Al volante de nuevo. Siempre que me siento en el coche me acuerdo de aquel estudio, o mejor dicho de la primera vez que lo vi porque lo sacan cada ciertos años, que mostraba una estadística de las horas que pasábamos durmiendo, comiendo, cagando, etc... y siempre te asombraba con algún resultado gracioso: "Fíjate la cantidad de tiempo que perdemos en nuestras vidas durmiendo, ya decía Einstein que dormir era una pérdida de tiempo bla bla bla" o la clásica "Si lo piensas ahora mismo en el mundo hay alguien haciendo el amor o besándose, qué cosas!!!". Sí sí, que cosas.
En fin, la razón por la que me acuerdo de ese estudio es porque no se hablaba para nada del tiempo que pasamos en el coche. Es normal porque es un estudio generalista basado en cosas que hacemos todos más o menos en el mismo grado de asiduidad, pero yo, como conductor habitual, siempre he echado de menos este dato. Los "expertos", lo pongo entre comillas porque nos creemos que lo son sólo porque lo dicen en la tele o en la radio, aseguran que debemos dedicarnos a nosotros mismos un tiempo para pensar, relajarnos y escuchar nuestro yo interior. El no hacerlo es una causa "inequívoca" de stress, divorcios y todo tipo de males deducibles de no estar a gusto con uno mismo y por lo tanto tampoco estarlo con el mundo que nos rodea.
Yo utilizo las 2 horas diarias que paso en el coche para estar con mi yo interior. El coche es casa. Te pones tu musiquita, te relajas, te dispones a hacer algo que te encanta (conducir) y venga... a pensar. Piensas de todo, desde soluciones a los problemas que te plantea la vida hasta que vas a hacer este fin de semana pasando por admirar la originalidad del creador de la pegatina del coche de delante que da pistas sobre la distancia de seguridad que deberías mantener frente a alguien que tiene "Tendencias suicidas" y a la vez te preguntas porque no se te habrá ocurrido a ti esa gran pegatina, o una idea que te saque de pobre como los post-it o el recogedor con palo... y así vas concatenando ideas hasta el infinito o hasta que pasa algo que te rompe la línea argumentativa y te muestra el inicio de otra.
Sin ir más lejos viniendo de Murcia me adelantó un coche con un bebé dentro justo cuando pasaba cerca de una desaladora y pensé que estábamos desalando la vida de las nuevas generaciones no permitiéndoles que conozcan el sabor de la victoria o de la derrota, dándoselo todo hecho desde pequeños, convirtiéndolos en personas ñoñas y mimadas que sufrirán ante los obstáculos de la vida cuando se tengan que enfrentar solos a ellos en vez de ser emprendedores y afrontar nuevos retos. Por eso los jóvenes de hoy en día cada vez saben menos que hacer con sus vidas. Eso me llevó a pensar que era un poco radical, como buen informático que soy, y es que si yo tengo una tabla con todas las facturas de una empresa y me dicen de hacer un proyecto en el que sólo voy a utilizar las de La Coruña, pues mi primer pensamiento es mandar todas las demás facturas a la mierda y cepillármelas de la tabla dejando sólo las útiles de La Coruña. Así funciona la informática, a grosso modo. Este pensamiento, y ya en plan bestia, me llevó a pensar que si tenemos inmigrantes que vienen con contrato de trabajo desde su país e inmigrantes que vienen sin él, si queremos que la cosa funcione correctamente habría que sacar de la tabla a los inmigrantes sin contrato, es decir, tirarlos al mar, por ejemplo. Pero claro las personas no son facturas y por eso los informáticos no gobernamos el mundo porque sería un mundo mucho más óptimo pero menos humano. Aunque si voy un paso más allá los mismos que dicen que eso es inhumano son capaces de sacrificar generaciones enteras para conseguir un fin futuro, y no me refiero sólo a aniquilar generaciones completas en guerras, que también, sino a acciones mejor vistas socialmente y tan crueles con la población como la más cruel de las acciones. Pienso en un ejemplo mientras adelanto un camión de cerdos, que me pregunto "pobrecillos los cerdos ahí tan apiñados. Y luego nos los comemos", en fin. Se me cruza una furgonetilla de Vichy Catalán que casi choca con el camión de cerdos. Por ejemplo, el gobierno catalán con la utilización del Catalán como medida independentista camuflada en la enseñanza pública. Saben de sobra que el idioma o une o divide, y están dispuestos a sacrificar un par de generaciones de Catalanes que sólo hablarán Catalán con nociones de Castellano, en vez de ser bilingües, para ayudar a conseguir la independencia y una vez independientes ponerse a enseñar Castellano de nuevo como locos (porque tontos no son), que es, como manda la lógica, un idioma mucho más fructífero en los negocios, y en general en todo, por la cantidad de hispano hablantes que aglutina el planeta. Y a quien le importan esas dos o tres generaciones de catalanes? ya se las apañarán, son cabezas de turco para alcanzar un fin superior (para algunos). Así que radicales somos todos, la diferencia está en las formas. Cuanto más sincero peor. Como el malo que le explica su plan al bueno justo antes de matarlo. Si explicas tu plan no sólo quedas como el malo, es que además te impiden que lo lleves a cabo.
Y entre tanto pensamiento chungo de pronto me adelanta un León con una personajilla en el asiento del copiloto que iba con el pie por fuera tocando el retrovisor con la uña del dedo gordo. Por un momento pienso en el tamaño de la desaladora de sus padres pero en seguida me digo a mi mismo, voy a intentar inventarme algo bonito para poner en el blog que últimamente no pongo más que cosas tristes.
AGUA!!! no se me ocurrió nada en ese momento. Pero hoy me he reencontrado con alguien que me ha inspirado a escribir aunque sea un par de frases bonitas para el próximo. A ver si me sale.
Un beso para todos.
Curiosa esa anticipación de la realidad no? Es como ver ahora el anuncio de "y el Madrid qué, otra vez campeón de Europa?" Pues sí... Por cierto, de esos pensamientos efímeros y ridículos del principio (si lo piensas, ahora mismo...), sí yo también guardo varios un tanto vergonzantes. Lo mejor es que estoy seguro de que ese tipo de sucesos están contabilizados uno por uno en un cuaderno bastante gordo (la cuestión es escrito por quién).
ResponderEliminarMe gustó la historia Antonio ;)