Cableado es una palabra que yo utilizo mucho para decir que una persona es simple. El otro día lo dije en una conversación y un amigo no tuvo muy claro a que me refería. Voy a aprovechar para explicar toda la teoría que va detrás de esto.
Cualquier dispositivo electrónico está cableado por dentro, un interruptor de la luz tiene dos estados, encendido y apagado, y funciona gracias a un cable. Es decir, está cableado. Si a ese interruptor le ponemos un sensor de intensidad, por ejemplo, hemos complicado un poco su funcionamiento añadiéndole una entrada nueva pero sigue estando cableado. Así podemos pensar en cosas más complejas como un tostador de pan, una calculadora o un ordenador y llegaremos a la misma conclusión, están cableados igualmente pero su conjunto de estados, de entradas y salidas es mayor que el del interruptor.
Pues bien, el cerebro humano funciona de la misma forma, impulsos eléctricos provocados por reacciones químicas. No hay más. No hay libre albedrío, ni amor, ni alma, ni nada de eso. Únicamente nos gusta pensar que existen esas cosas porque el conjunto de estados, de entradas y de salidas de nuestro cerebro es tan amplio que no llegamos a entenderlo, al igual que sabemos que los números son infinitos pero no somos capaces de trabajar con cantidades de 1 millón de ceros. Sí que existe una diferencia, obvia, entre nosotros y las máquinas y es la capacidad de cambiar ese conjunto de estados con la experiencia o modificar las entradas con el paso del tiempo. Pero si sacamos una foto en un instante de tiempo determinado el cerebro solo funcionaría de una única manera al recibir ciertas sensaciones, por ejemplo una peli te puede hacer llorar en un momento dado y esa misma peli una semana después no te hace ni inmutarte. Pero si fuéramos capaces de replicar exactamente el conjunto de estados del cerebro en ese momento que cierta peli te hizo llorar como un niño, esa película volvería a hacerte llorar como un niño.
Esto parece una tontería pero de un plumazo me he quitado de encima un montón de dudas, y me puedo hacer unos patrones de como actuar al hablar de fe, de amor, de odio y de sensaciones en general que en principio parece que ocurren por arte de magia y que podrían ser controlables si fuéramos capaces de conocer el estado de nuestro cerebro. Como aún no somos capaces pues a disfrutar de la sensación de libertad que tenemos. No me malinterpreteis, yo disfruto de mis sensaciones como el que más pero eso no quiere decir que, en mi opinión, no es más que un estado provocado por una serie de acontecimientos. De magia nada.
Vale, pues dicho esto, a lo que iba. La felicidad no deja de ser uno de esos estados, y cuanto más complicados somos y con complicados me refiero a más listos, más empáticos, más perceptivos, más compasivos, más comprensivos, a fin de cuentas a tener más cosas en cuenta a la hora de hablar y actuar, más completo es ese estado de felicidad pero más difícil de alcanzar. Aunque bien es cierto que el camino hasta alcanzarlo en más rico y más divertido.
Una persona simple, que no tiene en cuenta prácticamente nada antes de hablar o actuar, no se da cuenta que convive con más gente ni percibe como afecta a esas personas que le rodean, solo se preocupa de los instintos más básicos que nos vienen de serie como es el ego, a mi me gusta decir que esa persona está cableada porque funciona como un electrodoméstico, unos pocos estados, con unas pocas entradas y unas pocas salidas, no le pidas más. Es incapaz de pensar, de ver un poco más allá de sus narices, de atisbar en un futuro como afectaran sus decisiones en su trato con los demás o en sus objetivos del día al día. Es una persona irrespetuosa pero por simple no por malvada porque es demasiado corto para ser malo. Sus capacidades están tan limitadas que su egocentrismo le hace pensar que es la ostia de bueno en lo que hace cuando todo el mundo (No simple) a su alrededor piensa que es un ridículo redomado, que miente más que habla, que es tan obtuso que sólo sabe tomar decisiones caciqueras y que no puedes hacer otra cosa que no tenerle en cuenta en tu vida y compadecerle porque es una persona que un buen día se parará a pensar porqué está sola en el mundo, sin nadie que le quiera o le respete y no encontrará la respuesta porque no puede modificar los cables de su cerebro. Ser un simple es sin duda una de las peores cosas que te pueden pasar en la vida. Y enganchando con el parrafo anterior, no puede tener una felicidad completa en la vida.
Y eso le quería decir yo a mi amigo cuando dije que mi entrenador está cableado. Espero que ahora lo comprenda mejor.
Todo esto es sólo una opinión, y muy difícil de explicar en tan poco espacio por cierto, pero mola a que sí?
Un beso para todos.
Cualquier dispositivo electrónico está cableado por dentro, un interruptor de la luz tiene dos estados, encendido y apagado, y funciona gracias a un cable. Es decir, está cableado. Si a ese interruptor le ponemos un sensor de intensidad, por ejemplo, hemos complicado un poco su funcionamiento añadiéndole una entrada nueva pero sigue estando cableado. Así podemos pensar en cosas más complejas como un tostador de pan, una calculadora o un ordenador y llegaremos a la misma conclusión, están cableados igualmente pero su conjunto de estados, de entradas y salidas es mayor que el del interruptor.
