martes, 25 de marzo de 2008

BITTERSWEET

Llevaba ya unas horas conduciendo sin parar. Le hubiera gustado parar un rato pero tan sólo dos horas le separaban de llegar a casa después de tantos meses. Además le gustaba tanto conducir que no le importaba.Le gustaba oír el sonido de los neumáticos en su incesante rodar por la carretera, le gustaba ver los campos de su país y observar las nubes y el cielo. Había sido un acierto profesional irse a estudiar fuera con aquella beca pero familiarmente hablando fue una decisión dura. Después de lo de su padre siempre se habían mantenido muy unidos. De todas formas no se arrepentía, el trabajo y los estudios le permitían hacer visitas como la que se disponía a hacer ahora así que con una buena organización, le daba tiempo a hacer todo en la vida.

Nunca había entendido a la gente que toma el té con leche. Ella siempre lo tomaba con agua porque creía que la leche le quitaba todo el sabor pero su amiga Matilde era la única de las ocho que lo quería así y como anfitriona siempre se lo preparaba con todo el cariño. Una vez terminó de hacer todos los cafés y tés los puso delicadamente en la bandeja de plata que tenía para estas ocasiones y salió de la cocina. Allí estaban todas, charloteando alegremente con la sonrisa puesta y alguna que otra carcajada, seguramente producida por algún chiste verde contado con maestría por Matilde. Se sentía orgullosa de haber tomado la iniciativa de crear esas sesiones. Las viudas pueden sentirse enormemente solas y cuando rondas ya los 60 años es muy difícil encontrar un clavo al que agarrarte si no te ayudan. Sirvió los cafés, se sentó como una más y se unió a una de las banales pero vitales conversaciones...

Por fin comenzaba a entender lo que significaba la palabra dolor. En el cursillo preparto te lo avisan, pero de tantas veces que llegas a oírlo a lo largo de 9 meses te acabas acostumbrando y como todo a lo que te acostumbras le acabas quitando importancia. Dios santo, no creía poder aguantar ni una contracción más. El embarazo había sido modélico, todos los pasos seguidos, todas las normas cumplidas, pruebas, dietas, eliminación de excesos, todo. Pero este dolor, este dolor no era normal. Vio como una matrona se acercaba a su marido y le decía algo. Luego se acercaron a ella para decirle que ya estaba preparada la sala, pero antes de que esas palabras salieran de la boca de la matrona ella articulo una frase corta pero precisa: "Epi...dural por fav..or". Otra vez recibí la misma respuesta. Maldito tatuaje. Malditas revistas para adolescentes. Malditas modas estúpidas.

Un señal de baden. Le encantaba desde pequeño coger badenes con el coche. Recordaba cuando iba a la playa con sus padres y cogían un baden previamente avisado por su padre "Que viene, que viene" y entonces sentía su estomago subir y bajar produciendo esa extraña sensación de cosquilleo. Aceleró un poco para sentirla mínimamente otra vez. Lo que no esperaba era el bache que había la salida del baden. Fue tan brusco que estuvo a punto de morderse la lengua, pero el coche aguantó. Después de recorrer unos metros comenzó a sentirse un poco mal. Un poco mareado. El brazo izquierdo comenzó a dormirse y sintió un pinchazo corto pero muy fuerte en el lado derecho de la cabeza. De pronto notó que algo líquido golpeaba su pantalón, miró hacia abajo y se dio cuenta que estaba sangrando por la nariz. El pánico no debía apoderarse de él. Le vino a la memoria el fuerte balonazo en la nariz que había recibido tres días antes jugando al fútbol. Le había dolido un poco la cabeza después de aquello pero el dolor se quitó sólo y no había creído conveniente ir al médico. NO,no podía ser eso. Intentó disminuir la velocidad pero la pierna derecha no respondía, de pronto sintió un dolor muy agudo en el pecho justo en el momento que trataba de frenar con el pie izquierdo. Le costaba mucho respirar, demasiadas cosas de las que preocuparse a la vez. Consiguió levantar el pie del acelerador pero la disminución de la velocidad no fue suficiente, el volante giró lentamente hacia la derecha, no podía detenerlo. Todo pasó en unos instantes pero en ese momento parecía que el mundo iba muy lento. Daba tiempo a ver como ocurría todo pero a no poder evitar nada. Finalmente miró al frente y lo vio, vio el árbol donde estaba a punto de dejarse la vida. El coche recorrió los último metros de su fatal recorrido y en el preciso momento de impacto, la milésima de segundo antes de que saltaran los airbags, cerró los ojos y vio nítidamente a su madre y a su padre jugado con él en el parque del barrio antiguo, a su hermana quitándole aquel huevo Kinder, que tanto le había costado conseguir, intentando meterle los dedos en los ojos y consiguiendo a cambio su habitual mueca de "que plasta eres", a su primera novia y amor de su vida besándose y riendo metiditos en la cama cualquier mañana de Enero, vio fiestas de cumpleaños, acampadas, borracheras, escenas de sexo, vio una imagen del telediario y otra de algún videojuego, las imágenes se fueron acelerando cada vez más hasta que de pronto un ruido ensordecedor pero breve lo puso todo negro. Ni siquiera oyó como minutos después otro conductor llamaba al 112.

