Llevaba dos días dándole vueltas. Porqué estaba tan deprimido? miraba su vida como si de un tablero de ajedrez se tratase y veía todas las pieza perfectamente colocadas en su sitio, siguiendo la estrategia que él mismo había marcado, como es que el destino le estaba haciendo jaque desde hacía una semana?
De pronto entró en la sala un hombrecillo muy peculiar con look a lo Joaquín Luqui y tono de voz de Albin el de las ardillas y le preguntó a una chica de la sala de espera en la que se encontraban:
- Perdón la salida a la calle?
A lo que la chica contestó muy educadamente
- Ese pasillo, al fondo y luego a la derecha.
- Gracias. Es que esto es un laberinto. - Argumentó el hombrecillo como queriéndose disculpar.
La indicación de la muchacha iba a dar a un parking al aire libre el cual tenía acceso a la calle por medio de una rampa. Era el acceso habitual que utilizaba todo el mundo.
Tres minutos después volvió a aparecer el doble de Luqui para pasar casi corriendo y regañando a la chica:
- A la calle se accede desde la entrada principal en la planta 1. Esta es la planta Baja.
Y siguió su raudo camino hacia el ascensor. Todos se miraron atónitos ya que era un camino mucho más largo que el indicado previamente. Algunos sonrieron, otros mascullaron algo entre risas y cada uno siguió a lo suyo pero él no. Él dejó de pensar en su depresión y comenzó a pensar en una solución.
El laberinto al que se refería el hombre no era tal. Se lo había creado él mismo en su cabeza. El hospital estaba bien señalizado y las indicaciones de la chica habían sido acertadas. Era algo en la cabeza de Luqui lo que no funcionaba. Quizá era su primera vez en un sitio parecido y los nervios le hacían más complicado orientarse.
Y eso era exactamente lo que le pasaba a él. Se estaba formando un laberinto interior compuesto por preguntas del tipo ¿porqué se sentía vacío? o ¿porqué aquella depresión sin aparente sentido?, ¿de donde venían las ganas de nada, la desidia y la pereza que le habían acompañado los últimos días? Decidió borrar todas las líneas de pensamiento que trataban de encontrar complejas respuestas a estas simples preguntas y buscar algo directo y sencillo. Y lo encontró.
Todo estaba en su sitio pero es que todo llevaba demasiado tiempo ahí, en su sitio. Una situación puede ser perfecta si omitimos el paso del tiempo, pero si contamos con esa indispensable variable, las cosas tienen que fluir para funcionar. Y porqué no fluían? Porque su ilusión e implicación habían disminuido en todo lo que hacía en su vida.
Así que se dijo a sí mismo. Volveré a ilusionarme por lo que tengo y a buscar nuevas vivencias que me llenen. Primer paso: escribirlo.
Su enroque fue preciso y brillante. Lo último que pensó antes de irse a dormir fue: "Destino te toca mover".
Un beso para todos.
Chiquillo no hay que acomodarse.. que luego pasan estas cosas... vienen las depresiones por felicidad -como tu dices-.
ResponderEliminarYo tengo dos opciones:
- bajaté el manual de RM y empóllatelo :P
- "TEN SUEÑOS SUFICIENTEMENTE GRANDES PARA NO PERDERLOS DE VISTA MIENTRAS LOS PERSIGUES" (como dice Calamar-Maken)
vamos mejor ilusionaté con algo nuevo.. que siempre funciona..
Si es que no es por na.. pero al final Repsol es un sitio bastante alegre para currar.
Besos
Hola solete!
ResponderEliminarHazle caso a Martuki que hoy viene cargada de positividad!
la vida ya se complica sola, para q aun encima la intentemos complicar mas nosotros......q mueva el destino, q ya nos enrocaremos segun veamos.
besetes enormes
destino te toca mover.
ResponderEliminarcada paso que das desde por la mañana es una partida con el destino
sigue escribiendo , desde que te he descubierto , he vuelto a parame a pensar a solas conmigo algo que no hacia desde hace mucho, porque te metes en la rutina de tu vida y se te olvida que un dia fuiste joven e inquieto,de verdad me alegra el día
un saludo
Cosas de la vida.
ResponderEliminarSe consigue llegar a una estabilidad emocional y las inquietudes e incertidumbres que nos han acompañado durante un periodo de tiempo, lo bastante largo como para haber reparado en ellas, pasan a estar resueltas o forman parte del día a día y aprendes a convivir con ellas... pero cuando esto sucede; tu cabeza, sin tú mismo darte cuenta, ya está buscando y creando otras nuevas.
Se convierte en un círculo vicioso que se retroalimenta como el paso del tiempo.
P.D.- Aprende a buscar 5 minutos diarios para que tú cabeza no piense en absolutamente nada y después otros tantos para ver lo bueno que te ha dado el día.