jueves, 24 de abril de 2008

Periosdismo? Y a mi me lo preguntas...

No iba a colgarlo pero bueno. Una vez alguien me comentó que sólo por el trabajo que lleva escribirlo ella lo subiría.

Un amigo me dijo que necesitaba varias opiniones sobre periodismo para hacer un trabajo de sociología y que si podía que le diera la mía. Así que me senté delante del ordenador y esto es lo que salió:

" Me resulta una pregunta demasiado genérica para obtener nada útil de la práctica que mi amigo está realizando, ya que sería más enriquecedor delimitar unos márgenes mucho más estrechos y obtener así un patrón más fiable de la opinión de cada uno, aunque sea en varias sesiones. Pero bueno, dicho esto me lanzo a la piscina.

Yo antes era una persona a la que le encantaba leer de todo un poco y estar cuanto más informado mejor, discutir de política, hablar de música, comentar los deportes, y para ello utilizaba todos los medios a mi alcance, desde periódicos convencionales, hasta Internet pasando por nuestra buena amiga la televisión. Poco a poco me fui dando cuenta que los medios sólo eran una linterna que apuntaba con su diminuto rayo de luz a un mar inmenso de oscuridad que es la actualidad. Y cavilando un poco más me percaté que los que movían esas linternas lo hacían con un sentido establecido.

Continué leyendo pero con esta nueva forma de ver las cosas siempre en mente y más rápido de lo que esperaba descubrí que la gente que escribía los artículos que antes leía con fervor y con la ilusión de enterarme que pasaba en el mundo eran los mismos que trataban de manipular a las masas. Lentamente todos los medios que utilizaba para informarme fueron cayendo en este foso de realidad que ahora se abría ante mis ojos como unas manos que llevan años escondiéndose detrás de una finísima cortina de imparcialidad y que te piden que te acerques lentamente para que al tenerte suficientemente cerca, arrancar la cortina y sacudirte con brusquedad hasta que despiertas del maravilloso sueño de la inocencia.

Por eso hace un año decidí vivir en la ignorancia. La información justa, la que perciben mis sentidos sin pararme a pensar demasiado quien me la envía, a quien se dirige, ni que poder quiere ejercer sobre mí. Y he de decir que soy mucho más feliz. Hay quien dice que más ignorante. Yo no he dejado de leer muchas de las cosas que leía antes, sólo he dejado los periódicos y la tele. Es una pena que tanto poder, porque la prensa es el primer poder, al menos en España, se desperdicie de este modo. Buscando sólo el interés político, económico o de la clase que sea, cuando la información es una de las cosas que debía de ser más imparcial. No digo que sólo pase en el periodismo, pasa en muchísimos otros ámbitos en la vida, pero me habéis preguntado mi opinión sobre este tema y sobre este tema respondo.

Para finalizar decir que a pesar de ser este escrito una crítica al periodismo en general y a los periodistas en particular, no les hecho la culpa a ellos de nada porque es la sociedad la que provoca estos comportamientos. Son tantos factores los que influyen en porqué algo se encuentra hoy en día en una determinada situación que no acabaríamos nunca de analizarlos. El periodismo es vulgar y mezquino porque la sociedad es vulgar y mezquina y viceversa. Una entidad influye sobre la otra. Y lo malo de todo esto es que nos encontramos en un punto de no retorno porque mucho tienen que cambiar las cosas, soy tan optimista que aun creo que pueden hacerlo, para que la gente deje de asociar la cadena SER con el PSOE y la COPE con el PP o Los 40 principales con música prefabricada que sólo lanza a la fama al mejor postor y luego se las dan de súper mega cracks de la música que ayudan a los grupos jóvenes que realmente valen, o a Cuatro, La Sexta y secuaces que basta con verlos durante 10 minutos para que dejen alguna joyita buscando el partidismo político o a Tele Madrid metiendo en programas muy interesantes, como un documental de los hospitales de la comunidad que vi el otro día, todo el rato cuñas políticas de lo buena que es Espe, o El Mundo tratando de inducir a pensar que Zapatero tuvo que dar un meeting en la calle por falta de aforo cuando en realidad lo dio en la calle como extensión al meeting original porque no cabía más gente en el recinto, o al País que sólo compara las cifras de cualquier tipo con las de los gobiernos del PP cuando favorecen al PSOE.

