miércoles, 31 de diciembre de 2008

La semana del buen rollo

Y por fin parece que clarea. Después de 15 días cavando bajo la lluvia tratando de buscar alguna respuesta como si de un cofre de madera lleno de monedas de oro fuera a tratarse. Con la arena cada vez más húmeda transformándose ya los últimos días en barro, que hace más difícil cada palada y que provoca que acabes atrapado en el lodo que ahora ocupa el hoyo que tú mismo has cavado y que se suponía iba a darte alguna respuesta. Una respuesta que no llegará, ya que el círculo se cierra al formular la pregunta "¿Que estoy buscando?".

Era la primera vez que la pala no ejecutaba su monótono movimiento. Se había quedado suspendida en el aire por mis brazos y jadeando miré, también por primera vez, al sol, que no parecía que acabara de salir sino llevar ahí un buen rato a pesar de la lluvia, que lentamente se mitigaba. ¿Era mi consciencia la que me hacía sentir ahora el calor del sol? ¿El ser consciente de que éste estaba ahí?, ¿el hacerle caso?, ¿era ella misma la que me había hecho centrarme tanto en la gélida lluvia y conseguir ahora, al quitármela de la cabeza, que se dispersase tan rápidamente? Supongo que sí.

Y es que sólo ha hecho falta:
La visita de las personas que llevan los glóbulos rojos de la misma marca que los míos en el interior de cada vena de su cuerpo, y que me abrazan y me besan de forma gratuita y desinteresada, con los que hay tanta complicidad que cualquier chiste o chascarrillo se convierten en una carcajada sonora e incesante.

El sufrir las patadas, codazos y tirones de pelo de unos diminutos pies, brazos y deditos que al tocarlos y sentirlos calientes, vivos y llenos de vitalidad te apetece que vuelvan a pasar por encima tuyo una y otra vez haciéndote ver que hasta lo que pensabas que mas puede molestarte en el mundo de pronto no te molesta en absoluto ya que lo que finaliza cada movimiento es una sonrisa o en su defecto una carcajada de entusiasmo absolutamente contagiosa.

El pasar un día entero haciendo algo que te encanta rodeado de nieve y bajo un cálido sol que acaricia tu rostro y contrarresta la suave pero algo baja temperatura del lugar y al finalizar el día te montas en el coche, miras a tu agradable compañera, y simplemente sonríes.

Un reencuentro con viejos amigos para asistir a un acontecimiento que si bien nos une cuando lo disfrutamos por separado, nos funde cuando estamos todos juntos. Y nos abrazamos, unos y otros, saltamos, gritamos, y sobretodo reímos.
Un mail misterioso, un sms amable de alguien que no lo fue, un montón de planes en el horizonte y un millón de vacaciones para hacerlos realidad en el posiblemente año con mayor bajada de precios que será el que viene.

Y es que soy un adicto al tiempo NO-libre. Pero como buena adicción al principio los chutes
son de calidad y producen un subidón inolvidable. Todo es nuevo, es la primera vez que lo
pruebas, te llega directo al corazón y al cerebro. Pero luego te acabas acostumbrando y cada
vez te metes más y de calidad dudosa, hasta que llegas a consumir cualquier cosa que pillas.

Afortunadamente mis camellos me cuidan y se esfuerzan en suministrarme nuevas dosis, nuevos antídotos, que luchen contra mi natural veneno, pero, rompiendo aquí el horripilante símil de la droga, estos camellos no son malos, ni perversos, ni interesados, ni malévolos, estos camellos de los que por suerte estoy rodeado son sencillamente.... Ángeles guardianes.

Y es que mi vida en estos dos últimos años se puede definir como ese librito de 5 cm2 que compras como suvenir en cualquier destino turístico y que dentro contiene pequeñas fotografías emblemáticas del lugar. Mi vida es un acordeón de imágenes de cientos de momentos inolvidables y especiales que he vivido pero que debido a algún elemento ectoplasmático viscoso y pegajoso mitad nostalgia y mitad anhelo no soy capaz de abrir del todo para vislumbrar orgulloso y en total plenitud todos esas experiencias que he disfrutado. Y el interior del libro crece y crece pero el acordeón sigue sin abrirse apretujando las páginas y haciendo que pierdan parte de su magia.

Pero gracias a mis ángeles guardianes, los ancianos, los viejos, los nuevos y los recién nacidos, poco a poco voy eliminando ese líquido fantasmal y reencontrándome a mi mismo.

Gracias.

Un beso para todos.

PD: Feliz 2009!!! Va a ser un año duro por la crisis económica pero no todo en la vida son billetes. Como le oí decir a alguien en la tele el otro día “La única forma de salir de las crisis es el buen humor.”. Y es que, y esto sí que es mío: “El buen humor ni se compra, ni se vende, ni se enseña, ni se aprende, simplemente se regala. Él hace el resto”.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Hacer Limpieza

Es largo y más malo que bueno pero si lo llegáis a leer, los que me conozcáis imaginadme contándolo y los que no pensad en alguien que gesticula mucho y hace ruiditos ;)


Muchas veces no valoramos la importancia que tienen algunas cosas. Siempre están ahí, las damos por hecho, ayudan a los demás y a nosotros mismos. Sólo aportan cosas buenas, son todo ventajas. Por ejemplo.... hacer limpieza.

