser como la de un niño.

Pero hay una cosa que se percibe con más intensidad de adulto que de niño. Hablo de desvirgar el corazón, perder la virginidad del corazón es la experiencia, que se vive por primera vez, que más sensaciones positivas provoca. Pero no hablo de los amores de chichinabo que tenemos de adolescentes ni de los novios/as que duran unos meses, incluso años, para luego darnos cuenta que no nos es difícil desprendernos de su compañía. Me refiero al amor verdadero. Ese que parece que te mete una mano invisible e intangible en el pecho para dejarte en lo más profundo del corazón una pepita de oro que te ilumina por dentro para darte alas en todo lo que haces o emprendes. Esa pepita se convierte en un tesoro que protegerías con tu vida si hiciera falta. El amor verdadero es un intruso que se cuela en tu casa sin llamar, te secuestra y en menos de lo que puedas esperar te hace sentir el más profundo síndrome de Estocolmo. Produce una burbuja de bienestar alrededor de toda tu vida en la que te sientes infinitamente seguro y confiado.

Estoy seguro que los que lo hayáis sentido sabéis de lo que hablo. Pero el amor, como todo en la vida, es un juego de probabilidades. Tú tratas de jugar con las mayores probabilidades de éxito, todas tus acciones en la vida tratan de aumentar ese porcentaje, pero siempre quedan probabilidades de fracaso que se escapan a tu buen hacer. Y cuando se da ese minúsculo porcentaje y resulta que ese amor verdadero al igual que vino y se quedó, se va y no quiere volver nunca, todo tu mundo de bienestar se derrumba. Toda la confianza depositada en él se convierte en papel mojado y la seguridad se desvanece como la niebla. El grado de dolor depende de muchas cosas pero por mi experiencia os puedo decir que es como si un cirujano etiope, que antes era cabrero, te estuviera quitando un tumor del páncreas, sin anestesia, con una llave inglesa por bisturí y un scott-brite como gasa de limpiar.

Pero lo peor de ese momento no es la pérdida de autoestima o las ganas de querer volver a sentir lo mismo que antes o la inútil búsqueda de las razones por la cual ha ocurrido. Simplemente ocurre.

Lo peor es que tu corazón ya no es virgen. Y como los niños cuando pierden la inocencia, no puedes evitar ser desconfiando y egoísta con los/as demás. Al igual que no podrás disfrutar de la misma forma una visita al parque de atracciones de adulto que de niño, tienes la sensación que nunca podrás volver a enamorarte verdaderamente como cuando lo hiciste por primera vez.

Pero en realidad, te haya pasado lo que te haya pasado, si lo pensamos fríamente, se puede seguir siendo tan feliz como un niño si se disfruta cada momento de nuestras vidas, porque al final somos vírgenes en dejar de serlo, así que la vida está llena de primeras sensaciones. Nunca las has vivido todas, pero con el paso de los años es más difícil valorarlas.

Un beso para todos.

Hasta otra.

domingo, 11 de noviembre de 2007

Primer Mensaje

Muy buenos días, tardes, noches o cualquiera que sea el estado del día en el que hayas decidido dedicar tu tiempo a leer esto.

Este es el pirmer mensaje que escribo en este blog y he de decir que me parece la forma ideal de hacer algo que llevaba tiempo teniendo ganas de hacer. Siempre he querido escribir un libro explicando la visión del mundo desde mi punto de vista pero cada vez que me pongo a escribir unas páginas acabo dándome cuenta que no es tan fácil explicar lo que hay en tu cabeza a los demás.

Otro problema añadido es que se necesita mucho tiempo para escribir y normalmente yo no dispongo de él del tirón. Por eso esto del blog me puede permitir explicarme poco a poco, haciéndome entender en la medida de lo posible y encima con libertad de horarios.

Supongo que al final esto acabará siendo un compendio de opiniones de todo tipo, algunas graciosas y otras extremadas, monólogos, historias, algunas inventadas y otras reales, y cosas así pero espero que la gente que se pare a leerlo al menos sienta algo. Una sensación, una risa, una sorpresa, un estar de acuerdo con algo y sentir que por fin alguien piensa lo mismo que tú o todo lo contrario y por supuesto que me lo diga y escriba los comentarios que crea opotunos.

Pues bien, después de esta introducción sólo me queda empezar a buscar temas para ir rellenando, al principio diariamente, después semanalmente, mensualmente y así sucesivamente hasta que la desidia pueda conmigo, este espacio que yo mismo me guiso y me como. Se aceptan sugerencias para el primer blog. Como los primeros visitantes seguramente seais amigos pues no creo que tengais los cojones de no escribir nada y dejarme con el culo al aire.

AH! y para que los lectores algún día, si es que llega, sean algo más que mis amigos pasad la dirección a quien le pueda interesar, siempre y cuando os guste todo este tinglao que empieza hoy en el arrebato este que me ha dado. Ya vereís que a mi cuando me da un arrebato de estos... Malo es que no lo intente poner en marcha.

Besos para todos.

Hasta mañana.