lunes, 26 de mayo de 2008

Momentos Únicos

Andaba yo por allí por mi oficina más helado que un hámster en el polo norte cuando mis sensiblonas tripas y mi débil flora intestinal mezclaron el frío de mis riñones con la mayonesa sueca con extra de ajo que llevaba el pescado del restaurante de dos calles más abajo, provocando el clásico “GRGGGRGRRGRGGRR”, también conocido como “El Relámpago de la Muerte”, que recorre tu estómago del píloro al esfínter produciendo una contracción repentina que hace asomar un par de milímetros tu digestión matutina.

De repente dejas de hablar, dejas de teclear, dejas de escuchar, nada tiene sentido a tu alrededor, tus planes más ilusionantes pasan a segundo o a décimo plano, tu cerebro sólo se concentra en apretar esa máquina de provocar angustia que es el culo.

Mantienes la compostura como puedes, te levantas despacio, respiras hondo y comienzas tu viaje hacia el servicio. Es entonces cuando te arrepientes de haber pillado el mejor sitio junto a la pared para que nadie vea tu pantalla pero que a su vez es el más alejado de la salida. Los 10 metros que te separan de la puerta de esa habitación, que cada vez se hace más pequeña y grande a la vez, se hacen eternos porque encima justo cuando vas a salir el pesao de turno te pregunta “Puedes venir un momento que no sé hacer esto?”. Tú le miras con una cara entre Casper y Chuky y sales al paso con un “Voy un segundo al servicio y lo vemos vale?” cagándote, casi literalmente, en su madre porque no sólo te ha hecho perder unos segundos preciosos sino que encima te ha obligado a revelar tu destino.

Al fin sales de aquella sala. Bajas un piso como habitualmente para reducir las probabilidades de que compañeros que conoces te encuentren en plena faena o peor aún justo después.

Vacío. Genial. En este punto se producen dos efectos, controlables individualmente, pero devastadores cuando actúan a la limón. Estos son el efecto “CMCMME” léase “cuanto más cerca más me cago”, y el efecto “Taza Llena” que viene a significar que la taza del water parece el rastro un domingo de Mayo con tanta mierda al alcance de la mano.

Al borde del colapso vuelves a respirar hondo, apañas ese berenjenal lo mejor que puedes, apretando los dientes y con las rodillas tocándose la una con la otra en una danza digna del mismísimo chiquito. Con manos temblorosas y la frente perlada de sudor das el último toque al trono que estás preparando, cortas cuatro tiras de papel y las pones en la taza, una absorbe una gota que se te había escapado, das otra pasadita y vuelves a poner las tiras. El mojón aprieta, tú lo haces más, aún te quedan fuerzas.

Las mismas temblorosas manos luchan con la hebilla del cinturón para liberarte del último grillete que te separa del paraíso, el último peldaño de la escalera que te sacará de aquella agonía. Por fin te liberas de los pantalones y los calzoncillos a la vez, te sientas y te dispones a darlo todo cuando.... alguien entra en el baño justo en el momento que tu sueltas tu primer CHUP!

Cierras los ojos, aguantas, aprietas y rezas porque sólo venga a lavarse las manos pero... NO. Empuja con cuidado la puerta de tu retrete que has olvidado cerrar con las prisas. Rápidamente sueltas un “Ocupado” bajando dos octavas el tono de tu voz para que no te conozca en caso de ser alguno de tus compañeros, y cierras la puerta y el pestillo con la habilidad de un yonki resolviendo un cubo de Rubik justo el momento antes de meterse un chute que le quite el brutal mono que lleva encima . Tu primer CHUP comienza a emanar sus efluvios y te mueres por soltar los otros 50 que llevas dentro. Pero aguantas en el mayor silencio que puedes.

Oyes como tu ahora contrincante realiza los mismos pasos que tú, tirar de la cadena varias veces, pasar varios trozos de papel por la taza, oyes con nitidez los cuatro SHISH de los cuatro trocitos que compondrán su sillita y lo más curioso oyes su hebilla sonar mucho, quizás demasiado como si sus manos estuvieran tan temblorosas como las tuyas y ... ahí viene su primer CHUP!

Y entonces silencio y después CHUP! Suyo o mío? Ha debido ser suyo, CHUP CHUP! Pufff pero que ha comido ese tío? AH no que es mi mayonesa. Y así, tratando inútilmente de que el uno no oyese al otro y viceversa, prolongamos nuestra agonía como si de dos dioses de la mitología griega, que han sido condenados a sufrir su propia exacerbada educación convertida en suprema imbecilidad, se tratara .