Por todo esto sólo puedo decir que me apesta el periodismo y los medios de comunicación, y se han convertido en uno de los gremios que más aborrezco del panorama actual.

Para cualquier lector digno no debería decir lo que viene a continuación pero en los tiempos que corren en España me veo en la obligación de hacerlo para que se me malinterprete lo menos posible. Esto es una generalización, hay buenos profesionales en el sector que no se merecen esta crítica, es más se merecen mis felicitaciones como Matías Prats o Pérez Reverte, por poner dos ejemplos. Que igual luego son los más caciques de todos pero... es sólo la opinión de un ciudadano de a pie que vive en la ignorancia y no se entera de nada. Ojalá las nuevas generaciones de periodistas me hagan volver a mis antiguos hábitos. "

Mi amigo aún no se ha puesto en contacto conmigo desde entones.

Un beso para todos.

sábado, 19 de abril de 2008

Ángeles y Demonios

Lo único que recordaba era oír la palabra cuidado, gritada con tanta fuerza que aún resonaba en su cráneo, girar la cabeza y ver la cara de pavor del conductor del autobús justo en el momento en que sus huesos decidieron involuntariamente competir contra una masa de 6 toneladas de peso a 80 KM/h. Eso y que en la otra acera estaba ese misterioso hombre que les había visitado el día anterior intentado venderles un seguro. Tenía una media sonrisa que no alcanzaba a comprender.

"Esto tiene buena pinta...".

Ahora no sentía el peso de su cuerpo, se miraba sus extremidades y era casi transparente. Llevaba una especia de túnica raída y se desplazaba levitando, sin necesidad de mover las piernas. Sin embargo estaba totalmente consciente y a pesar de no tener receptores sensoriales físicos aún podía sentir el dolor del atropello, de alguna forma que no comprendía. Miró a su alrededor a ver si encontraba algo de información que le ayudara a reducir su desorientación y congoja. Se encontraba en una especie de sala de hospital impoluta, rodeado de gente como él que le miraban con ojos nerviosos y agobiantes, como los tenía que tener él ahora.

Se percató de que estaban haciendo una especia de cola. Intentó salirse de ella pero no pudo, sus músculos no reaccionaban a los impulsos que envía su cerebro sencillamente porque no tenía músculos, se dirigían hacia una puerta que había al final como se dirigen las peores piezas de carne a punto de entrar en proceso de putrefacción ,colgadas de ganchos y llevadas por un riel, hacía las cuchillas que las convertirán en carne picada.

"Cuanto más lo veo más me gusta. Muy bien Pedro. Aunque nos haya dados tantos momentos de diversión tu imaginación nunca falla y sigue siendo nuestro divertimento. Buena utilización del desconcierto y la desesperación. Y encima sigue padeciendo dolor como en el mundo terrenal. Tú sí que sabes".

Se iba acercando a aquella puerta que parecía daba a un precipicio. Al que le tocaba de su fila se precipitó al vacío pero justo antes de caer, se produjo un rápido fogonazo que al disiparse permitía ver la cara de agonía del individuo un segundo antes de que desapareciera como llevado por una fuerte ráfaga de viento.

Quería salir de allí no quería vivir aquella experiencia. Las caras de sus antecesores habían sido demasiado siniestras, con los ojos desencajados por el dolor que aparentemente estaban sufriendo. Volvió a intentar moverse para parar su avance pero inevitablemente calló al vacío. Cerró los ojos. Un dolor punzante le atravesó de arriba a abajo pero pasados unos segundos, desapareció.

