martes, 15 de enero de 2008

Esos Graciosos Intrusos: Los Motes

Perdón por el retraso en publicar más escritos pero entre la postvacacional y el poco tiempo que he tenido, las musas han dejado de revolotear a mi alrededor para cogerse sus propias vacaciones.

Hoy quiero hablar de los motes, apodos y alias que nos colocan los demás sin aparentemente ningún tipo de explicación.

Cuantas veces hemos oído a la gente que va a tener un hijo y están decidiendo como llamarle decir “No, Arturo no le vamos a poner, que seguro que le llaman Arturito” o cosas similares?. Sin ir más lejos mi hermana no quiere poner al suyo Héctor porque viven en Murcia y entonces le van a llamar Hehtor (la minúscula aspirada al más puro estilo murciano), o Manuel por llamarle Manué. Pero que más da como le llames si luego le van a llamar de la forma más rara que nunca hubieras imaginado?.

El Mosqui, La Garri ,El Mingui, El Chelas, El patas, La Justi ,El Ñete, El Atún, El Pesca, El Pascu, El Gitano, El Charlie, El Chino, El Veji, El lupas, El Pirata etc, etc… Seguro que identificáis algún amigo en este grupete eh?

Nótese el artículo delante del nombre. Es fundamental. Un buen mote o apodo no puede decirse sin el artículo, es que no suena igual. No es lo mismo Chungui, por ejemplo, que El Chungui o Choni que La Choni. La diferencia salta a la vista no? Aunque bien es cierto que algunos muy específicos no requieren artículo, por ejemplo Tonetti o Sando-Kan. Estos tipos es mejor que vayan sueltos.

Otra cosa curiosa que pasa con los motes es que hay mucha gente que conoces por su mote y pasan años o directamente nunca sabes su verdadero nombre. Esto es verídico.
Encima te pasa que cuando sabes su nombre real no te pega nada. Nunca os ha pasado? “No jodas tío, Carlos? Pero como se va a llamar el Mingui Carlos?, si no le pega”. Pero como coño le va a pegar si llevas llamándole Mingui 6 años!!!! Además suelen tener nombres compuestos horribles, en plan Óscar Jesús, Carlos Alberto y cosas así. Vamos que se quedan mejor con el mote los pobres.

Un caso especialmente paradójico es el del mote por apellido. Por ejemplo El Pesca, que viene del apellido Pescador. La historia es que el padre de este individuo en cuestión también se apellida Pescador, así que se da la siguiente situación: para los amigos del Pesca, el Pesca es el hijo del Pesca, pero a su vez para los amigos del Pesca su padre es el padre del Pesca. ¿? Impresionante verdad?. Pues encima mételes a todos en un bar a tomar pacharanes, puffff no quiero ni pensar el carajal que se forma. Y como esté el abuelo ya…

Luego están esos motes que se ponen de repente sin saber porqué y se quedan para toda la vida. Por ejemplo un día mi entrenador dijo que había que pasárselas a Dieguez (esto es un nombre no un mote aunque lo parezca) que, palabras textuales “está en el segundo palo como un… (dudas) como un… (más dudas) como un mono ahí colgao”. Las risas se oyeron hasta en la grada. Claro el pobre Dieguez es desde entonces “El mono” o “El mono Dieguez” que es más artístico. Y parece de coña pero se lo queda y luego la gente que le conoce 10 meses después no tiene ni idea de porqué le llaman el mono. La de veces que me habrán preguntado a mí que como se llama El Mingui. Carlos… es que todavía no me acostumbro eh?

Son muy habituales los de coger una sílaba o varias del centro o el final de un diminutivo, consiguiéndose así apodos muy chulos. Ejemplo: Nita (eleNITA), Elo (DaniELO), Bleras (paBLERAS este es un remote que se llama, uno a partir de otro). O hacer que suenen un poco anglosajones como Heilen o Heilita (Elena), Beilen o Beilita (Belén). Sin olvidar los que son por nacionalidad o lugar de residencia como El Cani (canarias), El Madri o La Mala (Málaga aunque suene a otra cosa).

Pero mis favoritos son los motes que yo llamo por concatenación de ideas. Por ejemplo uno que tiene los dientes grandes pero encima se queja de una yaga en la garganta es “Ronaldine” o un Granadino que hable alemán puede ser “GranaMan” que encima deriva en que tiene superpoderes. Jo! Estos son buenísimos, es que dan un juego.

O los absurdos como un día que un amigo llamó a otro Fernando Manzanero (que no era su apellido, lo dijo solo por hacer la gracia, por decir algo) y se ha quedado ya con “El Manzanero” o “El Manzanas”.

En fin, sean por lo que sean los motes nos identifican dentro de un grupo social y nos hacen sentir parte especial de él. Por eso yo soy Toño en mi familia, El Ñete para mis amigos, El Camaleón para un grupo selecto de compañeros de trabajo o El Perverso para otro grupillo del sur. Y me siento querido con ello.

Espero os haya gustado. La mayoría de los motes que he puesto aquí son reales y no los he inventado yo. Le doy las gracias a todos los que se inventan motes brillantes y espero que no les haya importado que incluya aquí sus CopyRights. Sobre todo Danielo que es un Crack.

Besos para todos.

3 comentarios:

  1. Jajaja me ha encantao.....respecto a lo de conocer a alguien por su mote y no por su nombre real, teniamos un amigo en el colegio mayor :"el tomatito" que después de 3 años pensaba que Maken venía de MºCarmen...muy fuerte.

    bsts sol

    bs tb para :Tuki, Burbu, Garrapata........me gustan los motes (",)

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  2. Muy bueno Antonio!!!

    Ta gracioso.. que juego dan los motes..

    La verdad, es que los que te ponen tus amigos intimos, te hacen sentir superespecial (bsss pa la Maken, el huevico, burbu de su tuki o ciruela..).

    Que bueno tomatito.. es un crack!

    Otros son una mierda.. como en mi clase de 5 EGB que todos teniamos motes de esos "a mala leche"... que supongo q algun impresentable se inventó... Esos prefiero olvidarlos...

    Ala pues besos!

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  3. Ah!¿Pero te llamas Antonio?Jajaja

    Aunque conmigo usan los diminutivos, también me cayó algún mote que otro...

    Un besote, Itzi.

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