En fin, allí estábamos los dos en plan el consorcio pero en vez de con el CHACACHA con el CHUPUCHU cuando oímos que se abre la puerta con fuerza, entra un tío que por el sonido de sus pisadas debía rondar los 90 kilos, empuja mi puerta: CERRADA, empuja la de mi camarada: CERRADA, y ya con mucha fuerza, como desesperado, empuja la del tercer habitáculo encontrándolo vacío. Se le oye romper un papel, le da una pasada rápida pero contundente a todo el perímetro de la taza, se quita rápidamente el cinturón, y echa allí todas aquellas series americanas desde Bill Cosby hasta Webster, pasando por Cosas de Casa. Y después de unos 10 segundos de trenecito suelta un “AHHHH” de alivio que inunda, sin que el lo sepa, la sala de la más verde de las envidias, corta otro trozo de papel, se limpia con alegría, uno más, vuelva a limpiarse. Tira de la cadena, sale, se lava las manos y se va. Ni James Bond.

Todo esto ocurre a una velocidad de vértigo. Me imagino al de al lado mío mirando con la misma cara de gilipollas que yo a la pared de la izquierda como si pudiera ver a través de ella para arrebatarle el anonimato, que tanto nos estaba costando mantener a nosotros, al susodicho individuo.

Finalmente creo que mi rival tenía menos ganas que yo y que de tanto apretar para dentro se le pasaron. Se limpió y se fue rápido, ni siquiera se lavó las manos por si en el último momento iba a arruinar yo tantos minutos de sufrimiento sólo porque se me ocurriera abrir la puerta. Por cierto que esta técnica la utiliza muchísima gente, no está bien que te pillen lavándote las manos después de cagar, no señor, pero está cojonudo que le des tu mano llena de residuos fecales al pobrecito de turno en la siguiente reunión, eso sí es sinónimo de cortesía. Hombre por dios.

Salió disparado, momento que yo aproveché para echar el resto y eliminar de mi cuerpo algo que ha estado a punto de llevarme a la tumba por mera y ñoña educación absurda. Salí, me lavé las manos... porque no había nadie viendome ;P y me fui.

Gracias a dios estoy vivo para poder escribir esta cochinada graciosa y deciros a todos que la CACA es como el Carné por puntos, da igual de que estatus social seáis, cuanto dinero tengáis, de que religión, de que color o de que sexo, todos somos iguales ante "El Relámpago de la Muerte”.

Viva la naturaleza!!!

Un beso para todos.

martes, 20 de mayo de 2008

Punto y Seguido

Los que ya me conocéis sabéis que a veces le hecho un poco de morro a la vida, pues bien. Según acabé de releer por cuarta vez el post anterior, el cual no me gustó mucho como quedó, sentí que me faltaba algo de frescura al escribir, que las palabras ya no me salían de la misma forma grácil y armoniosa con la que yo creía que me salían antes y encima que el argumento al final era un poco demasiado dramático.

La historia es que me puse a escribir esto que os pongo debajo con un tono un poco socarrón y con una medio sonrisa en los labios. Como esto sí que me salió a la primera y más o menos rápido me siento en el compromiso conmigo mismo de publicarlo.

Yo no sé porque me empeño
en buscar en mi interior
de sobra sé que no tengo
la magia del escritor.

No sólo es una afición
aunque empezó como tal
me niego a no prosperar
esta forma de expresión

Y ya me puedo negar
que de nada servirá
como bien dice el refrán
los olmos peras no dan

bien clarito lo dejaron
allá por la adolescencia
los de letras a sus letras
los de ciencias a sus ciencias

sufro con mi frustración
pero no puedo evitar
el perder la inspiración
en cada ciclo lunar

Y con esto digo adiós
lo releo y me deprimo
pero al menos estos versos
me hacen sentirme mas vivo

Se despide el informático
que jugó con el destino
trató de ser escritor
volver cálido lo frío

Te hago parte del bajón
que siento en este momento
un comentario en el blog
me dará algo mas de aliento

Por eso quiero dar las gracias a todos los que os leéis el blog y especialmente a los que comentáis, ya sea para bien o para regular (eh Mala, mira que te gusta ;). Después de siete meses ya la cosa va siendo cada vez más difícil pero bueno sigue habiendo mil cosas de las que escribir y de las que opinar.

Los amigos Lefty y Righty se han llevado 7 comentarios, el máximo después de aquella polémica de No Hay Lastre Mayor que el Odio, contra todo pronóstico. Sí, ya sé que Marta ha metido una corrección ortográfica como comentario pero me hace ilusión ver el 7 ahí puesto.

Pues eso. Muchas Gracias y

Un beso para todos.