Trató de concentrarse para ver que infierno se le podía estar viniendo encima en ese momento. Abrió los ojos con miedo y le sorprendió gratamente lo que vio. Estaba suspendido en el agua, había recuperado su apariencia normal, incluso estaba más guapo y más joven de lo que recordaba. No había nada en aquel paraje, solo agua bajo sus pies que se extendía hacia todas direcciones y una sensación de paz como nunca había tenido. Se tranquilizó y comenzó a pensar que le había pasado. Seguramente la experiencia anterior sería el paso por el purgatorio y algo había decidido mandarle a esta especie de paraíso. Así que era cierto. Se sentía bien, nada perturbaba su bienestar. Era una sensación única.

"No lo entiendo, que significa esto?. Ese tío está disfrutando, eso hace siglos que no lo hacemos. Hasta que nos dimos cuenta que era aburrido. No me esperaba esto de ti Pedro. Supongo que tendrás un as en la manga porque si no vaya castaña."

Según se iba habituando a su nuevo habitat se dio cuenta que ahora sí podía andar y que si andaba unos metros en alguna dirección alcanzaba una pared transparente hecha por agua, y fuera podía ver árboles, pájaros y niños. Siguió recorriendo el espacio en el que se encontraba y llegó a la conclusión de que estaba dentro de una especia de burbuja, volando por un parque infantil o algo así. El viento que debía haber fuera le fue acercando hacia un niño en particular. Le era muy familiar. La ráfaga le acercó un poco más, y vio claramente que era su hijo de dos años y medio que estaba sentado en el parque jugueteando con la arena con sus rechonchos y rojitos mofletes, y sus enormes y azules ojos, que transmitían una sensación de felicidad que sólo la inocencia de un niño puede transmitir.

Le enterneció ese momento porque pensó que nunca iba a volver a ver a su hijo. Entonces oyó una voz que le decía al pequeño "Bueno, cómo te estas poniendo, que te parece si nos vamos tú y yo a darte un baño? Toma" y le ofreció una piruleta de esas con forma de corazón que el pequeño aceptó gustoso. La voz no era la de su mujer. Se deslizó por la pared de su burbuja y pudo ver quien hablaba. Llevaba un maletín y un traje, levantó la vista y vio aquella cara que le miraba con esa sonrisa con aquella mueca que no pudo identificar en el momento de su muerte pero ahora sí. Era una mueca de crueldad. El hombre levantó al niño en brazos. Trató de romper la burbuja pero no pudo, "NOOOOO!!!" gritó, aquel hombre se llevaba a su hijo sin saber sus propósitos pero seguro que nada bueno a juzgar por su expresión. Necesitaba salir de allí. De pronto el hombre le dijo al pequeño, "Mira, una pompa de jabón". Entonces el niño se percató de la presencia de la burbuja y comenzó a mover el brazo hacia ella. No podía creerlo, su propio hijo iba a acabar con su existencia cuando estaba a punto de ser secuestrado por un pedófilo asqueroso.

El fatídico y regordete dedo se movió con torpeza pero con decisión. Finalmente apenas rozó la piel de la burbuja por su lado exterior, consumió el alma de su padre que apretaba con fuerza la palma de su mano contra el lado interior en un último intento de mantener un contacto con su pequeño. BLOP. Se acabó.

Dios - "JAJAJAJA, que buen final. Una pena que tengamos que deshacernos de todas las almas y
no podamos dejarle toda la eternidad sin saber que fue de su hijo. No estáis de acuerdo chicos? Muy buena combinación de desesperación al principio, esperanza al intermedio e impotencia al final. Muy original".

Baal - "Pues a mi me ha parecido una mierda. Tanta burbuja y tanta mariconada. Donde esté el daño físico que se quiete el emocional. Además así vamos de uno en uno, dónde esté una buena guerra, hambruna o desastre natural que se quite lo demás".

