No hay viento pero mis mejillas y la punta de mi nariz están sonrojadas por el frío. Paso tras paso subo esa ladera de gélido mármol acercándome una vez más a los glaciares templos donde, como cada noche, mi imaginación echa a volar y mis sueños campan libres por los vítreos prados que la fase REM propicia.
Puedo ver el blanco de mi aliento delante de mi cara a cada nuevo y perezoso movimiento de mis pies. Me ayudo de la larga y aparentemente interminable vara de roble que me acompaña en cada viaje, con cada luna, a mi visita a los hielos.
A pesar de la experiencia nunca me abrigo suficiente, una camiseta aleatoria, una sudadera también escogida al azar y unos pantalones naranjas que dan una nota de triste color impotente al inhóspito páramo al que me encamino.
Un páramo en otro tiempo centro de lujuria y pasión, de pícaras risas y lascivos gemidos, de sensuales susurros e inocentes miradas de complicidad. La capital del mundo, al menos de mi mundo, dónde los visitantes invitados eran tratados con una exquisita delicadeza intentando complacer cada uno de sus deseos. A cambio ellos dejaban, en todas las rosas que adornaban lo que ahora no son más que bloques de hielo, sus esencias más íntimas y cubrían sus necesidades más primarias y socialmente vergonzantes dejando brotar, sin censuras algunas veces el tan difícilmente captable pudor, y otras muchas el eterno y balsámicamente buscado desenfreno.
Y al final, lo mejor. La calidez de un abrazo incondicional, totalmente altruista, alrededor de una mullida y suave caja torácica con la respiración alterada que poco a poco vuelve a su ciclo normal que alberga un corazón cuyos latidos retumban como un hipnótico canto tántrico en mi cabeza apoyada sobre ella. Mis brazos rodeándola aferrándose a esa plácida candela, que al menos desentumece la punta de mis dedos para paladear por unos instantes el sabor de las caricias y que unas horas después desaparecerá. Mi alma en paz absoluta por unos segundos.
Y ahora, llegando casi a mi destino, sigo notando el inexistente viento en la cara, la imaginaria nieve estorbando cada cansado movimiento de mis ingrávidas pesadas zapatillas, el no querer volver a tener esa sensación cuando tocas las sábanas de meterte en un agujero que los esquimales usan para pescar y pasar ahí dentro entre 4 y 6 horas.
Pero es lo que hay. Noche tras noche toca encararlo, tomar aliento, suspirar y meterse dentro, cavilando en qué ha cambiado para que lo que era un vergel de sensaciones y experiencias se haya convertido en un árido y seco desierto de hielo.
Y tengo las semillas, y dejo el lugar en un apetitoso barbecho para que crezca algo hermoso, pero justo en el momento de plantarlas, cobran vida y se me escapan de las manos huyendo a sabiendas de que esa tierra tan fértil donde crecerán hoy se convertirá en un bloque de pétreo cemento argamasado de amor mañana, dónde se verán atrapadas y sufrirán el peor de los dolores para salir de allí.
No importa que lo avise, no importa que lime, mime, pula o pique el cemento cada día después del fatal desenlace, no importa la sinceridad, ni el respeto, ni tratar de hacerlo bien, ni luchar contra lo utópico. 2 + 2 son 4 y yo me empeño en querer sumar 3 cuando sólo sé sumar 5. Qué cuantificable es todo.
Antes de dar mi último suspiro y meter la cabeza en el agujero de agua helada, lo último que pienso es que haré la próxima vez. Cerrar la cantera de mármol de una vez por todas o engañar a mis próximas semillas vivientes. Y cerrando los ojos al fin me duermo. No tengo martillo para romper el cemento ni maldad para no ir de frente.
Seguiré en hipotermia hasta que eso cambie.
Un beso para todos.
Creo que el equilibrio es difícil, puede darse un poco de tiempo pero acaba desmoronandose.. al final los sentimientos afloran y no te haces a la idea de que eso tenga fecha de caducidad.. no te conformas con portentajes.. es logica clasica (0 o 1).. la verdad no sé la respuesta.. pero creo que ir de frente es una virtud...
ResponderEliminarQue pases buen dia!! 1Beso
no te falla lo basico, eso lo tienes, lo complementario ira llegando solo y ya te lo he dicho en varias ocasiones, no pienses tanto y dejate llevar( b¡no te lo crees mientras te escribo suena messaje in a botte en la radio)besitos toño.
ResponderEliminarpor cierto muy poetica tu metafora me ha gustado mucho
Hola!!
ResponderEliminarSabes que te daría mi opinión, pero no quiero meterte mucha caña...que luego nos picamos... :)
Sólo te diré que sigo pensando que tu mente informática de ceros y unos debería quedarse en el curro...
...y que 2+2 no siempre son 4...
Nuri. Bst
q tal Toñete, solo una cosa, una vez usando el término barbecho (por lo descriptivo de la palabrica :P) mi amigo Blanquito me cogió y me dijo: "Maken, para el barbecho hay que cortar y quemar", aplastantemente me quité el sombrero ante él ;).
ResponderEliminarLa parte "esquimal" me ha recordado a la parte del "club de la lucha" en la que enla terapia le guian hacia una cueva interior (si has visto la peli sabrás cual es y si no te sonará a chino), el caso es q me ha gustao :D
Bueno vaya toston te estoy poniendo hoy...
un bs!
¡Genial!
ResponderEliminarMuy bonito... ¿muy de dentro tal vez?
Para mí, ir de frente es lo mejor que podemos hacer...
Muxus!
PD -> Muchas gracias por tu comentario ;)
No te conozco pero creo que eres un poco engreido y egocentrico.
ResponderEliminar2+2 no son siempre cuatro.
DO
La sinceridad puede vestirse de palabras o de un silencio,oportuno o inoportuno,aunque nunca desafortunado.
ResponderEliminarLa sinceridad no esconde verdades,y la verdad muchas veces hiere.Y un corazón sensible no puede quedarse inmutado ante el dolor que su sinceridad pueda provocar.
El que encuentra a alguien sincero,debe aceptarlo.El que es sincero,debe asumir sus riesgos.
Como muchas cosas en la vida..."nadie dijo que fuera fácil".
Bonita historia la de tus semillas.
ResponderEliminarthe dark lady
Me gusta mas la historia de camela
ResponderEliminarhttp://imageshack.us/?x=my6&myref=http://www.imageshack.us/
ResponderEliminar