A quien interese:

Righty perdió la lengüeta un día de verano en el que Bennie se enfadó con Billy y le lanzó a Righty a la cabeza desde unos 5 metros de distancia con tan mala suerte que Billy se agachó justo en el momento en que Righty le iba a impactar para dejar al descubierto la ventana abierta del primer piso del hospicio que daba a la calle. Ambos se miraron con cara de sorpresa y luego se rieron dirigiéndose rápidamente hacia el alféizar. Righty estaba boca abajo en la carretera, seguramente refunfuñando y mostrando al mundo entero su bochornoso agujero de la suela. Bennie y Billy corrieron escaleras abajo a por Righty pero según se asomaron a la puerta de la calle vieron como un TodoTerreno pasaba por encima de Righty sin ningún tipo de contemplación. Cuando la rueda trasera del vehículo dejó de hacer presión sobre el cuerpo de Righty la goma de éste reaccionó pegando un pequeño saltito que lo colocó a salvo en la acera. Bennie salió del hospicio y cuando estaba a unos tres paso de Righty pasó una señora con un perro de estos típico de los dibujos animados con cara de mala leche, collar de pinchos y las piernas para dentro que al ver a Righty indefenso en la calle no pudo resistir la tentación de hincarle el diente. Y así lo hizo. El perro avanzó unos metros con Rihty en la boca hasta que la señora reaccionó a las llamadas de Bennie que indicaba que ese zapato era suyo. No fue precisamente fácil sacarle el zapato de la boca al chucho y Righty sufrió lo suyo porque cada tirón le desgarraba un poco más. y hacía más ininteligibles sus gritos.


Finalmente Bennie se hizo con Righty, lo miró de arriba abajo y pensó que para la aventura que acaba de vivir no se encontraba en un estado demasiado lamentable. Se sentó en la cama y me cogió a mi. Siempre hacía lo mismo, metía el pie, daba un pequeño golpe con el talón para encajarnos, tiraba de la lengüeta y después se ataba los cordones, el derecho por arriba siempre en el primer nudo. Cuando cogió a Righty y lo puso a mi lado ya tenía dificultades en el habla. Me decía algo que no podía entender y me miraba con ojillos mezcla de dolor, miedo y desesperación. Bennie metió el pie, los gruñidos eran ahora más fuertes y los ojos más saltones, golpecito con el tacón, casi me suplicaba algo con los ojos pero el qué? por fuera parecía estar bien, y entonces ocurrió. Cuando Bennie tiró de la lengüeta se la quedó en la mano, la miró por un instante luego miro a Billy y dijo "Habrá sido la caída, el atropello, el perro o sencillamente que este es el zapato malo?" haciendo que Billy rompiera a llorar de la risa. Righty nunca le perdonó aquella falta de respeto.

viernes, 16 de mayo de 2008

Delfines y Cajas

A pesar de que pueda parecer lo contrario el cambio no fue tan terrible verdad Righty?

Mi nombre es Lefty y este de aquí al lado es Righty. Disculpadle si no saluda pero hace ya algún tiempo que sufrió un desagradable accidente que dio al traste con su lengüeta. Aunque no puede expresarse sé que echa la culpa a Bennie, nuestro actual propietario. Desde mi punto de vista fue un simple accidente.

Al principio Bennie nos pareció un destino infernal acostumbrados a la vida que llevábamos. Disculpen el prejuicio pero bueno él era un sin-techo y eso para cualquiera acostumbrado al bienestar pues es un handicup importante.

Que lejos se ven ahora aquellos buenos tiempos con el Sr. Morgan verdad Rihty?, cuando nuestro trabajo diario se veía recompensado de una forma que ahora se me antoja increíblemente ostentosa. Básicamente Righty y yo teníamos que hacer que el Sr. Morgan se sintiese lo más cómodo posible durante su larga jornada laboral hasta llegar a casa. Y vaya si lo hacíamos, no en vano estamos maravillosamente manufacturados y costamos, en su momento, un buen montón de billetes.

He de reconocer que la principio tuve problemas con la horma del empeine del Señor, pero después de unos días me adaptaba como un guante. Righty y yo dábamos siempre lo mejor de nosotros mismos, nunca permitíamos que se deshiciera el nudo o modificábamos la pisada para desgastar la suela lo mismo por todos lados. A cambio el Sr. Morgan nos limpiaba todos los días. Ahhhh... aquella sensación es probablemente lo que más echo de menos. La viscosa cera adentrándose en cada grieta de nuestra piel, cicatrizando las heridas y limpiando las manchas sufridas durante la jornada laboral, untada como si de cremosa mantequilla se tratase a lo largo y ancho de nuestra superficie, por aquella esponjita tan suave, que te hacía olvidar incluso el olor de la caja al salir de la fábrica verdad Righty?. Y después el cepillado, fuerte pero preciso, sacando hasta la última gota de brillo que pudiéramos aportar para tener un aspecto radiante. Y así nos íbamos a la cama hasta el día siguiente, limpitos y exfoliaditos.

Pero los años no pasan en balde y un buen día todo aquello acabó. Righty fui incapaz de camuflar más el agujero de su suela, no refunfuñes sabes que es verdad, y por mi parte no había manera de mantener tersos mis bordes, así que el Sr. Morgan se deshizo de nosotros como si de un par de zapatos viejos se tratase.