¿Qué haces un día de lluvia, sólo en casa, deprimido, sin ganas de nada, ni nadie y además aburrido?. Un día de estos que estás cansado de ti mismo, que te apetece tener una cremallera en el cuello de la que poder tirar hasta los pies y quitarte el cuerpo, con cerebro y todo, como si fuera un traje. Pero ojo!! una vez quitado ¿qué haces? Efectivamente, tirarlo a la cama. Lo que viene muy a cuento de lo que voy a hablar.

Pues en uno de esos días, está claro, haces limpieza. Una tarea fácil, activa y entretenida, justo lo que necesitas en ese momento. En mi caso cada vez que hago limpieza es como si volviera a mudarme porque absolutamente todo lo que uso lo tiroooo... por ahí. Donde caiga. Llego a casa, la chupa a la silla del salón, voy a la cocina, huy! si no me he quitado los guantes pues a la encimera, cojo una onza de chocolate para el camino a la parte de arriba, me mancho los dedos y cojo un trocito de rollo de papel y salgo disparado para arriba, me quito los zapatos sin desabrocharme los cordones, les doy dos precisas patadas para dejarlos cerca del zapatero, que está vacío y tiene todos los zapatos al retortero por sus inmediaciones, me quito los pantalones, a la cama, suelto el papel manchado de chocolate y lo pongo con cuidado de no manchar, vamos a ver, aquí no.... aquí tampoco, aquí!! encima del libro de la mesita de noche, etc... Así con todo. Y no me miréis así porque no soy el único guarrete eh cabroncetes?

Vamos que cuando pasan dos semanas los armarios están vacios y la ropa desperdigada por la casa, así que es tan divertido como la primera mudanza. Hacer limpieza te activa porque todo lo haces más de dos veces, por ejemplo decides que un cajón es para los calcetines, cuando te das cuentas que hay calcetines de vestir y de los blancos de deporte ves que necesitas dos cajones, pero el segundo cajón ya lo habías ocupado con la ropa interior y el tercero con los pijamas, así que tienes que pasar los pijamas al cuarto, los calzoncillos al tercero y ocupar el segundo con ese nuevo tipo de calcetín, siempre y cuando no decidas que los de deporte tienen más caché que los de vestir, en ese caso los de vestir al segundo y dejas libre el primero para los de deporte. Siempre ha habido clases.

Es imprescindible antes de empezar a hacer limpieza, bueno también vale 20 segundos después de empezar cuando te das cuenta, hacerse con un par de bolsas del Carrefour, que irán a parar a una parroquia, iglesia o similar, dónde meter los calcetines grises del tomate en el dedo que llevan unos años ya viviendo de las rentas de aquellas mullidas y placenteras sensaciones que te proporcionaban cuando estaban nuevos y entraban suavemente hasta acoplarse con perfección a la forma de tu pie. Ahora sencillamente, raspan. A la bolsa.

O los pantalones de deporte del equipo de baloncesto del colegio, porque yo jugaba con mi 1,60, cuando tenía 17 años eh? no os riáis, al baloncesto de pequeño. Era muy bueno..... de base. A la bolsa.

O la camisa "de vestir" que te regaló tu tía hace la tira de años con más cuadros que El Louvre y de unos colores que si los mezclas todos y los mueves rápido no dan el blanco de lo poco que pegan!!! Pero te entra lo que yo llamo el efecto "Morriña tonta". Es un regalo y los regalos no se tiran por muy horrendos, inútiles que sean o el espacio que ocupen. A un amigo mío que vivía en un piso de estos de 30 m2 le regaló otro amiguete la cama RestForm, esta que se hincha, por si tenía visitas. Que cachondo. Encima la de matrimonio. Y él venga a decir "No cabe" y el otro "que sí hombre que la probamos, no le dirás que no a un regalo". Y así lo hicieron, la probaron. La siguiente imagen que tengo es al propietario sentado en el retrete con una esquina de la cama aplastándole la nariz "Basa, Basa. Es que no budimos deshincharla y me he quedao encerrado aquí". Y señala al otro extremo de la casa donde está el otro aplastado contra la pared sin poder moverse "Lo ves como es buena, que no se pincha ni ná?" Y es que hay regalos que matan.

En fin, que por ser un regalo no lo tiras pero como el juicio moral de esa camisa ya ha prescrito y de paso el de la camisa de MANGA CORTA y la corbata a juego que te regalaron tus amigos los terroristas de la moda cuando empezaste a trabajar, también. Todo a la bolsa.