San Pedro - "Que poco artístico eres chico. Venga envidioso, si esta forma lo tiene de todo. Lo único que necesitas reencarnar a alguien en el papel del vendedor. "

Dios - "Tú siempre con lo mismo Baal. No seas agua fiestas y piensa en algo para la semana que viene. Que os toca a vosotros."

Lucifer asintió. "Vale pero tenemos que acelerar el proceso de eliminación. Esta gente ya no se cree nada y no nos podemos jugar nuestra desaparición".

Dios- "No te pongas tan serio y disfruta Luci que nos da tiempo a acabar con ellos, no ves que son... como decirlo... son... bobos".

Y todos rieron a carcajadas.

Era uno de sus juegos favoritos. La eliminación de almas. El tinglado que tenían montado de que los buenos van al paraíso y los malos al infierno había sido una cortina de humo que les había servido, sorprendentemente, durante más años de los que jamás habrían esperado. Existían mientras la gente siguiera pensando en ellos.

Ahora era otra historia. Y aunque todavía quedaban muchos portadores terrenales de almas que se creían la milonga, la mayoría, a principios del siglo 23, ya resultaba incontrolable. Las dos opciones que habían barajado era mantener el control o deshacerse de ellos. Mantener el control no interesaba, como había quedado claro en la última reunión entre Ángeles y Demonios, porque ya se habían divertido bastante y los humanos les estaban empezando a aburrir y sus creencias a zozobrar. Así que sólo quedaba deshacerse de todas las almas y buscar un nuevo entretenimiento. Pero ya que tenían que hacerlo y era el final de una raza por lo menos querían disfrutar lo máximo posible, como cuando te bebes el juguito de una Flas después de haberte dejado los dientes en el hielo.

La idea se le ocurrió a San Pedro, que para esto siempre había sido el más salaó. Como siempre que se inventaban una nueva forma de hacerlo quedaron todos, Dios, Belial(que llevaba los aperitivos), San Pedro, Satanás, el arcángel san Gabriel (que había llevado las cervezas), Baal y un largo etcétera..., estaban todos, no faltaba ni uno, para ver, una semana más, el morboso y divertido espectáculo de ver sufrir a los demás.

Porque si no es así yo no entiendo nada.

Un beso para todos.



martes, 15 de abril de 2008

Laberintos

Llevaba dos días dándole vueltas. Porqué estaba tan deprimido? miraba su vida como si de un tablero de ajedrez se tratase y veía todas las pieza perfectamente colocadas en su sitio, siguiendo la estrategia que él mismo había marcado, como es que el destino le estaba haciendo jaque desde hacía una semana?

De pronto entró en la sala un hombrecillo muy peculiar con look a lo Joaquín Luqui y tono de voz de Albin el de las ardillas y le preguntó a una chica de la sala de espera en la que se encontraban:

- Perdón la salida a la calle?

A lo que la chica contestó muy educadamente

- Ese pasillo, al fondo y luego a la derecha.

- Gracias. Es que esto es un laberinto. - Argumentó el hombrecillo como queriéndose disculpar.

La indicación de la muchacha iba a dar a un parking al aire libre el cual tenía acceso a la calle por medio de una rampa. Era el acceso habitual que utilizaba todo el mundo.

Tres minutos después volvió a aparecer el doble de Luqui para pasar casi corriendo y regañando a la chica:

- A la calle se accede desde la entrada principal en la planta 1. Esta es la planta Baja.

Y siguió su raudo camino hacia el ascensor. Todos se miraron atónitos ya que era un camino mucho más largo que el indicado previamente. Algunos sonrieron, otros mascullaron algo entre risas y cada uno siguió a lo suyo pero él no. Él dejó de pensar en su depresión y comenzó a pensar en una solución.

El laberinto al que se refería el hombre no era tal. Se lo había creado él mismo en su cabeza. El hospital estaba bien señalizado y las indicaciones de la chica habían sido acertadas. Era algo en la cabeza de Luqui lo que no funcionaba. Quizá era su primera vez en un sitio parecido y los nervios le hacían más complicado orientarse.