Fuimos a parar a la parroquia del barrio, dónde conocimos de casualidad a Bennie, verdad Righty?. Nosotros estábamos en una fosa común en forma de caja, atados por los cordones. Por las conversaciones que oíamos había una cola impresionante que daba la vuelta a la manzana y el párroco no dejaba de meter la mano en la fosa y de sacar parejas de zapatos. La última pareja que sacó eran unos náuticos que la verdad es que daban auténtica pena, sólo el derecho conservaba una de sus borlas y el izquierdo estaba prácticamente inutilizable. Agudicé el oído. Esos náuticos le correspondían a Bennie pero por alguna razón el párroco al percatarse de que era él el receptor los volvió a meter en la caja y nos tomó a nosotros en su lugar. “Toma Bennie, estos son un buen par”.

Esa fue una de las pocas veces que pude verle la cara a Bennie porque diariamente sólo se la veo unos 5 segundos cuando se agacha a abrocharnos. Su rostro era triste e inexpresivo, como si su mente se hubiera ido de vacaciones a algún lejano lugar y en la aduana le hubieran obligado a despojarse de su cuerpo. Nos recogió lentamente y dio media vuelta no sin antes regalarle una mueca, parecida a una sonrisa, al párroco para mostrarle su agradecimiento. Pero no dijo ni una palabra. Se quitó unas botas rotas por todos lados y las arrojó a una caja verde llena de calzado inservible.

Y así comenzó nuestra vida con Bennie verdad Righty? Dormir, levantarse a las 9:00, pasear toda la mañana y mendigar un poco, volver al hospicio a comer, pasear toda la tarde y mendigar un poco, volver al hospicio y dormir. A Bennie le vinimos fenomenal porque paseaba mucho, era en realidad lo único que hacía. Bueno en verdad Righty y yo creemos que pensaba. Se tiraba casi todo el día callado, sumido en sus pensamientos, hablando consigo mismo probablemente intentando adivinar como había acabado en aquella situación. No sabíamos cuanto nos equivocábamos.

Lo único que nos sacaba de la monotonía era Billy. Era la única persona con la que Bennie hablaba más de un monosílabo. Siempre nos encontrábamos con él justo a la llegada al hospicio antes de dormir. Y fue entonces cuando comenzamos a conocer un poco al bueno de Bennie.

Resulta que Bennie había estado casado con una mujer que le arruinó la vida. Siempre habían sido una familia humilde pero tenían su casa y su dinero para ir tirando. Bennie no dejaba de repetirle a Billy que nunca había estado enamorado de ella, que se casaron porque su padre le pseudo obligó, ahora que estaba muerto ya daba igual, pero que siempre la había respetado, cuidado y dado todo lo que había pedido. Billy siempre acababa insultando a aquella mujer, que según él, nunca había querido a Bennie, y no sólo eso, sino que cuando se divorciaron le arrebató todo lo que pudo. Al parecer había un abogado en la familia de ella que no le cobraba nada por llevarle el divorcio y sin embargo Bennie no tenía a nadie y el de oficio, como buen funcionario, sólo quería hacerlo todo legal y largarse a casa para gastarse su sueldo vitalicio en alguna de las miles de cosas que se pueden hacer teniendo toda la tarde libre, seguro que no en pasear y pensar.

Encima se habían divorciado cuando aquella mujer estaba embarazada y Bennie no había visto jamás aquel niño. Según la madre un parásito social no era bueno para que un niño creciese sano, así que Bennie, repitiendo el panorama de indefensión legal que se le planteó durante el divorcio no pudo hacer nada, por mucho que lo intentara durante años.
Así que a Bennie le ocurrió lo que en el Argot de la mendicidad llaman “el factorial inverso” verdad Righty?. Te quitan la casa y no tienes donde dormir, y más si no tienes como Bennie donde caerte muerto, así que comienzas a ir a los hospicios de la ciudad para no dormir en la calle y conservar la dignidad. Eso si logras que te acepten. Esto funciona unos días hasta que en el trabajo se enteran de tu situación y entonces te largan excusándose de algún modo de esos que vienen en los libros que les dan a las personas que se las dan de jefes cuando lo único que hacen es seguir un manual. Acabas de perder tu empleo de salario mínimo y además acabas de perder un número del factorial.

Sin trabajo no hay dinero así que la comida acaba siendo siempre la que te dan en el hospicio. Y así poco a poco pierdes todos tus número del factorial hasta que sólo te queda el 1. La supervivencia.

En general lo único que podemos ver Righty y yo de frente suelen ser otros zapatos y eso es lo que hacíamos siempre que Bennie hablaba con Billy. Es cierto el refrán que dice que puedes conocer a alguien por sus zapatos y aunque se aplica mejor en gente con la capacidad de elegirlos, los zapatos de Billy se explicaban como un libro abierto para apestarnos a Righty y a mí con aquel olor a whisky o intrigarnos con ese polvillo blanco que de vez en cuando asomaba entre los cordones. Estaba claro que Billy gastaba el poco dinero que tenía en cosas que Bennie no hacía.

