miércoles, 30 de enero de 2008

Ni contigo, ni sin ti...

Sin duda alguna la poesía es el género que peor se me da de todos. Soy incapaz de encadenar dos endecasílabos seguidos así que opto siempre por el socorrido heptasílabo (y a veces ni eso).

Pero por el ánimo de una amiga que ya publicó una poesía en su blog pues me he decidido a publicar esta. Al lío:

Yo te quiero sin querer,
tú sin tenerme me tienes,
yo te tengo por querer,
tú por tenerme me quieres.

Esto ya lo he vivido,
evitarlo es lo mejor,
mi corazón decidido,
ya no me deja elección.

Crees que siempre estaré ahí,
por mi forma de querer,
crees que vivo para ti,
aún te puedo sorprender.

En tu casa me he colado,
con maestría y buen hacer,
no me habías invitado,
salir no me quieres ver.

Será quizá que tu cuerpo
se acostumbró a mi dulzura
quieres que se pare el tiempo
cuando beso tu cintura.

Situación sin solución,
arrepentimientos luego,
abrázame hoy con pasión,
hazlo mientras dure el fuego.

Dices que si no te espero,
no merecerás la pena,
soy yo quien no la merezco,
si esperar sin más me dejas.

Atroz ;)

Un beso para todos.

lunes, 21 de enero de 2008

Todo está en nuestro interior

Se despertó sobresaltado. Tras unos instantes se desperezó mínimamente ya que su débil cuerpo era perezoso de mover cada músculo. Cuando su vista se aclaró un poco miró hacia la derecha y vio el jarrón, que almacenaba las flores que le había regalado su madre, caído en la mesilla derramando el vital agua que las permitía no morir sobre la fría moqueta de aquella habitación de hospital que tanto había llegado a odiar.

Y como cada día respiraba hondo, miraba hacia arriba y fijaba su vista en aquella manchita negra que algún insecto, quizá una araña o un mosquito, había dejado allí para el resto de los días. Se centraba en ella y recordaba su vida desde pequeño hasta aquel fatídico 4 de Abril cuando perdió el conocimiento por primera vez. "Será sólo un mareo" le decían sus más allegados. Pero su familia, a pesar de las palabras de tranquilidad, no podía evitar las caras de preocupación al acordarse de su abuelo.

Esto de la genética es una jodienda. ¿Tan cruel puede llegar a ser Dios que no sólo se lo hace pasar mal una familia sino a toda su descendencia entrando en un círculo vicioso de dolor, desesperación e impotencia por los siglos de los siglos que, salvo algún plan superior que nadie entiende, es absolutamente injusto?. Daba igual, hacía tiempo que había dejado de creer en Dios para sólo creer en sí mismo.

Cada célula sana de su cuerpo había sido llamada a filas. Al principio como si de un país conformista y acomodado que había olvidado sus principios se tratase, muy pocas habían acudido a la llamada. Pero según la cosa se fue poniendo fea y el dolor se hacía más insoportable su cerebro obligó a cada una de ellas a defender lo suyo, a defender su cuerpo, a defender su vida. Como en los juegos de ordenador a los que solía jugar, su ejército debía hacerse con la bandera del otro que se escondía en el campamento enemigo. Al principio de todo le solía contar esto al médico exultante de optimismo “Y me ejercito le arrebatará la bandera a mis células malas y me pondré bueno”. El médico asentía y sonreía.

No había sido fácil. Infinidad de veces se sentía agotado con ganas de dejarlo todo. A la mierda!!! la batalla está perdida, que me traigan la morfina, que me conquisten sea cual sea el fin de todo esto. Pero tenía agallas. Siempre había sido fuerte. Aún recordaba cuando los típicos matones del colegio intentaron quitarle un día el bocadillo. Cuando empezaron a zarandearle les dijo que tenía soriasis y que era muy contagiosa pero que si querían llevase el bocata que se lo llevaran. Los matones le miraron con repulsión y le dieron un par de empojones pero su bocadillo seguía en su mochila.