O esa fabulosa camiseta de manga larga con su dinámico y llamativo color.... BLANCO. No es de las de Damart Termolactil, estas las fui tirando a una por año, siempre dejaba una "Por si acaso algún día hace mucho frío", y al año siguiente, "el año pasado no me las puse pero este año parece que va a refrescar", y al otro "Cuando el grajo vuela bajo....", así hasta que no me quedó ni una. Ni siquiera de las de tirantes que siempre me han hecho una graciaaaaa JAJAJA. Que digo yo, que capacidad publicitaria estos de Damart, te generan una necesidad y unos cuantos años después, una vez invertido el dinero y sin tocar el producto te das cuenta que nunca las necesitaste, algo así como la tele pero ya habiéndonos dado cuenta. Esas iban a la bolsa que daba gusto así que UNICEF puede tener algo que ver en esa campaña. De ser así me parece rebuscadamente brillante y mucho más elaborado que las técnicas directas y toscas de hoy en día en plan: "Apadrina un niño", "Ellos te necesitan", "Vota IU".
Y luego están las camisetas estas que no hay por dónde cogerlas y dices porque se lo has oído a tu madre "Estas pa' trapos". Pero es que luego te das cuenta que son mejores que los trapos de verdad. Y eso te lleva a pensar que si los niños pobres que ves en la tele llevan esas camisetas que tu ibas a donar y que ahora son tus trapos, ¿porqué los fabricantes de trapos no hacen ropa más barata hecha de tela de trapo y se la dan a los niños pobres? así yo me quedo mis trapos-camiseta y ellos sus camisetas-trapo y tan contentos. Claro que imagínatelos a todos iguales ahí en las fabelas con los estampados de limones y naranjas. Y cuando lloviera no podrían salir a la calle......serían super absorbentes (jijiji). Y luego el olor, que un trapo hasta nuevo huele mal. Igual no es tan buena idea.

Pero quería referirme a la camiseta blanca de manga larga raída por los años, esa que parece casi transparente, cuya etiqueta del cuello queda sujeta sólo de un lado porque las cruentas batallas de la vida la han desprendido del otro mostrando un mensaje que es casi ya ilegible, pone algo así como "Massana", con ese Sana caído ligeramente por debajo de ese Mas. Se conocen casos en que se ha llegado a leer algo así como: "Fruit of the loom" pero son los menos :O (JUAS!)

En definitiva es una prenda que siempre está en el purgatorio. Sí, el purgatorio de la ropa, ¿no conocéis ese montoncito de cosas que estás seguro de tirar pero te da pereza pensarlo en ese momento y dejas amontonadas para..... "la segunda vuelta"?.

Curioso esto de la "segunda vuelta". En toda limpieza hay una segunda vuelta. Yo creo que es el único momento en que unas prendas de ropa tienen más opciones que los españoles en unas elecciones. En fin. De todas formas esto no se hace hasta el final así que lo dejo para luego.

Pero ¿qué pasa cuando ya has colocado toda tu ropa?. Lo de invierno con lo de invierno pero separado de lo de la nieve, y el gorro rojo bueno ¿es de nieve? Sí claro, pero el azul este de lanilla que me encontré en el metro de que es ¿de invierno? o ¿de nieve?, AL PURGATORIO.

Lo de verano con lo de verano, todo en el maletero metido en una caja con un post-it que pone en un alarde de ingenio "Verano", porque estamos en invierno. Y es que esto de las cajas también requiere especial mención. No me iba a parar en ello pero me estoy acordando de una caja del maletero de mis padres que ponía "Pantalones nieve". Con ese título tan atractivo pasa tan desapercibida como una peli porno en la sección infantil de un videoclub, en este caso entre la aburrida "Mantas" y la surrealista "Combinaciones Yaya". Así que la abres esperándote encontrar 600 euros en pantalones de nieve. ¿Pero qué encuentras? Unos pantalones azules y rojos manufacturados en casa hace 15 años del tamaño de Torrebruno hechos de esa telilla como de lonilla chunga que está a medio camino entre el Karhu de toda la vida y los chándals de los yonkis estos de mil colores y que tu madre te dice toda seria "Son impermeables eh?" y tú flipando que aún esté convencida de ello "Sí, sí, me lo creo". En fin.

Los jerséis todos mezclados porque te diste cuenta a mitad que no podías distinguir sólo con dos columnas por colores y por con cremallera o sin cremallera, siempre acaban mezclándose. Las sábanas con las sábanas, las bajeras hechas un higo tras dos intentos de doblarlas bien. No importa. En definitiva todo en su sitio.

Es entonces cuando tienes que enfrentarte a la "segunda vuelta", a las almas del purgatorio que esperan tu divino veredicto. Y decides.....

Ordenar los cajones del escritorio, o que os creíais que se acaba esto ya? jajajajaja. Estos no tienen mucho misterio. Lo tiras todo menos unos Plastidecor del año 1986, un paquete de globos de a pela porque "nunca sabes cuando vas a hacer una guerra de nuevo", Que tienes 30 años coño!!!! dónde vas con una paquete de globos?, te ríes pero te quedas los globos, un pen drive de 1GB, unas chinchetas, 4 pines (pines!!! porque te los quedas? no lo sabes pero lo haces) y la pieza de coleccionista que todo el mundo tiene en sus cajones de escritorio pero que cada uno considera única y de incalculable valor, el trozo de plástico mejor empleado del mundo, un instrumento capaz de sacarnos de cualquier apuro: UNA REGLA TRANSPARENTE DE 30 CM!!!. Que para las tres veces en tu vida que la usas los 30 cm no dan por un pelo y tienes que tirar del metro de toda la vida. También están los premios noveles de precisión que ponen el dedo donde acaba la regla y la vuelven a poner a continuación tantas veces como sea necesario. La madre que los parió.
Bueno hay un caso de esos tres que hablaba antes en que 30 cm dan de sobra y más delante del ordenador porque ya se sabe que con internet "Sabes cuando te bajas los pantalones pero no cuando te los vas a volver a subir" JAJAJAJA (Va por ti Cádiz).

