lunes, 8 de marzo de 2010

Hoy, La Mujer Trabajadora... ¿Y mi día cuando es?

Hombre, heterosexual, soltero, sin hijos, español, laico y asalariado medio. Sí, ese soy yo ante la sociedad y como tal no encajo en ninguno de los grupos minoritarios que campan alegremente por el panorama mediático desde hace más años de los que debieran. No porque sus causas no sean justas, sino porque no son las más importantes. La democracia de las minorías es un lastre demasiado pesado que atenta contra la definición propia de la palabra democracia.

Antes de que esta crispadísima sociedad que no aguanta una china en un ojo y salta a la mínima me crucifique en la plaza mayor y reparta repollos para que el populacho me los lance a la cara, he de decir que soy un seguidor e incluso un adalid de la lucha de igualdad contra cualquier tipo de discriminación bien sea por raza, sexo o lo que sea, ya que por todo se puede discriminar. Afortunadamente he crecido en un embrión social que a base de esfuerzos ingentes ha conseguido que no tenga prejuicios y que a la hora de enfrentarme a situaciones cotidianas me de exactamente igual de qué género o de qué raza sea el interlocutor que tengo delante. A mis treinta años puedo decir que el objetivo de todos esos esfuerzos se ha cumplido por lo que creo que mantener los principales focos de atención en esos problemas es contraproducente.

Es inadmisible que salgan a las calles las iras de las injusticias (antes mayores) menores mientras los asuntos que nos conciernen a todos se quedan en casa.

Todas las mujeres están sufriendo la escasez de empleo que atraviesa el país, todos los homosexuales están sufriendo el exacerbado precio de la vivienda en relación al poder adquisitivo del ciudadano medio, todos los casados sufren la subida de impuestos que ha estallado como un misil teledirigido en todo el centro de la clase media, todos los que tienen hijos pelean por llevar una comida decente a sus mesas comprando lo que pueden con lo que les queda de subsidio después de pagar las hipoteca y los gastos de la casa, todos los nacionalistas sufren que ganan menos que el año pasado pero todo cuesta más, todos los creyentes sufren al ver como sus impuestos sirven para poner parches con 4 y pico años de caducidad en vez de para mejorar la sociedad y el grado de bienestar global, todos los que cobran el salario mínimo interprofesional sufren el mismo calvario para pagar el recibo de la luz que ha subido un 23 % en los últimos dos años.

Y cómo ellos lo sufren todos los hombres, heterosexuales, solteros, sin hijos, españoles y asalariados medios. Cómo yo.

Pero ni uno de todos esos que somos mayoría movemos un pie para salir a la calle y manifestarnos por fortalecer la salud social mayoritaria imprescindible para sentirnos saludables minoritariamente. Cada día de nuestras vidas hoy por hoy debería ser el día del CQEHLCDSA. Si os cuesta pronucniarlo probad con esto: "El día del ciudadano que está hasta los cojones del sistema democrático actual".

El hombre empieza a hacer gilipolleces cuando tiene las necesidades básicas cubiertas. Lo sorprendente es que cuando no las tiene no deja de hacer esas gilipolleces. Antes de poder hacer cualquier actividad no vital hay que asegurarse de tener cubiertas ciertas ncesidades. Si extrapoláis esta frase a la sociedad actual será cuando consigamos un país económicamente sano, con tasas de corrupción, economía sumergida y empleo ilegal asumibles, un país con listas abiertas sin la autocracia “caciquera” partidista actual y un país con identidad nacional dentro y fuera y no con pinta de reino de Taifas, cuando podremos dedicarnos a otras cosas. Para arreglar la varilla de un paraguas después de un fuerte chaparrón primero tiene que haber paraguas.

Por ahí dicen que esto lo arreglamos entre todos. Esa campaña se equivoca en las formas puesto que sólo busca promover el optimismo y animar a la gente a que consuma de nuevo sin importarles el ahorro, la misma cagada que en parte nos llevó a la crisis. Sólo hay que ver quien está detrás de todo eso.
Pero el fondo es correcto. Y dice entre todos porque el caldo de cultivo de los políticos, como de los médicos, taxistas, polleros y de todos los empleos del mundo es la población y queridos compatriotas si tenemos políticos corruptos y partidos que se reparten el bacalao sin importarle la población ni el color ideológico que aparentemente defienden es porque cada españolito, cada individuo con dos brazos y dos piernas de esta tierra, es así. Porque la base para ser todo lo que le pedimos a los políticos que sean es el respeto y aquí en España ese ingrediente de la receta cultural básica se perdió hace mucho. Ya hablaré de esto en otro post.

Un beso para todos.
PD: Había una versión calentón pero no la he publicado para no herir sensibilidades :)

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