En cáncer era mucho más fuerte que aquellos matones. Y no bastó con una mentirijilla para acabar con él. De hecho nada bastaría para acabar con él pero no aflojaría. Mientras hay vida...hay esperanza.

Con esa frase acababa siempre su reflexión. 6 meses de hospital le habían enseñado a calcular los horarios con precisión suiza. Dejaba de mirar la manchita justo cuando entraba su enfermera. Ese día tocaba revisión con el médico especialista. Eso significaba básicamente tres cosas:
1- Estadísticas. Numero de plaquetas, leucocitos, et...
2- Tratamiento a seguir. Más quimio.
3- Palabras de ánimo. Siempre bien recibidas pero con el paso del tiempo cada vez más difíciles de creer. Pero el se aferraba a ellas como si fueran lo único que le quedaba en el mundo. En parte así era.

La enfermera lo levantó como siempre con cuidado después de darle los bueno días con un buen humor que se agradecía. Lo subió a la silla y lo llevó por aquellos pasillos ajenos a los que era imposible acostumbrarse. Cuando las habitaciones de un pasillo de hospital están tan hechas a la muerte, la percepción de la vida es tan distinta que es imposible describirla. Hay que sentirla. Es como 200 manos intentando cerrar un grifo que gotea. Cualquier fuerza que se aplique es insuficiente y las gotas que caen a ninguna parte más que al olvido, son la vida de cada una de esas personas. Nadie se plantea nunca acostumbrarse a la desesperación que plantea el estarse muriendo y saberlo pero al final, no sólo debes, sino que puede hacerse.

El médico le recibió con una amplia sonrisa. Siempre la tenía pero ese día era distinta. Su madre estaba allí como siempre, pero no estaba sentada como acurrucada en aquel sillón verde botella tan deprimente. Estaba de pie al lado del médico enfrente mío como si necesitara verme la cara. Porqué querría verme mi madre la cara tan decrépita que me había dejado esta maldita enfermedad? querría quizá verme la cara por última vez? Me iban a dar la noticia definitiva? Iba a morir esta semana? Al menos todo acabaría. No. No y No. Que más da lo que me dijeran, mi ejército aún libraba su batalla en mi interior. Y no me rendiría.

Entonces el médico dijo pausadamente con su habitual tono de voz tranquilizador que transmitía tanta credibilidad como un presentador de telediario que te hace creer en una verdad parcial cuando sólo él conoce la verdad absoluta: "Tús guerreras células han conquistado la bandera del cáncer Fernando, ya no hay metastasis."

Los músculos de mi cara tardaron un rato en poder expresar un gesto de felicidad. Hacía tanto tiempo que lo habían olvidado. Miré a mi madre a los ojos cuyo lacrimal no puedo más ejercer de presa y fue desbordado por un Nilo de lágrimas que volvía a llenar sus mejillas de vida, regando su piel ajada por las preocupaciones.

No pudo aguantar más y salió corriendo desde detrás de la mesa del médico para abrazarme y decirme "Gracias por ser tan fuerte, ahora nos toca vivir". Y yo, que me iba haciendo a la idea, la abracé también. Pero al levantarme con tanta fuerza renovada volqué la silla de ruedas que calló estrepitosamente al suelo y entonces....

Se despertó por aquel estrépito. La sonrisa somnolienta de su cara se desvaneció parcialmente cuando se volvió a ver envuelto en esas sábanas que odiaba de perfectas que eran, tan blancas y sin arrugas. Miró su brazo. El goteo seguía ahí. La sonrisa se desvaneció entonces por completo. Otro sueño más de salvación. Pero algo había cambiado ese día.

Miró a su derecha y vio el jarrón, que almacenaba las flores que le había regalado su madre, caído goteando sobre la moqueta de aquel hospital.

Su rostro volvió a iluminarse mientras en su interior sus células guiadas por su determinación y ganas de vivir avanzaban sus filas preparándose para dar el último golpe.