Sin embargo Bennie a menudo mendigaba y sacaba su dinero. Pero nunca lo gastaba. Sólo paseaba y pensaba. O al menos eso creíamos. Hasta que Bennie nos descubrió su secreto. Un día, cuando hubo ahorrado un poco de dinero, se desvió de su ruta habitual de los miércoles para subir por una calle por la que nunca pasaba.

Se detuvo delante de una puerta cochambrosa, le saludaron, sonó un ruido de monedas y le dejaron pasar. Nos encontramos entonces encima de una moqueta no sé muy bien de que color, porque la luz del interior lo invadía todo verdad Righty? Era rojiza y agobiante. Miráramos a donde miráramos sólo veíamos zapatos de mujer de tacones altos que vestían pies con medias de rejilla. Casi no se oía nada porque la música estaba excesivamente alta así que no pudimos oír lo que le decía Bennie a una mujer con unos zapatos de charol negros y las uñas pintadas de rosa, una rota.

Lo único que creímos entender fue que la mujer le decía a Bennie “Lo de Siempre no?”. Y lo de siempre era subir unas escaleras empinadas hasta llegar a una especie de pasillo como el de un hotel de cero estrellas, donde lo único agradable era que ya no se oía la música con tanta intensidad.

Bennie se dirigió entonces hacia una puerta de las 10 o 12 que había, la abrió y allí estaba ella. Un cuerpecillo menudo y escuálido, las costillas se le notaron tanto cuando se estiró a por su vaso de agua de la mesita que se podía haber tocado una grotesca canción golpeándolas con un fémur si de una película de Burton se hubiera tratado. Bennie cerró la puerta despacio y ella le dijo. “Hola Bennie, supongo que como siempre, sólo hablar no? Deja el dinero en la cómoda.”.

Y así se pasaron toda la noche. Nosotros lo oíamos todo desde debajo de la cama dónde Bennie nos dejó. Fue la primera vez que vimos a Bennie reír desde que le conocíamos. Charlaron y rieron hasta que sonó el despertador. La hora. La prostituta se levantó rápidamente de la cama y pidió a Bennie que se marchara. Obedientemente este lo hizo, las risas ya habían desaparecido. Bennie nos cogió y cuando se ató los cordones pude verle la cara durante un segundo y no me gustó lo que vi. Una enorme pero solitaria lágrima caía de su ojo derecho y fue a explotarse justo contra mi empeine. Bien es sabido que los zapatos no tenemos sentido del gusto pero juro que si lo tuviéramos aquella hubiera sido la lágrima más amarga del mundo. Hábilmente, Bennie, se la enjugó en la manga y se fue. Justo antes de cerrar la puerta ella le dijo “Bennie... Gracias”. Y le sonrió. Él le devolvió la misma mueca que le regaló al párroco en nuestro primer encuentro y salió rápidamente de aquel lugar, no sin antes cruzarse la mirada con el siguiente cliente de su prostituta, un joven atolondrado que probablemente estuviera celebrando algún tipo de despedida de soltero símbolo de la decadencia de la sociedad capitalista, consumista, aborregada y conformista en la que vivimos verdad Righty?

Así que el bueno de Bennie sólo quería charlar. A buen seguro que para Billy hubiera sido malgastar el dinero. Sin embargo según pasaba el tiempo y siempre que Bennie tenía un poco de dinero, visitaba a aquella niña a la que la vida había obligado a ser mujer.

“Que opinas del zumbao este que te visita pero que nunca te toca un pelo?”
“Bennie? Me gusta hablar con él, es la única persona en este mundo que me ha demostrado algo de afecto.”
“No te enamores de los clientes, ni permitas que ellos se enamoren Greta. Al final eso siempre acaba mal. Además este es un vagabundo digamos.... limpio. Si todavía fuera uno de esos trajeados que trabajan en consultoría y que tanto repiten igual hasta te ayudaba”.
“JAJAJA, tú siempre con lo mismo Lola. Esta es la vida que nos ha tocado vivir y cuanto antes lo asumamos mejor”.
“Hija, con 18 años y ya hablas con la madurez de alguien de 30. Ten cuidado de camino a casa”.
“Hoy voy a casa de mi madre. Que coñazo, hace por lo menos dos años que no la veo, pero dice que es muy importante.”
“Ten cuidado de todas formas. Adiós guapa”.
“Adiós Lola.”.

Una vez en el metro se preguntó que sería tan importante para que su madre, que la había prácticamente echado de casa hacía dos años, la llamara ahora. No le apetecía pensar en ello, estaba cansada y sólo quería descansar. A punto de llegar a la parada de la casa de su madre. Vio acercarse a Louise, un cerdo al que le gustaba que le metieran la lengua por el culo, de pequeña se lo había hecho un par de veces porque pagaba bien pero hoy no, ya había chupado suficientes pollas ese día como para chuparle el culo a Louise.

