lunes, 6 de julio de 2009

Leopold y Garland. Capítulo 1/2

Voy a lanzar mi primera historia en capítulos. Bueno capítulos, sólo son dos y sólo tienen unas tres páginas cada uno pero en el blog mejor no meter demasiadas líneas por entrada. Espero que os guste.

Leopold y Garland

Llegó al lugar acordado. Un sitio neutral, con tradición familiar. Eso le reconfortaba aunque seguía sin fiarse de su hermano. Hasta él tendría respeto por el único lugar sobre la faz de la tierra que les había visto como una familia unida.

Lo habían bautizado como el pequeño claro del Ciempiés debido a un ejemplar especialmente grande que encontraron Garland y él jugando a ser aventureros exploradores uno de los contados plácidos días que sus padres decidían pasar allí su jornada de descanso. La vida de un rey siempre es ajetreada y tiene poco tiempo para su familia.

Garland había elegido ese lugar para reunirse con él después de perder la más cruenta de las batallas que habían librado hasta ahora. No era su estilo. Desde la muerte de Padre y la repartición de tierras, toda la furia y la ambición que Garland parecía esconder en su interior se desataron. La conquista parecía ser el único aire que movía sus pulmones y la guerra la sangre que hacía funcionar su corazón. El diálogo era lo último que esperaba de su hermano. Normalmente atacaba sin piedad una y otra vez como un toro chocando contra una muralla hasta que muere o consigue derribarla. Hasta ahora Garland seguía vivo y las murallas dejadas atrás, destruidas, eran muchas. Quizá era la primera vez que veía astillarse sus cuernos y eso le ponía nervioso.

Este cambio de hábitos en su enemigo hermano le preocupaba. Le tenía cogida la medida para que ahora cambiara de estrategia y tuviera que comenzar de nuevo a estudiarle. El inicio de la guerra le pilló por sorpresa y las ciudades que había perdido entonces le sirvieron para aprender y reorganizarse. No le creía tan listo, era astuto pero endiabladamente testarudo. No cambiaría de táctica. ¿Querría de veras ofrecerle el esperado tratado de paz que ansiaban los habitantes del reino que su padre les había dejado y que ahora estaba dividido y enfrentado?

A pesar de que el paso del tiempo había minado las esperanzas que tenía en que su hermano volviera a ser el amigo fiel que fue cuando eran niños, las esperanzas de que esa persona fuerte y testaruda, pero noble y buena resurgiera de sus cenizas y como un huracán destruyera todo lo que es ahora y dejara la tierra de su conciencia limpia para empezar de nuevo, no habían desaparecido. Tenía fe en que ocurriera y cuando se tiene fe y se ve la oportunidad de que esa fe se haga realidad no te lo quieres perder. Sencillamente piensas "y si es esta...." y te lanzas.

Y por eso estaba allí. Acercándose con sigilo y desconfianza al pequeño tocón que haría de improvisada mesa de madera dónde intuyó, mirando entre el follaje, que su hermano ya le estaba esperando. Oía su enorme caballo azabache resoplar impaciente por el hecho de estar atado a algún tronco. Así que indudablemente estaba allí. Sólo, como habían acordado. Los dos solos en el único espacio diminuto de paz que les quedaba. El pequeño claro del Ciempiés.

Por fin salió de entre la maleza y se mostró ante Garland.

"Has Venido. Es increíble que aún confíes en mí. Esa debilidad tuya te matará algún día."
Dijo Garland con esa seguridad que acostumbraba. Una habilidad que aprendió de muy pequeño, el decir las cosas de tal forma que aquel que le oyera tuviera que asumir que él tenía razón por el tono seguro con que pronunciaba cada palabra. Podía hacer temblar con una sola afirmación los cimientos de un argumento fría y lógicamente defendible.

Leopold guardó cauto silencio. Y continuó su marcha hacia el tocón.

"Toma asiento hermano. Espero que esto no nos lleve mucho tiempo puesto que las palabras que vas a oír hace tiempo que deseabas que salieran de mis labios."
Las palabras salieron con tranquilidad de la boca de Garland mientras tendía una amistosa mano de cortesía señalando el tronco que sería el asiento de Leopold en la reunión.

Una vez sentados ambos continúo.

"¿Vino?" Leopold denegó el ofrecimiento con un rápido movimiento de su mano.

"Nunca bebo cuando se trata de cuestiones de estado." Garland esbozó una tímida sonrisa que desapareció velozmente.

"Esta guerra dura ya demasiado. Ese pueblecito tuyo que te dejó Padre parece que está en una zona más fácil de defender que lo que en un principio parecía."

"Mal empiezas una negociación si tus palabras tratan de menospreciar a aquellos con los que pretendes negociar."

Una forzada y sonora risotada nació del gaznate de Garland .
"Tranquilo hermano, no pretendo echar por la borda un momento histórico como este. Sólo trataba de poner de manifiesto los factores lógicos por los que no he sido capaz de tomar tu 'reino'. Y por más vueltas que le doy, con un ejercito diez veces mayor, con el 90% del territorio generando riqueza para mi ejercito y atacando sin piedad durante los últimos 14 meses, me cuesta creer que no sea por la situación geográfica privilegiada de tus defensas".