Y eso era exactamente lo que le pasaba a él. Se estaba formando un laberinto interior compuesto por preguntas del tipo ¿porqué se sentía vacío? o ¿porqué aquella depresión sin aparente sentido?, ¿de donde venían las ganas de nada, la desidia y la pereza que le habían acompañado los últimos días? Decidió borrar todas las líneas de pensamiento que trataban de encontrar complejas respuestas a estas simples preguntas y buscar algo directo y sencillo. Y lo encontró.

Todo estaba en su sitio pero es que todo llevaba demasiado tiempo ahí, en su sitio. Una situación puede ser perfecta si omitimos el paso del tiempo, pero si contamos con esa indispensable variable, las cosas tienen que fluir para funcionar. Y porqué no fluían? Porque su ilusión e implicación habían disminuido en todo lo que hacía en su vida.

Así que se dijo a sí mismo. Volveré a ilusionarme por lo que tengo y a buscar nuevas vivencias que me llenen. Primer paso: escribirlo.

Su enroque fue preciso y brillante. Lo último que pensó antes de irse a dormir fue: "Destino te toca mover".

Un beso para todos.

martes, 8 de abril de 2008

Cuando el recuerdo de Dulcinea dejó de ser dulce

Dónde estará el olor de la almohada cuando se iba después de pasar la noche juntos? Dónde queda el sabor de sus besos o el tacto de la comisura de sus labios? Ya no encuentro el color de sus ojos ni la forma de su cara en ningún lugar de mi cabeza.Dónde estará el resonar de su risa o los gestos de complicidad. Ya no me acuerdo aunque lo intente.


Pensé que el roce de sus manos o sus uñas rascando mi espalda eran marcas imborrables. Creí que nunca desparecerían de mis sentidos el aroma de su pelo o el sonido de sus susurros y gemidos. Sus muecas, claras antes como la luz del día entrando por la ventana un buen día de Marzo, ahora no son más que nebulosas monocromáticas que creo ver en alguna cara extranjera. Antes recordaba la forma del ombligo, la silueta de sus caderas, hasta el rugido de sus tripas cuando tenía hambre. La longitud de sus piernas era una constante en mis caricias, y ahora ya no sé hasta donde llegaba cuando comenzaba a navegar por su cuerpo.


Pensé que podría derrotar al tiempo. Me armé con una pequeña lanza de papel firmada por mi obstinidad, me subí a un viejo caballo llamado esperanza con una armadura cochambrosa con sabor a exclusividad y salí galopando como si de el más feroz caballero se tratara a vencer al tiempo. Y resultó que me tiró del caballo a su primera de cambio, a la primera de Dulcinea no a la del tiempo.


Y al igual que un día creí no poder olvidar todo eso, y ahora creo no poder volver a recordarlo, el tiempo se encargará de que algo suene, sepa, huela o sea como tú, en definitiva el tiempo se encargará de hacerlo volver... o no.


Yo aún guardo mi lanza, mi caballo y mi armadura, porque me gusta pensar que sigo siendo un caballero andante loco por dar todo en la vida en todo lo que hago y a todos los que se cruzan conmigo


FDO.(Que lo firme quien se apunte a la aventura)


Un beso para todos.

domingo, 6 de abril de 2008

Cableados

Cableado es una palabra que yo utilizo mucho para decir que una persona es simple. El otro día lo dije en una conversación y un amigo no tuvo muy claro a que me refería. Voy a aprovechar para explicar toda la teoría que va detrás de esto.

Cualquier dispositivo electrónico está cableado por dentro, un interruptor de la luz tiene dos estados, encendido y apagado, y funciona gracias a un cable. Es decir, está cableado. Si a ese interruptor le ponemos un sensor de intensidad, por ejemplo, hemos complicado un poco su funcionamiento añadiéndole una entrada nueva pero sigue estando cableado. Así podemos pensar en cosas más complejas como un tostador de pan, una calculadora o un ordenador y llegaremos a la misma conclusión, están cableados igualmente pero su conjunto de estados, de entradas y salidas es mayor que el del interruptor.