Según se plantó delante del edificio donde estaba el apartamento de su madre ya percibió que algo pasaba. Todo el mundo estaba en silencio por la escalera, nadie se atrevía a decir nada aunque era imposible no darse cuenta de que algunos vecinos no podían reprimir una malévola sonrisa que les asomaba a la comisura de los labios con la intención de decir: “por fin”.

Sin duda alguna su madre se moría. Al fin parecía que el cáncer lanzaba su ataque final. Esta vez ni el capullo pederasta de Jack, con toda su influencia mafiosa y todos sus picapleitos, sería capaz de salvarla.

Se fue acercando poco a poco, apartando cada vez a más gente que se arremolinaba a la puerta de su antigua casa. Por fin llegó hasta la entradita y cerró la puerta tras de sí, dejando fuera a la multitud.

La casa no había cambiado nada. Los mismos muebles, los mismo cuadros y aquel espejo con forma de delfín donde su madre y ella se ponían a hacer muecas raras hasta que una de los dos perdía el juego y rompía a reír. Entonces se abrazaban con fuerza. Probablemente el único momento de felicidad de su vida, cuanto hacía?. Mucho.
“Acércate Greta” oyó que le decía su madre con voz temblorosa y casi imperceptible. Sin duda había tenido que esforzarse para hacerse oír.

Sólo Jack estaba a su lado y la cogía de la mano. A quien querían engañar? Aún a punto de morir seguían con la función. El único amor que los había unido siempre era fino, verde y con la cara de alguien y un número impreso.

“Greta, tengo algo que decirte”. Aquella frase sonó demasiado real en la falsa voz de su madre. Nunca en toda su vida la había oído así. Estaba claro que se estaba muriendo y eso le daba absolutamente igual, pero el sonido de aquella frase despertó por un momento algo que llevaba mucho tiempo escondido en su interior, algo que todos tenemos aunque en algunos momentos podamos pensar que lo hemos perdido. Sintió la necesidad de abrazar a su madre. Sólo por sentir aquel abrazo una vez más.

Se quedó quieta un segundo antes de comenzar a recorrer vivazmente los 4 metros que la separaban de su madre. Que le tendría que decir en su lecho de muerte? Ya había decidido lanzarse a abrazar a la moribunda cuando sus ojos se quedaron fijos en una foto que su madre aferraba entre sus manos cruzadas sobre el pecho. Su cuerpo seguía moviéndose mientras sus ojos trataban de analizar cm2 a cm2 aquella imagen. Era un retrato de un hombre y ese hombre era: Bennie.

Righty y yo nos enteramos de todo más tarde cuando Greta vino a visitar a Bennie. Me gustaría decir que entre los dos salieron adelante y fueron muy felices. Pero lo único que podemos contar es que Bennie fue un buen día a la parroquia y nos dejó en una fosa común en forma de caja de color verde. Y ahí se acaba nuestra historia verdad Righty?

Un beso para todos.

martes, 6 de mayo de 2008

LIBERTAD!!! o.... esclavitud?

¿Quien es libre en realidad? ¿Un esclavo es libre? por definición no lo es, ¿lo es Beckham con un ejército de buitres a sus espaldas esperando que cometa el más mínimo error para llevarle al paredón y salvarlo después para así hacerse de oro en el durante? ¿Lo es Fidel Castro? ¿Lo es Bush? ¿Lo es un empresario con miles de millones en el banco y un escolta que le sigue a él y a su familia por todos lados para que unos sucuestradores esclavizados por su codicia no puedan llevar a cabo sus planes? ¿Un País es libre cuando ocupa un lugar en el globo limitado por fronteras invisibles? ¿Lo eres tú?

No existe una libertad perfecta y pura, sólo existen grados por eso me hace gracia cuando los políticos hablan con esa falsa solemnidad de hombres y mujeres libres. ¿Quien es más libre un esclavo que sufre ese mal durante años y se levanta en armas contra su opresor muriendo honorablemente en el intento o un ciudadano burgués que vive acomodado en su piso IKEA con todos sus placeres materiales cubiertos y sin embargo obsesionado y coartado de parte de su felicidad por no poder conseguir el físico que le marcan los ideales de belleza vendidos por las marcas publicitarias de ropa interior, o por no tener el coche deportivo que le exige su Snob círculo de amigos, que viven por encima de sus posibilidades por el simple hecho de aparentar ante un sociedad que a la que en el fondo le importan un pimiento?

Como digo hay grados pero nada ni nadie es totalmente libre.