Leopold no podía creer lo que oía. El gran Garland de Lucherre estaba nervioso. Escupía las palabras con controlado rencor pero rencor a fin de cuentas. Nunca había visto un signo de debilidad tan claro en su hermano desde que comenzó la guerra unos años atrás. Trató de mantener la calma haciendo caso omiso a las palabras de su hermano.

"¿Para qué me has hecho venir?".

"Estoy dispuesto a firmar un tratado de paz contigo, hermano. He decidido concederte el reinado y la gestión de GlesiVille. No necesitamos seguir luchando. Es tuyo."

"¿Mío? Siempre ha sido mío. ¿Concederte?" se le escapó un breve pero ácida carcajada "no, Garland, tú no concedes nada. Ni aún retirándote de una batalla eres capaz de tragarte el orgullo. Eres increíble. Me sorprende que con esa actitud estés dispuesto a firmar la paz." Dijo Leopold con cierta ira.

Tenía que mantener la calma. No podía desaprovechar la oportunidad entrando en el juego sucio del insulto y la difamación. Sabía que tenía la opción de pedir el control de las ciudades conquistadas pero también sabía que su influencia social en ellas era fuerte y en unos años se rebelarían por sí mismas pidiendo la adhesión a Glesville pero para ello su prioridad era la paz. No quería extremar a Garland y que cambiara de opinión.

Respiró profundamente y continúo.

"Aceptaré el tratado con las siguientes condiciones. Gleisville será independiente por completo y se restablecerán las relaciones comerciales con el resto del reino. Sólo las comerciales, de momento. Esperemos a que la paz obre sus frutos para así en el futuro intentar volver a unir nuestro reino tal y cómo nos lo dejó Padre."

Tres segundos interminables pasaron. Leopold estaba sorprendido. Garland no dijo ni una palabra de las ciudades conquistadas al principio de la guerra. Hubiera sido lógico que preguntara por ellas. Le daba igual. Sus pensamientos parecían estar en otro sitio cómo si el resultado de la negociación no le importara demasiado.

Los ojos de Garland se clavaron en los de su hermano, tratando de adivinar que producía dentro de su cerebro esa solemnidad que siempre había caracterizado a Leopold. Siempre correcto. Siempre leal. Siempre noble. Defectos letales para la gestión óptima de un reino y que no alcazaba a ver como era posible que no le afectaran lo más mínimo a la hora de gestionar con presunta maestría, visto el resultado de la guerra y el estado de bienestar de GlesiVille y de las ciudades que ahora eran suyas y antes de su joven hermano, su pequeña porción de tierra. No sólo no alcanzaba a verlo sino que le quitaba el sueño, lo mataba en vida, que su poderoso ejército gobernado con puño de hierro no fuera capaz de aplastar una pequeña población con un irrisorio castillo.

Sumido en sus pensamientos se percató del silencio que se había generado y sin poder resistirlo preguntó:

"Dime una cosa Leopold. Una última cosa antes de plasmar nuestros sellos y probablemente no volvernos a ver en años. ¿Cómo es posible que un grupo de campesinos, minúsculo e insignificante, no sólo soporte un asedio tan feroz como el que mi ejercito ha llevado a cabo, sino que además ha sido capaz de causar un gran número de bajas en mis tropas?"

Así que era eso. El orgullo le había hecho fuerte y ahora mostraba su debilidad. No cabía duda. Por eso daba la impresión de estar ausente. Esta batalla estaba casi ganada. Leopold sabía que estaba jugando en casa. Un poco más de templanza y Garland estaría dónde siempre había soñado tenerle.

"Firmemos y te contaré una historia, hermano. Una historia en la que tú creíste ser el protagonista pero en realidad no fuiste más que un peón. Una historia que cambiará tu percepción del mundo."

Garland trató de disimular su nerviosismo pero a esas alturas de la conversación le resultaba muy difícil. Se dirigió raudo a las alforjas de su caballo y sacó una hoja de pergamino, una vela, una pluma y un tintero. Le tendió el pergamino a Leopold y dijo:

"Añade las dos clausulas que has demandado y firmemos tu ansiada paz". Ansiedad, prisa y cierta rabia era lo que se percibía en el sonido de aquellas palabras.

Leopold escribió con letra clara las nuevas pretensiones acordadas. Una vez hubo acabado puso su anillo encima de la mesa, tomó la barra de lacre, puso una de las puntas en la tenue y sinuosa llama de la vela hasta que la pasta se derritió lo suficiente y la aplastó en el final del pergamino dejando bien visibles dos puntos rojos anónimos a la espera de amoldarse al sello de cada uno de sus poseedores.

"Saca tu sello Garland y hagamos historia".

Garland se quitó sus guantes negros, cuanta sangre habrían derramado, mostró el anillo a su hermano, le dedicó una ligera mueca como diciendo "Tú ganas" y de un rápido movimiento estampó su sello en el pergamino. Acto seguido le acompañó el de Leopold.

Una socarrona expresión se dibujó en el rostro del hermano mayor antes de decir:

"Bien Leopold. Ilústrame. Cuéntame esa historia tuya que cambiará mi vida para siempre".
Un beso para todos.

2 comentarios:

  1. pues a ver esa 2º parte, como mínimo tengo curiosidad

    un beso

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  2. Estoy deseando leer la segunda parte!!
    Me ha enganchado la historia :)
    Muxutxus!!

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