La historia es que coges todas esas cosas y las metes en "El cajón desastre". Tienes tres cajones vacíos y el "Cajón desastre", que te compras una cámara de fotos, el cargador va al cajón desastre, que te compras un módem, el cable del teléfono que no usa ni dios va al cajón desastre, que te compras un pen drive porque no te acordabas del de 1GB que tenías ya, al cajón desastre. El bote de bolis de los cuales no pinta ni uno. Al cajón desastre. Lo folios.... NO, al cajón desastre no, porque no caben, son planos y rectangulares y no encuentran su lugar en ese cajón. Hay que habilitarles uno nuevo a los folios, siempre. Nadie sabe porqué este trato preferente a los folios, será porque son blancos...., no sé pero siempre en su cajoncito solos.

Y cuando ya no te queda nada más por hacer en toda la casa y te enfrentas a tu camiseta blanca, ahora sí, que te ha acompañado en todas las etapas de tu vida, te paras a pensar que sólo la usas de pijama y que es el mejor que tienes porque cuando te la pones no sólo te arropa la camiseta en sí misma si no que te sientes envuelto y protegido por todos los recuerdos que ha vivido contigo, los años que fue camiseta interior en el fútbol, la de fines de semana que tu novia a aplastado sus orejillas contra ella mientras te abrazaba, las noches de navidad que la has usado como pijama esperando los regalitos. Y miras el terroríficamente caro y terroríficamente pomposo pijama de 200 euros de Agatha Ruiz de la Prada que te regalaron el año pasado y que sólo te has puesto una vez porque tiene un floripondio de felpa en el pantalón con algo que pincha y que no encuentras y que te toca justo en el.... en el... en el escroto, coño!!! y que no hay quien lo aguante. Y lo pones al lado de tu camiseta MasSana y la decisión está tomada. ARP--> A LA BOLSA!!!!!

Y es que en eso consiste una limpieza. En quitarte lo que te sobra por muy valioso que parezca y quedarte con lo que realmente importa por muy mal aspecto que aparente.

Un beso para todos.

PD: Si alguno queréis hacer limpieza. Iros a un lugar muy apartado que conozcáis donde nadie pueda veros ni oíros. Y gritad con todas vuestras fuerzas después de respirar hondo. Haced esto tres veces. Y después llorad sin consuelo el tiempo que necesitéis.
Mano de santo ;)

viernes, 5 de diciembre de 2008

The Dark Lady

Probablemente no volvería a verle. Y era mejor así. No quería matarle. Después de darle muchas vueltas y luchar contra las convicciones y directrices que había seguido a raíz de su cambio, ese chico no entraba dentro de ellas. Era distinto, como una estrella en el cielo en una noche oscura, una diminuta luciérnaga de luz cegadora en un poblado bosque o un faro en medio de la tempestad.

Rompería su ritual. Un ritual que había empezado 8 años atrás. En verdad siempre fue una chica rara, socialmente inadaptada pero no se consideraba una loca. Siempre había sido muy consciente de la realidad en la que vivía y sabía adaptarse pero no luchar contra su naturaleza. Aprendió a dibujar a los 6 años, no a dibujar garabatos o paisajes con una casa y su chimenea echando humo, un sol brillante y sonriente en la esquina del papel, una nube regordeta con pájaros revoloteando a su alrededor y una vaca al lado del árbol cercano a la casa, aprendió a dibujar con una trazo perfecto demonios alados sedientos de sangre, princesas tristes y oscuras, aterradores dragones incendiarios y paisajes negros y tenebrosos. Todo era oscuro en su mente pero al traspasarlo a los nervios de sus manos de lo que allí salía eran auténticas obras de arte siniestro y espectral, pero obras de arte al fin y al cabo.

No se lo enseñaba a nadie a sabiendas de que la sociedad no la entendería, su familia tenía demasiados problemas como para crearles más y sus amigas nunca habían sido lo suficientemente fieles para fiarse de ella, así como no entendían los sueños que tenía y plasmaba con melodiosos versos fúnebres o con historias que podían hacer palidecer a la más feliz de las criaturas sobre la faz de la tierra.

Rebosaba talento, pero no podía mostrarlo. Tenía miedo. No estaba segura de lo que era ni tampoco si, se tratase de lo que se tratase, era buena o mala. Pero se sabía lista y preceptiva. Imaginaba mil formas de quitarse la vida, unas brutales y sangrientas, otras finas e indoloras, pero siempre pensaba en como hacerlo para que nadie se enterase. Al menos hasta que la echaran de menos, si es que eso podía ocurrir.

Un buen día toda la oscuridad que la envolvía desapareció. Fue como de golpe. Como si un enorme rayo de luz iluminará una estancia al abrir la persiana que ha estado a oscuras durante siglos. Ese rayo de luz tenía piernas y brazos y cuerpo y una cara que le había encandilado por completo. De pronto sentía ganas de hacer de todo con todo el mundo, se sentía viva y parecía que él también se sentía así a su lado. Si de eso se trataba el amor se aferraría a ello con todas sus fuerzas.