Nada? Hoy he visto la libertad en un esplendor que nunca había visto, mejor dicho percibido, antes, se ha presentado ante mi y me ha dado el placer de cavilar un poco sobre ello. Lo único realmente libre en este mundo son: Las ideas Felices!!!. La idea de echarle champiñones al pollo en pepitoria o de meterle un palo por el culo a un caramelo, la aparición momentánea de esa combinación mágica de palabras que dicen exactamente lo que querías decir, con un soniquete especial al pronunciarlas, con esa métrica perfecta que hace que ni falte ni sobre ninguna. Eso son idas Felices.

Fluyen libremente por la mente de cada uno sin que ni siquiera nos demos cuenta. Ellas están ahí, en alguna parte, iluminando por donde pasan sin que nosotros mismos, que somos los únicos que podemos arrebatarles esa libertad, nos enteremos. Hasta que un buen día, de pronto, la idea se muestra ante ti y es el único momento en que puedes atraparla. Si no lo aprovechas, si no coges un papel en ese instante y capturas tu idea, no volverás a verla jamás, intentarás de nuevo unir las mismas palabras, les darás mil vueltas buscando aquella frase que fluía tan pura en las retinas como resonaba dulcemente en los oídos, intentarás con ese bodrio que te sale comunicar lo mismo pero la magia se habrá perdido porque esa combinación milagrosa ya no vuelve. Y esto es una realidad.

Así que entonces se pueden capturar eh? las puedes retener contra su voluntad para satisfacer alguno de tus deseos, así que las ideas felices tampoco son 100% libres. Sin embargo el simple hecho de haberla capturado repercute positivamente en tu felicidad porque son tus ideas las que al final te hacen seguir el añorado camino por el que todos suspiramos. Lo que me lleva a pensar que quizá la libertad absoluta de una idea no sea más que vagar libremente por el cerebro hasta ser capturada para provocarle una felicidad infinita a su poseedor.

Si esto fuera así, quizá no sólo las ideas puedan ser totalmente libres, en realidad no es lo que nosotros hemos hecho durante siglos de existencia y aún seguimos haciendo? Nos deslizamos libremente por la vida, acariciando experiencias, rozando conocimientos, aprovechando cada segundo de tiempo o cada milímetro de espacio, formándonos a fin de cuentas, hasta caer presos de alguien contra nuestra voluntad, sin querer, atrapados por grilletes de terciopelo bañado en opio que invade nuestro cuerpo y nos hace sumisos hasta la locura. Y si consiguiéramos hacer a nuestro captor absolutamente feliz?, quizá, sólo entonces, puede que hallamos alcanzado la plena, pura y perfecta libertad.

Que paradójico esto de esclavizarse para ser feliz no creéis?

Un beso para todos.

domingo, 4 de mayo de 2008

Informáticos I. Servicio técnico gratuito

Que bonito es estudiar una carrera, bueno estudiarla y acabarla. Y más una de 5 o 6 años y si es con especialidad más aún. Seguro que alguna vez habéis oído a alguien decir con solemnidad ante la común pregunta

P- Bueno y tú a que te dedicas?

Respuesta solemne 1- Yo soy Arquitecto.
Respuesta solemne 2- Yo soy ingeniero de caminos.
Respuesta solemne 3- Yo soy cirujano maxilofacial.

Y podría seguir así un buen rato. Todas estas respuestas vienen acompañadas de una amplia y bien merecida sonrisa de satisfacción.

Pero la respuesta que realmente me ha llevado a escribir esto es la siguiente:

Respuesta solemne 1 millón socialmente inaceptada- Yo soy informático.

Y es que desespera ver como la vertiginosa velocidad a la que se mueve nuestro sector ha desplazado nuestro trabajo del halo de admiración en el que se encuentran otras ingenierías o especialidades a una especie de pensamiento del tipo "Si lo usa todo el mundo debe de ser fácil".

No sé si recordareis un anuncio hace ya unos cuantos años que ofertaba un curso de programación de estos por fascículos. El guión del anuncio era la recreación de la escena de Misión Imposible en la que Tom Cruise roba la lista Noc de un centro con una seguridad de estas infranqueable. Bueno, la historia es que ese anuncio marcó mi vida y la de muchos otros como yo cuando aparece un hombrecillo feo, moreno, bajito y con cara de tonto tecleando frenéticamente para conseguir la palabra ERROR en grotescas letras rojas en la pantalla cada vez que pulsa la tecla ENTER y recibir así la bronca del jefe de la banda con la mítica frase que pasaría a la historia : "Informático? Si no sabes programar".

Si no os acordáis del anuncio es que o bien no sois informáticos, o bien sois muy jóvenes, pero para eso estoy yo para reivindicar con una pataleta inútil que ese eslogan muestra en tan solo 5 palabras el lema que sustenta todos los estigmas de nuestra maltrecha profesión. Y no por el contenido literal de la frase que particulariza en la programación, es el tono de condescendencia y desprecio con la que se reduce toda una ingeniería a 40 fascículos de 20 hojas.