Pues bien, el cerebro humano funciona de la misma forma, impulsos eléctricos provocados por reacciones químicas. No hay más. No hay libre albedrío, ni amor, ni alma, ni nada de eso. Únicamente nos gusta pensar que existen esas cosas porque el conjunto de estados, de entradas y de salidas de nuestro cerebro es tan amplio que no llegamos a entenderlo, al igual que sabemos que los números son infinitos pero no somos capaces de trabajar con cantidades de 1 millón de ceros. Sí que existe una diferencia, obvia, entre nosotros y las máquinas y es la capacidad de cambiar ese conjunto de estados con la experiencia o modificar las entradas con el paso del tiempo. Pero si sacamos una foto en un instante de tiempo determinado el cerebro solo funcionaría de una única manera al recibir ciertas sensaciones, por ejemplo una peli te puede hacer llorar en un momento dado y esa misma peli una semana después no te hace ni inmutarte. Pero si fuéramos capaces de replicar exactamente el conjunto de estados del cerebro en ese momento que cierta peli te hizo llorar como un niño, esa película volvería a hacerte llorar como un niño.

Esto parece una tontería pero de un plumazo me he quitado de encima un montón de dudas, y me puedo hacer unos patrones de como actuar al hablar de fe, de amor, de odio y de sensaciones en general que en principio parece que ocurren por arte de magia y que podrían ser controlables si fuéramos capaces de conocer el estado de nuestro cerebro. Como aún no somos capaces pues a disfrutar de la sensación de libertad que tenemos. No me malinterpreteis, yo disfruto de mis sensaciones como el que más pero eso no quiere decir que, en mi opinión, no es más que un estado provocado por una serie de acontecimientos. De magia nada.

Vale, pues dicho esto, a lo que iba. La felicidad no deja de ser uno de esos estados, y cuanto más complicados somos y con complicados me refiero a más listos, más empáticos, más perceptivos, más compasivos, más comprensivos, a fin de cuentas a tener más cosas en cuenta a la hora de hablar y actuar, más completo es ese estado de felicidad pero más difícil de alcanzar. Aunque bien es cierto que el camino hasta alcanzarlo en más rico y más divertido.

Una persona simple, que no tiene en cuenta prácticamente nada antes de hablar o actuar, no se da cuenta que convive con más gente ni percibe como afecta a esas personas que le rodean, solo se preocupa de los instintos más básicos que nos vienen de serie como es el ego, a mi me gusta decir que esa persona está cableada porque funciona como un electrodoméstico, unos pocos estados, con unas pocas entradas y unas pocas salidas, no le pidas más. Es incapaz de pensar, de ver un poco más allá de sus narices, de atisbar en un futuro como afectaran sus decisiones en su trato con los demás o en sus objetivos del día al día. Es una persona irrespetuosa pero por simple no por malvada porque es demasiado corto para ser malo. Sus capacidades están tan limitadas que su egocentrismo le hace pensar que es la ostia de bueno en lo que hace cuando todo el mundo (No simple) a su alrededor piensa que es un ridículo redomado, que miente más que habla, que es tan obtuso que sólo sabe tomar decisiones caciqueras y que no puedes hacer otra cosa que no tenerle en cuenta en tu vida y compadecerle porque es una persona que un buen día se parará a pensar porqué está sola en el mundo, sin nadie que le quiera o le respete y no encontrará la respuesta porque no puede modificar los cables de su cerebro. Ser un simple es sin duda una de las peores cosas que te pueden pasar en la vida. Y enganchando con el parrafo anterior, no puede tener una felicidad completa en la vida.

Y eso le quería decir yo a mi amigo cuando dije que mi entrenador está cableado. Espero que ahora lo comprenda mejor.

Todo esto es sólo una opinión, y muy difícil de explicar en tan poco espacio por cierto, pero mola a que sí?

Un beso para todos.