No sabría decir exactamente cuando todo eso cambió pero no pasó demasiado tiempo. Su príncipe azul resultó ser la persona más cruel y ruin que jamás había conocido pero su corazón se negaba a verlo. Si él la maltrataba ella se convencía que había sido su culpa, si el se gastaba el dinero que ella ganaba en el casino, trataba de comprender sus vicios y consolarle, si la engañaba con otra o se iba de putas, se aborrecía a sí misma por no saber darle lo que necesitaba y dejaba cada vez más que él le hiciera cosas que en el fondo no quería aunque se auto convencía de querer hacerlas, ya no era amor era degradación. Hasta era capaz de cubrirle ante la ley por posesión de drogas y otros trapicheos, lo que le había llevado a probar los calabozos en alguna ocasión y tener una larga lista de antecedentes de los cuales no tenía la culpa, al menos directa, y que no deberían estar ahí.

Después de 3 años de aquella agonía, todos sus dragones, sus hadas oscuras, sus árboles siniestros, sus sueños de muerte volvieron de pronto pero no en forma de tinieblas asociales, sino que la sirvieron para coger toda la luz cegadora de aquel rayo y transformarla en una menos intensa que le permitiera ver que había en la habitación. Una luz que le enseñó las cosas claras. La convirtió en lo que era ahora. Aquel hombre que le había amargado la existencia no tenía derecho a la vida. Acabaría con él.

Y Así lo hizo. No fue difícil dada su rematadamente rebuscada imaginación. Lo peor vino luego. Cada persona del sexo opuesto que conocía y le atraía tenía algún defecto irreversible después de un tiempo y su "enfermedad" se fue haciendo cada vez más fuerte. Tenía la necesidad de matarlos. Al principio pensaba que no estaba bien pero como si de una balanza se tratara cada vez que cometía un asesinato el lado de la balanza que pensaba que hacía justicia y saciaba su sed de sangre pesaba como una losa de hormigón y el lado de la conciencia y el remordimiento no era más que una suave e inane pluma. Todos eran malos. Egoístas, mujeriegos, mentirosos, cabrones, infantiles, crueles.... la lista era interminable.

Ahora se dedicaba a atraerlos. Los engatusaba, no es difícil hacer que un cerdo se acerque si le enseñas el suficiente pienso envuelto en la suficiente mierda, y para esos cerdos no hacía falta demasiado pienso, ni demasiada mierda. Les encontraba un defecto y era suficiente excusa para mandarles al otro barrio. Le gustaba imaginar lo que les costaría morirse. De hecho algún día seguro que uno estaba vivo mientras enterraba a otro a su lado a unos estrictos 2 metros de separación, lo justo para que se pudieran oír los gritos el uno del otro pero que les fuera imposible entenderse ni comunicarse. Algún día cuando fuera vieja y ya no le importara nada, aún menos que ahora, los desenterraría a todos, abriría los ataúdes y disfrutaría viendo los arañazos desesperados en la roída madera de la tapa. La mandíbula desencajada por la desesperación y la rabia, aunque sólo quedaran los huesos lo percibiría, lo imaginaría y se reiría a carcajadas estridentes de vieja y les sermonearía con un "Vosotros os los buscasteis, cerdos!!!".

Pero su supuesta siguiente víctima le había sacado de su esquema. No tenía defectos, no tenía al menos ninguno que la perturbara. Era educado, cortés, sincero, seguro de sí mismo, comprensivo y lo más importante, atento. Se preocupaba por ella, al principio creía que era para llevársela a la cama, lo que le había puesto la cruz para irse al ataúd de cabeza, pero no era eso, sencillamente él era así. Tampoco estaba enamorado de ella, lo daba todo porque daba todo a todos en su justa medida, era la persona más ecuánime que había conocido. Fue el único al que le enseñó sus dibujos y no puso mueca de horror ni la miró como si estuviera loca, simplemente sus adorables ojos adoptaron una forma de sorpresa entrañable y cuando ella se esperaba un "Estás loca de atar", sólo escuchó "Pero esto es la leche. ¿Tú has visto como dibujas? tienes talento tía". Con él no tenía miedo, se sentía libre.

Sin embargo algo en su interior, todo el tinglado de reglas para que aquella especie de viuda negra funcionara, no quería derrumbarse. Había pensado demasiados años que todo eso era perfecto para tirarlo ahora abajo por un espécimen que parecía especial. Algo encontraría que no le gustara y acabaría comido por los gusanos como se merecía el resto de su especie.

Pero no lo encontró. Y tuvo que ponerle mil excusas para no volverle a ver porque cada noche que él trataba de conseguir una cita, ella le decía que sí y preparaba el escenario del crimen pero al final se arrepentía porque no podía matarle. Temía equivocarse. Él le había devuelto la esperanza.

