lunes, 18 de febrero de 2008

Depresión por Felicidad

Hoy me voy a hacer pequeño. Lo suficientemente pequeño para poder dar un paseo por mi cerebro como el que se da una vuelta por el jardín.

Voy vestido con mis vaqueros más clásicos, la camiseta metida por dentro para no coger frío en los riñones, mi sudadera roja de cremallera y mis imitación de Reebok clásicas de 8 años. Algo en mi interior dice que me parezco a Michael J. Fox en Regreso al Futuro pero no sé muy bien el qué.

Me meto por el oído hasta llegar a la cavidad cerebral, saco las piernas del agujero y pego un saltito para llegar al suelo. Primera sorpresa, no está blandito como esperaba sino duro como el asfalto, por eso lo llamarán corteza supongo.

Me pongo a caminar hacia ningún lado hasta que me encuentro una estación de tren. Me asomo a los andenes. No hay nadie salvo dos figuras a lo lejos a punto de meterse en el tren. Me acerco un poco y allí están las dos, mis musas, preciosas, élficas, delgadas, con el pelo verde la una y azul la otra. Las piernas largas, los pechos turgentes y los vestidos rasgados con delicioso estilo. Me miran por un momento, se ríen como tonteando conmigo, saben que no puedo resistirme. De pronto se meten en el tren y sin darme tiempo de mover ni un músculo el vehículo zarpa a la velocidad del rayo. Miro el panel de destino: "Ninguna Parte". Esta situación me hastía. No puedo vivir sin ellas. Afortunadamente veo el logo de cercanías en el panel.

Abandono la estación cabizbajo preguntándome donde habrán ido mis queridas. Me paro y cuando levanto la cabeza veo una enorme maraña de autopistas y carretras que se entrecruzan de forma inexplicable. Por ellas viajan todo tipo de objetos a toda velocidad, desde coches y motos hasta guitarras eléctricas, lavadoras, muñequitos de ventosa de Elvis, botas de fútbol o Rodolfos Langostino. Misteriosamente no hacen ruido.
En la carretera más cercana a mi, encuentro cinco puertas abiertas y una escena detrás de cada una de ellas. Hay un poquitín de viento y me acaricia el pelo. Es un viento refrescante, justo de temperatura y de fuerza. Me reconforta. Las escenas son estáticas como fotografías en tres dimensiones que dejan ver la inmensidad del scalextric a sus espaldas.

Analizo la primera puerta dónde encuentro a mis padres con mis hermanas y sobrinos. Están en la plaza de Romea en Murcia. Mi hermana embarazada de ocho meses está preciosa. Están todos jugando a algo parecido a balón prisionero pero mi padre parece no estar conforme con las reglas. Aún así se les ve a todos sonreír y parecen divertirse.

En la segunda puerta está mi excéntrico jefe italiano, con el pelo increíblemente despeinado y un sacaleches en la frente. Me está mirando con expresión de felicidad, esa expresión que pones cuando le vas a decir algo bueno a alguien que sabes que no espera. Está sentado en una silla detrás de un escritorio de despacho viejo y roído por las termitas. Mi revisión contractual y salarial está encima de la mesa escrita en una servilleta. El italiano tiene un boli BIC en la mano.

La tercera puerta es un gran rompecabezas de caras como en un anuncio de Benetton. No uno de esos puzzles planos, más bien uno de maderitas y palos y cuerdas que las unen. Pero en vez de ser gente de distintas culturas son todos mis amigos y conocidos. Los más allegados son las piezas centrales y los menos las exteriores. El puzzle es la única imagen de toda la foto que tiene movimiento. Las piezas están casi todas puestas en su lugar, formando un precioso mosaico, pero tienden a separarse lentamente, primero las de fuera, luego las de dentro. Hasta que unos brazos, cuyo propietario no puedo ver, comienzan a unirlas de nuevo. Pero en cuanto los brazos cejan en su empeño, las piezas continúan con su cruzada de separarse y romper el hermoso mural.

En penúltimo lugar se encuentra la cuarta puerta. Al lado izquierdo del interior está mi Mazda 3, mi casa, mis muebles, mi tele, todas las reservas de hoteles y conciertos que tengo hechas actualmente, todos mis libros, todos mis juegos, mi ropa del equipo y algunas cosas más. Al lado derecho hay un Mercedes, una reunión con los directivos de mi empresa, un biberón encima de una encimera muy larga que no es como la de mi cocina actual y un montón de fotos en distintos lugares del mundo con gente conocida y desconocida. Tengo canas en todas ellas, pero pocas.

La quinta puerta permanece cerrada. Aunque el candado parece bastante nuevo. Es de madera añeja y está llena de nombres y símbolos hechos con una llave o un punzón.

Estoy enmimismado tratando de entender el significado de todo lo que acabo de ver cuando un relámpago me sorprende. Cae excesivamente cerca de mí. No me había percatado de la tormenta que se avecinaba. Es muy raro porque todo parecía estar en orden aqui dentro.
Miro al cielo de mi cráneo. Está muy oscuro, cubierto de nubes cargadas de lluvia. Una gota cae sobre mi rostro, ya no siento el reconfortante viento. Más gotas comienzan a empaparme poco a poco, trato de cubrirme con los brazos pero no puedo porque no están en su sitio. Recorro mis hombros con la mirada y ahí se acaba mi cuerpo. No tengo brazos pero los siento.

Corro todo lo que puedo para refugiarme de la tormenta dentro de la estación de cercanías. Al menos allí estoy resguardado de la lluvia aunque tengo mucho frío. Miro de reojo el panel luminoso y mis retinas sólo perciben una imagen invertida que un vez llega al fondo de mi cerebro toma esta forma: ??? MIN.
Cierro los ojos y me imagino un tren a lo lejos, es de vapor, de los antiguos y la nube que forma al avanzar tiene una extraña forma. Aprieto los párpados para concentrarme más. Ya lo veo. La forma de la nube es una llave. Una llave de las pequñitas, de las que sólo son capaces de abrir.... un candado.

De ralladas también se vive no? Que se lo digan a El Bosco, seguro que todo empezó con un paseo por el jardín.

Besos para todos.

6 comentarios:

  1. yo estoy enmimismado

    tú estás entimismado

    el está ensimismado

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  2. Brutal Toñete!

    (no sabes cuanto cariño le tengo al jardín de las delicias)

    Me ha gustao (aunq es mas harry potter q el caos del jardin,,,,,por lo del tren y tal, ;-P)

    nos vemos en 2 días!!!!
    besucos enormes y achuchón

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  3. mucho stephen king has leido tu, aun con esa estela es genial, ojala supiera lo que queda tras la puerta del candado..........

    te quiero loquico mio

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  4. Que chulo tio!!!
    Me sigue flipando la imaginación que tienes... Dondé estará la mía!!

    Yo también tengo curiosidad por saber que hay tras esa puerta.. tendrás que hacer la segunada parte... pa los que no tenemos imaginación :P

    Besos

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  5. Tienes una vida repleta de tesoros.

    Y aunque la llave no sea del todo tuya,cuando abra la última puerta descubrirás el secreto que esconde, que no es otro que el tesoro de tu corazón.

    Pero la alegría es caprichosa, y la melancolía, lo es aún más.La felicidad reside en el corazón,y sólo él puede ser su verdugo, ¿recuerdas?

    Qué te voy a decir...que tú no sepas.

    Besos.

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  6. Joder Ñeti....mu grande tio!!!! Por un momento he estado a tu lado visitando tu cerebrillo (hay un chupito que se llama asi , no??)...
    Eres un monztruo...
    1beso. Dani

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