Empecemos. Siempre ha sido importante tener un médico o un abogado en la familia pero cuantas veces se necesita un médico o un abogado? Puntualmente de vez en cuando. Con un informático es diferente. Con los informáticos parece que no es importante tenerlo en la familia pero ya que tenemos uno pues que trabaje coño!!. Servicio técnico diario y gratuito a padres, madres, hermanos, hermanas, cuñaos, amigos, padres de cuñaos, padres de amigos y lo que nunca he entendido: Vecinos!!! que encima son de tus padres no tuyos.

Pero lo peor de este tema no es el trabajo en sí o hacerlo por amor al arte, lo peor son las vejaciones verbales que uno tiene que aguantar. Por ejemplo: Mari Puri, prima del cuñao de mi hermana e hija de la pescadera que es a su vez amiga de mi madre. Se instala el DIVXMPEGMP3TIFFCONVERSOR porque se lo ha bajo de interné y es muy lista. No le funciona y encima le saltan páginas porno cada dos por tres y le va el ordenador “Mu leeento”, palabras textuales. Es evidente que no sabe ni por donde coger el problema así que llaman a tu madre y ésta te exige ayuda, efectivamente exige porque pedirla no la pide, te la exige y encima te dice "Si no te cuesta nada" y tú, como es tu madre, te ves enfilando para la casa de la pescadera pensando todavía donde se sacó el titulo tu madre de las cosas que cuestan y las que no. En fin que llegas allí y claro no tienes ni la más pajolera idea de que hace ese programa y le preguntas "Que has hecho alma de dios?" ahí empieza el lío. Primero te mira como si tú ya lo debieras saber pero te contesta como perdonándote que seas tan estúpido de no haberlo adivinado después de 5 años de carrera, cuando ella mirando un jurel a los ojos ya sabe si lleva huevas o no, y te regala un. "No sé yo le di aquí y después Siguiente Siguiente Siguiente, lo único que quería era ver el nuevo vídeo de Bisbal". Y ya está no esperes obtener una confesión mejor. Aquí si que nos parecemos a los médicos fíjate tú, porque como dice House, los pacientes siempre mienten.

Tú te pones a mirar aquello y te das cuenta que el ordenador ese tiene más mierda que la junta de un rodapié. Y después de un rato le dices que tendrías que mirarlo y borrar varias cosas y desfragmentar el disco y mil cosas más pero que lo mejor sería hacer una copia de seguridad y formatear. La chica te mira como si un formateo fuera la nueva forma de pescar merluzas en el atlántico, así que le explicas a la verdadera merluza que básicamente es borrarlo todo, reinstalarlo y tener más cuidado al meter programitas de mierda que terminan cargándose el ordenador. Te sorprendes a ti mismo de lo buena gente que eres y mientras aun estas soñando que te dan el premio novel al buen trato a los torpes oyes que Mari Puri le suelta a la pescadera por lo bajini "Vaya mierda de informático el hijo de la Carmen, que dice que lo borre todo". Dios!!!! que impotencia.

Pero lo peor está por llegar. El pescadero, que es un buen samaritano, decide darte una oportunidad de limpiar tu nombre en esa casa haciéndote una pregunta informática según su punto de vista "facilita". Y te suelta "Mira, es que yo para llevar las cuentas de la pescadería uso el Excel éste y he visto que un amigo de Merca Madrid también lo usa y cuando pincha un hueco de esos en particular se le recalcula todo y supongo que eso para ti será fácil de hacer". En este punto es cuando te cagas. Pero no te cagas de miedo, que va, te cagas en el que inventó la ofimática, en el que hizo que la gente la confundiera con la informática, te cagas en el de Merca Madrid y por supuesto te cagas en el que le programó la macro y ya puestos te cagas en el pescadero, en la pescadera y en la choni de su hija. Evidentemente le sueltas que eso seguramente será una macro y que no se hacen de la noche a la mañana. Claro a él le suena a excusa barata por el CV que ya tienes en esa casa y te suelta un "Claro, claro" cargado de desprecio para decirle a la pescadera por lo bajini "Vaya mierda de informático el hijo de la Carmen". Y te vas sintiéndote como una mezcla entre El Jorobado De Notre Dame y el Increíble Hulk. Y encima preguntándote porqué la casa del pescadero huele a conejo (siento este chiste tan burdo pero algo en mi interior me decía que lo tenía que meter y luego pedir disculpas).

Pero bueno como esto va para largo aquí me detengo esperando a escribir la segunda parte. Pero no me voy a ir sin deciros algo que debéis recordar siempre que uséis aplicaciones informáticas:

“El informático de verdad crea aplicaciones y las diseña de tal modo que parezcan fáciles de usar para que todo el mundo se aproveche de las ventajas de la tecnología. Pero en ningún caso un informático debe saber para que puñetas sirve cada una de las aplicaciones que se baja o se deja de bajar la hija de la pescadera o el padre de Domingo Ortega... Cojones".

Un beso para todos.