Y aquella noche era la decimo... no la vigésimo..., BUA, daba igual, ya no se acordaba. Pero era seguro que no volvería a verle. Había conseguido que perdiera el interés a base de parecer siempre ocupada cuando él percibía que no era así. Había minado sus ilusiones una y otra vez hasta que finalmente los restos de éstas fueron tan minúsculos que no pudieron volver a unir y crear una nueva como hasta entonces habían hecho. Se acabó. Todo se acabó por salvarle la vida. La única persona que de verdad le había dado luz a su corazón, le hacía reír, le quitaba los miedos y la transformaba en alguien capaz de comerse el mundo y conseguir lo que se propusiera, el único hombre que no enterraría vivo, era el único al que había dejado escapar.

Unos meses después, mientras le dibujaba su cara extremadamente pálida embebida en un halo de luminosidad con una expresión que sólo transmitía paz, rodeado de lobos negros con colmillos enormes y amenazantes, la tristeza le llegó tan hondo al corazón que éste por fin le pudo indicar al cerebro cual era el mejor método de suicidio. Uno que ya llevaba tiempo puesto en práctica sin que se percatase.

No cuidar las pocas cosas buenas que aparecían en su vida.

Un beso para todos.


Epílogo:

Sóla en aquella habitación fría y blanca, mientras su miserable vida se escapaba lentamente de su cuerpo las palabras de aquel hombre retumbaban en su cabeza una y otra vez evitando que su única fuente de descanso, otra mentira más que la ayudaba a entender su vida, le fuera a permitir morirse tranquila:

"La suerte no existe. La vida son probabilidades que nosostros aumentamos o disminuimos con decisiones acertadas o no."

Ella, por fin, había acertado con una decisión.

jueves, 27 de noviembre de 2008

OH, Miradas!

Cómo os he echado de menos.
Yo, capitán de navío,
de sentirme tan perdido,
nunca tuve tanto miedo.

Y al salir a navegar,
con las velas y aparejos,
no imaginas ni de lejos,
encontrarte ese percal.

No hay sextante al que mirar,
ni una estrella que te guíe,
lo único que se percibe,
la profundidad del mar.

Un mar de sedientas musas,
con caderas esculpidas,
de bellas aguas marinas,
y movimiento sensual.

En marcha ponen sus tretas,
hechizos y sortilegios,
aprenden desde el colegio,
cómo a un hombre conquistar.

La magia se queda en pena,
no son tan bellas las hadas,
cuando todas sus miradas,
acaban en tu cartera.

Navegamos muchas leguas,
para buscar un tesoro,
pensando que en nuestra tierra,
no saben lo que es el oro.

Y nos volvemos obtusos,
sin ver lo que aquí tenemos,
nos vamos al extranjero,
como bobos absolutos.

Me las brinden las estrellas,
o las olas las brinden,
mis ojos solo se rinden,
a las miradas más bellas.

Y finalmente cruzada,
te puede decir mil cosas,
quizá espinas, quizá rosas,
quizá su flecha clavada.

Está en nuestra voluntad,
lo que nos gusta es el juego,
y más placer obtenemos,
a mayor dificultad.

A aquellos mares les grito,
y a vosotras os dedico,
que tratándose de olas:
"Ola, ola, no hay más ola
que la mujer española".

JEJEJE, que folclórico ha quedado el final.

Un beso para todos.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Hielo

No hay viento pero mis mejillas y la punta de mi nariz están sonrojadas por el frío. Paso tras paso subo esa ladera de gélido mármol acercándome una vez más a los glaciares templos donde, como cada noche, mi imaginación echa a volar y mis sueños campan libres por los vítreos prados que la fase REM propicia.

Puedo ver el blanco de mi aliento delante de mi cara a cada nuevo y perezoso movimiento de mis pies. Me ayudo de la larga y aparentemente interminable vara de roble que me acompaña en cada viaje, con cada luna, a mi visita a los hielos.

A pesar de la experiencia nunca me abrigo suficiente, una camiseta aleatoria, una sudadera también escogida al azar y unos pantalones naranjas que dan una nota de triste color impotente al inhóspito páramo al que me encamino.

Un páramo en otro tiempo centro de lujuria y pasión, de pícaras risas y lascivos gemidos, de sensuales susurros e inocentes miradas de complicidad. La capital del mundo, al menos de mi mundo, dónde los visitantes invitados eran tratados con una exquisita delicadeza intentando complacer cada uno de sus deseos. A cambio ellos dejaban, en todas las rosas que adornaban lo que ahora no son más que bloques de hielo, sus esencias más íntimas y cubrían sus necesidades más primarias y socialmente vergonzantes dejando brotar, sin censuras algunas veces el tan difícilmente captable pudor, y otras muchas el eterno y balsámicamente buscado desenfreno.

Y al final, lo mejor. La calidez de un abrazo incondicional, totalmente altruista, alrededor de una mullida y suave caja torácica con la respiración alterada que poco a poco vuelve a su ciclo normal que alberga un corazón cuyos latidos retumban como un hipnótico canto tántrico en mi cabeza apoyada sobre ella. Mis brazos rodeándola aferrándose a esa plácida candela, que al menos desentumece la punta de mis dedos para paladear por unos instantes el sabor de las caricias y que unas horas después desaparecerá. Mi alma en paz absoluta por unos segundos.