Pues bien, el cerebro humano funciona de la misma forma, impulsos eléctricos provocados por reacciones químicas. No hay más. No hay libre albedrío, ni amor, ni alma, ni nada de eso. Únicamente nos gusta pensar que existen esas cosas porque el conjunto de estados, de entradas y de salidas de nuestro cerebro es tan amplio que no llegamos a entenderlo, al igual que sabemos que los números son infinitos pero no somos capaces de trabajar con cantidades de 1 millón de ceros. Sí que existe una diferencia, obvia, entre nosotros y las máquinas y es la capacidad de cambiar ese conjunto de estados con la experiencia o modificar las entradas con el paso del tiempo. Pero si sacamos una foto en un instante de tiempo determinado el cerebro solo funcionaría de una única manera al recibir ciertas sensaciones, por ejemplo una peli te puede hacer llorar en un momento dado y esa misma peli una semana después no te hace ni inmutarte. Pero si fuéramos capaces de replicar exactamente el conjunto de estados del cerebro en ese momento que cierta peli te hizo llorar como un niño, esa película volvería a hacerte llorar como un niño.
Esto parece una tontería pero de un plumazo me he quitado de encima un montón de dudas, y me puedo hacer unos patrones de como actuar al hablar de fe, de amor, de odio y de sensaciones en general que en principio parece que ocurren por arte de magia y que podrían ser controlables si fuéramos capaces de conocer el estado de nuestro cerebro. Como aún no somos capaces pues a disfrutar de la sensación de libertad que tenemos. No me malinterpreteis, yo disfruto de mis sensaciones como el que más pero eso no quiere decir que, en mi opinión, no es más que un estado provocado por una serie de acontecimientos. De magia nada.
Vale, pues dicho esto, a lo que iba. La felicidad no deja de ser uno de esos estados, y cuanto más complicados somos y con complicados me refiero a más listos, más empáticos, más perceptivos, más compasivos, más comprensivos, a fin de cuentas a tener más cosas en cuenta a la hora de hablar y actuar, más completo es ese estado de felicidad pero más difícil de alcanzar. Aunque bien es cierto que el camino hasta alcanzarlo en más rico y más divertido.
Una persona simple, que no tiene en cuenta prácticamente nada antes de hablar o actuar, no se da cuenta que convive con más gente ni percibe como afecta a esas personas que le rodean, solo se preocupa de los instintos más básicos que nos vienen de serie como es el ego, a mi me gusta decir que esa persona está cableada porque funciona como un electrodoméstico, unos pocos estados, con unas pocas entradas y unas pocas salidas, no le pidas más. Es incapaz de pensar, de ver un poco más allá de sus narices, de atisbar en un futuro como afectaran sus decisiones en su trato con los demás o en sus objetivos del día al día. Es una persona irrespetuosa pero por simple no por malvada porque es demasiado corto para ser malo. Sus capacidades están tan limitadas que su egocentrismo le hace pensar que es la ostia de bueno en lo que hace cuando todo el mundo (No simple) a su alrededor piensa que es un ridículo redomado, que miente más que habla, que es tan obtuso que sólo sabe tomar decisiones caciqueras y que no puedes hacer otra cosa que no tenerle en cuenta en tu vida y compadecerle porque es una persona que un buen día se parará a pensar porqué está sola en el mundo, sin nadie que le quiera o le respete y no encontrará la respuesta porque no puede modificar los cables de su cerebro. Ser un simple es sin duda una de las peores cosas que te pueden pasar en la vida. Y enganchando con el parrafo anterior, no puede tener una felicidad completa en la vida.
Y eso le quería decir yo a mi amigo cuando dije que mi entrenador está cableado. Espero que ahora lo comprenda mejor.
Todo esto es sólo una opinión, y muy difícil de explicar en tan poco espacio por cierto, pero mola a que sí?
Un beso para todos.
La magia está en que una proteina como es la serotonina (construida por aminoácidos como los q hay libres en el espacio)se una a otra proteina como un receptor por un simple Hidrógeno, y eso te haga sentir alegre......la felicidad es el camino ;D
ResponderEliminarun besazo
PD:siento el potreo del sabado
muuas
Yo creo que las emociones son mucho más que un sistema de entradas y salidas, más que una unión proteína-receptor, son...magia. No hay que dejar de soñar, de creer en las ilusiones, en el amor, en la amistad y en mil sentimientos más que hacen que las personas seamos algo incomprensible e irracional.
ResponderEliminarNo hay que tener miedo a sentir, porque entonces dejaremos de estar vivos.
Tengo la sensación de que debajo de esa coraza, hay un buen tío, un poco pijillo, pero un buen tío.
Escribes genial, 1besito.
Que buenos son los anónimos. Una vez una buena amiga me dijo que no escribía más comentarios porque no le gusta no recibir respuesta.
ResponderEliminarYo le decía que no respondo (alguno sí pero pocos) porque escribo y lo suelto al aire para quien quiera cogerlo, que cada uno interprete las cosas como quiera.
Cuando me escribís un anónimo es un poco de mi propia medicina. Tengo ganas de saber quien escribe pero respeto el derecho al anónimato como mi amiga respeta mi forma de llevar el blog.
Gracias.
es lo mejor que leo desde que nacio ivan, a veces creo que estas en mi cerebro, describesb las cosas como yo las siento
ResponderEliminarnos vemos en rock & rio