Sus dedos aferraban las sábanas de aquel hospital. Antes era un sitio perfecto para dar a luz, ahora lo consideraba un lugar infernal. Otra vez aquella mujer le decía que empujara, no sabía ni cuantos empujones llevaba ya, se juró así misma que si salía de esta mataría aquella matrona y toda su descendencia de sádicos. Y ahí estaba su marido, sin sufrir ni un poquito, intentando tranquilazarla inútilmente. Nunca se había sentido así, el dolor la estaba cambiando, la estaba transformando en otra persona, agresiva, egoísta y gruñona. Otra vez me dice que empuje, pues allá voy. Ahora!!! ahora sí!!! pensaba que la sensación de vacío iba a ser mayor pero no lo fue. Era más parecido como a estirar los dedos después de tenerlos cerrados en un puño, los notas un poco más fríos pero no sientes que te abandonan. Tampoco yo sentí que mi hijo abandonaba mi cuerpo, aún estábamos unidos por el cordón umbilical, aún era parte de mi. Entonces oí su llanto. Era una personita. Una vida nueva gestada en mi interior. Toda mi vida me he preguntado cual es el sentido de la vida y nunca una respuesta me había llenado tanto. El dolor había desaparecido como por arte de magia, la matrona, que ahora tenía el niño en brazos y me lo tendía para cogerlo, parecía la mejor persona del mundo que me hacía el regalo más valioso que se puede hacer, hasta mi marido parecía más guapo. Entonces lo cogí en brazos, estaba bien envuelto en una especie de toalla y sólo se le veía la cara aunque se podía intuir que estaba entero. Mi marido despejó mis dudas con un leve movimiento de asentimiento. Levanté un dedo y acaricié su mejillita, que suave estaba, subí un poco hacia los párpados y de pronto, justo después de notar mi tacto cerca de su ojo el bebé hizo un gesto. Un gesto que ya había visto antes. Me incorporé un poco, levanté a mi hijo cogiéndole por las axilas y le destapé un poco la cabeza. Dios mío. Era la viva imagen de mi hermano.

La conversación había comenzado a ponerse interesante. Pepa, Matilda y Julia, se habían enzarzado en un discusión sobre el tamaño del pene de sus difuntos esposos. Mientras una defendía que más valía gruesa y corta, otra decía que si el individuo en cuestión es capaz de encontrar el punto g dentro de la vagina merece la pena que sea larga y más fina. Los argumentos parecían convincentes hasta que Julia, en su infinita inocencia, dijo que si no era ni larga, ni gorda, que si se había perdido mucho en la vida. Se hizo el silencio en la sala para romperse después con una sonora y conjunta carcajada. Si el pobre Ramón levantara la cabeza. Cuando las risas se fueron disipando un poco me acerqué a la mesa a coger mi té y una de las deliciosas pastas danesas que habían traído mis amigas, cuando un escalofrío recorrió mi cuerpo de arriba abajo. Fue como sentir que algo en mi interior se había ido. Que alguien había metido la mano en mis entrañas y había sacado algo que pesaba la mitad de mi peso. La sonrisa se me borró de pronto y me quedé quieta unos segundos. Una mano se posó en mi hombro y me dijo si estaba bien. Fue entonces cuando recobré la compostura, me serví otra taza de té y volví a mi sitio. Oía a mis amigas hablar jocosamente pero algo me impedía concentrarme, tenía la mente en otro sitio pero no sabía exactamente donde. Después de un buen rato en ese estado, aunque a mi me pareció muy poco tiempo, Petra me preguntó públicamente qué me pasaba que estaba muy callada, todas se volvieron hacia mi. Me salvó el ruido del teléfono fijo de casa porque no sabía muy bien que responder. Me levanté y descolgué el auricular. Era la voz de mi yerno. Todo había sido más rápido de lo esperado pero había salido bien. Era abuela!!! por fin, ahora sí que lo había hecho todo en la vida, satisfacción completa. La pena que tenía encima despareció de pronto y dejó paso a una alegría múltiple, se alegraba por su hija, se alegraba por ella misma y se alegraba por su hijo que estaría a punto de llegar e iba a ser tío por primera vez. Al verle la cara sus amigas le preguntaron todas a la vez que que pasaba, les dio la noticia y la estancia se llenó de alegría.

Se estaba despidiendo de su yerno cuando algo vibró en su bolso. Era su móvil. Miró la pantalla. Número desconocido..

Un beso para todos.

5 comentarios:

  1. Cómo puedes escribir tan bien Toñete? y lo peor, pq en la vida siempre pasan estas cosas, es el acojone que te da cuando todo va bien.....el "uno de cal y una de arena".
    Precioso si señor.-

    nos vemos el finde? (",)

    bsts

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  2. Espero que tengas el copyright de este relato. Increible. Me ha encantado. Muchas gracias. Un beso. Isa.

    PD: ¿Has parido alguna vez y no me lo has contado? porque vaya descripcion.

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  3. Que chulo tio!!! Jo por qué escribes cosas tan tristes ultimamente?.. Se me queda mal cuerpo :(..
    Prefiero la historia del guisante o el monologo sobre tus vecinos... Es broma.. está fenomenal!
    Yo creo que es de tanto escuchar a Ivan Ferreiro esta semana... Es bastante arrastraillo el hombre..

    Besos

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  4. "La meditación no es otra cosa que
    la creación de un espacio en el que
    podemos exponer y deshacer
    nuestros pensamientos".
    Anónimo

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  5. En la vida se dan situaciones contradictorias.
    Cuando crees que todo o nada puede romper la buena\ mala racha que nos acecha o que lleva acompañándonos horas, días, meses e incluso años; aparece nuestro amigo "el tiempo" y nos enseña (no sin dolor) que todo es susceptible de cambiar, que todo se arregla y que puede llegar una época mejor.

    Gracias por compartirlo. Elena.

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