Nuestra mejor arma es la determinación. Nunca hay que rendirse. La vida no es un partido que si no se hace nada se empata. En la vida empezamos perdiendo y si hacemos algo podemos ganar o perder pero quedarse indiferente es irremediablemente una derrota.

Un beso para todos.







martes, 15 de enero de 2008

Esos Graciosos Intrusos: Los Motes

Perdón por el retraso en publicar más escritos pero entre la postvacacional y el poco tiempo que he tenido, las musas han dejado de revolotear a mi alrededor para cogerse sus propias vacaciones.

Hoy quiero hablar de los motes, apodos y alias que nos colocan los demás sin aparentemente ningún tipo de explicación.

Cuantas veces hemos oído a la gente que va a tener un hijo y están decidiendo como llamarle decir “No, Arturo no le vamos a poner, que seguro que le llaman Arturito” o cosas similares?. Sin ir más lejos mi hermana no quiere poner al suyo Héctor porque viven en Murcia y entonces le van a llamar Hehtor (la minúscula aspirada al más puro estilo murciano), o Manuel por llamarle Manué. Pero que más da como le llames si luego le van a llamar de la forma más rara que nunca hubieras imaginado?.

El Mosqui, La Garri ,El Mingui, El Chelas, El patas, La Justi ,El Ñete, El Atún, El Pesca, El Pascu, El Gitano, El Charlie, El Chino, El Veji, El lupas, El Pirata etc, etc… Seguro que identificáis algún amigo en este grupete eh?

Nótese el artículo delante del nombre. Es fundamental. Un buen mote o apodo no puede decirse sin el artículo, es que no suena igual. No es lo mismo Chungui, por ejemplo, que El Chungui o Choni que La Choni. La diferencia salta a la vista no? Aunque bien es cierto que algunos muy específicos no requieren artículo, por ejemplo Tonetti o Sando-Kan. Estos tipos es mejor que vayan sueltos.

Otra cosa curiosa que pasa con los motes es que hay mucha gente que conoces por su mote y pasan años o directamente nunca sabes su verdadero nombre. Esto es verídico.
Encima te pasa que cuando sabes su nombre real no te pega nada. Nunca os ha pasado? “No jodas tío, Carlos? Pero como se va a llamar el Mingui Carlos?, si no le pega”. Pero como coño le va a pegar si llevas llamándole Mingui 6 años!!!! Además suelen tener nombres compuestos horribles, en plan Óscar Jesús, Carlos Alberto y cosas así. Vamos que se quedan mejor con el mote los pobres.

Un caso especialmente paradójico es el del mote por apellido. Por ejemplo El Pesca, que viene del apellido Pescador. La historia es que el padre de este individuo en cuestión también se apellida Pescador, así que se da la siguiente situación: para los amigos del Pesca, el Pesca es el hijo del Pesca, pero a su vez para los amigos del Pesca su padre es el padre del Pesca. ¿? Impresionante verdad?. Pues encima mételes a todos en un bar a tomar pacharanes, puffff no quiero ni pensar el carajal que se forma. Y como esté el abuelo ya…

Luego están esos motes que se ponen de repente sin saber porqué y se quedan para toda la vida. Por ejemplo un día mi entrenador dijo que había que pasárselas a Dieguez (esto es un nombre no un mote aunque lo parezca) que, palabras textuales “está en el segundo palo como un… (dudas) como un… (más dudas) como un mono ahí colgao”. Las risas se oyeron hasta en la grada. Claro el pobre Dieguez es desde entonces “El mono” o “El mono Dieguez” que es más artístico. Y parece de coña pero se lo queda y luego la gente que le conoce 10 meses después no tiene ni idea de porqué le llaman el mono. La de veces que me habrán preguntado a mí que como se llama El Mingui. Carlos… es que todavía no me acostumbro eh?