Y ahora, llegando casi a mi destino, sigo notando el inexistente viento en la cara, la imaginaria nieve estorbando cada cansado movimiento de mis ingrávidas pesadas zapatillas, el no querer volver a tener esa sensación cuando tocas las sábanas de meterte en un agujero que los esquimales usan para pescar y pasar ahí dentro entre 4 y 6 horas.

Pero es lo que hay. Noche tras noche toca encararlo, tomar aliento, suspirar y meterse dentro, cavilando en qué ha cambiado para que lo que era un vergel de sensaciones y experiencias se haya convertido en un árido y seco desierto de hielo.

Y tengo las semillas, y dejo el lugar en un apetitoso barbecho para que crezca algo hermoso, pero justo en el momento de plantarlas, cobran vida y se me escapan de las manos huyendo a sabiendas de que esa tierra tan fértil donde crecerán hoy se convertirá en un bloque de pétreo cemento argamasado de amor mañana, dónde se verán atrapadas y sufrirán el peor de los dolores para salir de allí.

No importa que lo avise, no importa que lime, mime, pula o pique el cemento cada día después del fatal desenlace, no importa la sinceridad, ni el respeto, ni tratar de hacerlo bien, ni luchar contra lo utópico. 2 + 2 son 4 y yo me empeño en querer sumar 3 cuando sólo sé sumar 5. Qué cuantificable es todo.

Antes de dar mi último suspiro y meter la cabeza en el agujero de agua helada, lo último que pienso es que haré la próxima vez. Cerrar la cantera de mármol de una vez por todas o engañar a mis próximas semillas vivientes. Y cerrando los ojos al fin me duermo. No tengo martillo para romper el cemento ni maldad para no ir de frente.

Seguiré en hipotermia hasta que eso cambie.

Un beso para todos.

lunes, 10 de noviembre de 2008

1er Aniversario

Parece mentira como pasa el tiempo pero sí, hoy es 11 de noviembre y hace exactamente un año comencé a escribir este blog que tiene en cada una de sus ediciones parte de mi imaginación, parte de mis experiencias y por supuesto parte de mi personalidad, forjadas las tres con la ayuda de toda la gente vieja y nueva que voy conociendo en este curioso camino que es la vida.

Y celebro este aniversario por todo lo alto regresando de un viaje enormemente esperado con la mejor compañía que podría haber deseado, mis queridísimos contertulios: Daniel González, Fernando Miranda y Hosse Antonio Grande. El destino: La Habana.

Un viaje muy divertido en el que hemos luchado contra una población que tiene más cara que espalda y sin embargo te caen simpatiquísimos, unas mujeres que independientemente de su profesión diurna se transforman en lujuriosas vampiresas sedientas de dólares con cuerpos esculturales y ritmo innato en cada uno de sus huesos que resultan paradójicamente agobiantes y exasperantes.

Un viaje de contrastes donde poco a poco nos hemos quitado nuestra piel de primermundistas para que creciera cada nuevo poro con el sabor de de la necesidad que pasan allí y el buen humor con el que se toman la vida, sumergiéndonos así en el encanto de La Habana, sus calles y garitos llenos de ritmos y músicas en directo que te atrapan y casi te obligan, asesorados por el pesao de turno, a degustar los peores y mejores cócteles que he probado en mi vida (una sorpresa: la cerveza Bucanero). Es un lugar donde es tan posible que te quedes tirado en medio de una autopista por falta de gasolina en un coche particular con todas las luces de alarma del salpicadero encendidas, como levantar la mano hacia un taxi que pasa por allí el cual pega un frenazo no anunciado, puesto que sus luces de freno no existen, y recorre 100 metros marcha atrás para recogerte mientras el conductor del otro coche no deja de parar vehículos para que le dejen unos litros de gasolina.

Un sitio que te permite disfrutar de unos paisajes naturales espectaculares, que te invitan a hacerte a la idea de cuan rica es aquella tierra y ver sin embargo la capital prácticamente en ruinas con todas las paredes desconchadas y cables distribuidos aparentemente al azar por todos lados como si de enormes telas de araña se tratase.

En definitiva un viaje que me ha permitido disfrutar de mis amigos, en un buen ambiente, descubriendo experiencias nuevas, riéndome como hacía tiempo que no conseguía y desconectando de mi vida cotidiana, hasta el punto de tomar decisiones difíciles como obviar alguna alarma del calendario de mi móvil.

Es la guinda del pastel de 2008, como lo fue el concierto de Fito al de 2007, y aunque aun me quedan películas que rodar este año como casas rurales, viajes a la nieve, más conciertos, es difícil que alguna desbanque a este viaje de la cima de mi pastel anual y lo deje como una capa más, aunque dignísima como todas las que dan sabor a mi vida, de dulce nata y suave bizcocho.

Y dicho esto, echo la vista atrás y veo 53 escritos publicados que cuentan muchas cosas y también veo otro montón de ellos en el escritorio de mi ordenador que nunca llegué a publicar, bien por no resultarme buenos, por no acabarlos del todo o sencillamente por no venir a cuento. Y se me vienen a la memoria las dos razones por las que empezó todo esto. La primera está satisfecha y no es otra que ser la válvula de escape a la olla a presión que es mi cabeza. Ésta es la que me hace sentir libre. La segunda es la que me enorgullece de hacer algo con esa libertad. Llegar a tocar algún corazón, ayudar a alguien a no sentirse tan sólo, dibujar alguna sonrisa o hacer surgir una carcajada de aquel maravilloso y mágico lugar de donde sea que surjan.