Son muy habituales los de coger una sílaba o varias del centro o el final de un diminutivo, consiguiéndose así apodos muy chulos. Ejemplo: Nita (eleNITA), Elo (DaniELO), Bleras (paBLERAS este es un remote que se llama, uno a partir de otro). O hacer que suenen un poco anglosajones como Heilen o Heilita (Elena), Beilen o Beilita (Belén). Sin olvidar los que son por nacionalidad o lugar de residencia como El Cani (canarias), El Madri o La Mala (Málaga aunque suene a otra cosa).

Pero mis favoritos son los motes que yo llamo por concatenación de ideas. Por ejemplo uno que tiene los dientes grandes pero encima se queja de una yaga en la garganta es “Ronaldine” o un Granadino que hable alemán puede ser “GranaMan” que encima deriva en que tiene superpoderes. Jo! Estos son buenísimos, es que dan un juego.

O los absurdos como un día que un amigo llamó a otro Fernando Manzanero (que no era su apellido, lo dijo solo por hacer la gracia, por decir algo) y se ha quedado ya con “El Manzanero” o “El Manzanas”.

En fin, sean por lo que sean los motes nos identifican dentro de un grupo social y nos hacen sentir parte especial de él. Por eso yo soy Toño en mi familia, El Ñete para mis amigos, El Camaleón para un grupo selecto de compañeros de trabajo o El Perverso para otro grupillo del sur. Y me siento querido con ello.

Espero os haya gustado. La mayoría de los motes que he puesto aquí son reales y no los he inventado yo. Le doy las gracias a todos los que se inventan motes brillantes y espero que no les haya importado que incluya aquí sus CopyRights. Sobre todo Danielo que es un Crack.

Besos para todos.

jueves, 3 de enero de 2008

De los Sabios de Nuestro Tiempo

Ahora que vuelve el paripé electoral aquí va uno que escribí hace tiempo pero no pasa de moda porque nada ha cambiado desde entonces. Dirigido a todo el mundo en general pero a políticos y periodistas en particular. A los unos por olvidarse para que están y a los otros por manipular sin escrúpulos y olvidarse de su verdadero cometido: Informar.

Es curioso como durante toda nuestra historia hemos intentado culturizar cada vez más a la población con la convicción de que cuantas más personas tengan miras más amplias y más conocimiento exista dentro de sus cerebros mejor será la sociedad que se pueda construir. Un sociedad más culta, más sensata, que se pare a pensar en los pros y en los contras antes de actuar, una sociedad menos violenta y más dialogante, en definitiva una sociedad más cercana a la perfecta convivencia.

Sin embargo en nuestra eterna aunque fútil lucha de reconocer a todos los seres humanos como iguales hemos llegado a un punto de culturización en el que imprevisiblemente la masa, como es natural, opta por utilizar sus propias normas. Y es que la máxima “es más sabio el ignorante que no sabe nada y así lo asume que el que sabe un poco y ya se considera sabio” no se está cumpliendo en nuestros tiempos. En vez de conseguir más sabios, más sentido común, más perspicacia, previsión y estrategia, el populacho ha entrado en una dinámica de opinar sobro todo, contra todo y para todo sentando cátedra por creerse conocedor de la verdad absoluta por haber simplemente pensado un poquito por sí mismo en vez de analizarse y pensar “ya sé esto vamos a continuar aprendiendo”.

La gente del siglo XXI se cree que lo sabe todo cuando en realidad no sabemos de la misa la mitad. Estamos muy seguros de nosotros mismos y nuestras palabras suenan atronadoramente ciertas en nuestros propios oídos pero en realidad nos queda mucho por aprender y cuando nos encontramos en uno de los cercanos límites del abismo de nuestra incultura tenemos miedo y volvemos con el rabo entra las piernas al centro de nuestro universo que no es otro que nuestro conocimiento actual, en vez de dar una paso y extender nuestras miras aun más.

Es simplemente otro fracaso de nuestra civilización el pretender que todo el mundo de ese paso hacia ese límite desconocido cuando solo unos pocos son capaces de hacerlo.
Besos para todos.