Creo que ha sido un gran año. El futuro nos dirá hasta donde hemos llegado y hasta donde somos capaces de llegar.

Un beso para todos.

martes, 21 de octubre de 2008

La Galera y El Castillo

En un mundo muy lejano no muy lejos de aquí donde los sueños toman forma y las formas dejan de tener sentido se encontraron en un pequeño gran bar una galera y un castillo.

El reloj del local marcaba las 7:23 aunque en verdad eran las 17:41 en ese mundo y las 20:15 en el mundo real. Un líquido amarillo con espuma blanca que no era cerveza se servía a diestro y siniestro repartiéndose en todas las mesas. Mesas formadas por la más variopinta gente del montón que gritaban en silencio, bebían con alborozo y bailaban al son de un viejo piano con sonido contemporáneo al que daba vida un apuesto anciano de 18 años cuyos temblorosos dedos volaban sobre las teclas de aquel horrible instrumento precioso produciendo la más melodiosa y estridente cantinela nunca oída hasta entonces y siempre escuchada en cualquier lugar.

La galera miraba con asco a todos aquellos atractivos botarates que no paraban de saltar en una misteriosa quietud, los músculos de sus caras dibujaban sonrisas de rasgos tristes, se apreciaba en todos ellos una deprimente pena mal disimulada con esporádicos pero continuos signos de alegría. Dios que asco que le daban. No podía aguantarlos. Para lo único que los quería era para que remaran y remaran sin parar hasta llegar algún absurdo destino para sin dejarlos respirar apenas unos minutos y sin que vieran donde les había llevado su esfuerzo, volvieran al trabajo. Si alguno se quejaba se le fustigaba y si finalmente moría se le sustituía por otro, total, eran todos iguales, igual de insignificantes, igual de inútiles que se creen con el derecho a esperar algo más de sus despreciables vidas. ¿Pretendían dar a entender que les molestaba no saber porqué, ni hacia donde remaban? ¿Pretendían hacer creer que sabían lo que significaban las palabras desmoralización y desmotivación? Puag, asquerosos perros, para ese nivel de conocimiento había que saber qué era el éxito y era imposible que seres tan despreciables lo supieran.

El castillo por su parte analizaba cada individuo como si fuera único, y en efecto lo eran. Estaba acostumbrado a seleccionar de entre grupos de personas a los que más se ajustaban a sus necesidades. Necesitaba canteros que obtuvieran la piedra, precisaba de carpinteros que construyeran una estructura sólida, albañiles que con su destreza levantaran muros nivelados y firmes, inversores que proporcionaran liquidez al proyecto, arquitectos que diseñaran donde tenía que ir cada columna o muro de contención, aguadores que mantuvieran fresca a toda la plantilla y todo contingente que considerara oportuno. Todos trabajarían duro para ajustarse a los plazos de construcción pero día tras día su esfuerzo se vería recompensado por la satisfacción de sentirse útil, los más acomodados, y valorados, los más ambiciosos. Y así en los momentos difíciles, cuando lloviera o nevara, la moral de unos y la motivación de otros provocarían una implicación que finalizaría con la inauguración de una nueva fortaleza.

RING
!!!!RING!!!!!!

¿Sí?

¿Otra vez?

Que es para ayer.

Vale.

Colgó el teléfono y todo se difuminó lentamente. La Galera y el castillo desaparecieron para dejar paso a una pantalla de ordenador partida en dos indicando los plazos y asignaciones de dos proyectos de consultoría. Un Mantenimiento Correctivo y un proyecto evolutivo para crear un nuevo producto. Poco a poco la neblina fue perdiendo terreno a los bordes de la pantalla y todo se fue haciendo más claro, primero el ordenador, luego el teclado, el teléfono, el ratón, etc. El tiempo parecía pasar muy despacio pero la neblina continuaba su lento pero firme caminar hacia la desaparición. Miró a su alrededor enfocando las pupilas, excesivamente grandes debido a su mirada perdida en el infinito de hacía unos segundos.

Todo se aclaró finalmente y vio la sala al completo. Se trataba de un espacio enorme con unas 100 personas, la mayoría trajeadas con distintos estilos y gustos, embutidas en pequeñas crucetas que a algún diseñador de interiores de oficina le debieron parecer suficientemente amplias tras la rebaja de presupuesto que le propondrían. La mayoría estaba seria, se podría decir que triste, hasta sus siluetas parecían más grises de lo que debieran ser, como si estuviera viendo todo a través de una cámara de vídeo antigua. Uno de ellos repartía el café amarillento de la apestosa máquina del pasillo mientras se oía el ruidoso teclear de un hombre sentado al final de la sala, que parecía descargar toda su ira acumulada a lo largo de los años cada vez que pulsaba la tecla Intro o Espacio.

Estaba cansado de todo aquello. Cansado de, al más puro estilo Schindler, salvar a unos pocos que trabajarían en el Castillo y condenar al resto a otra larga temporada en el infierno de la Galera.

Ahora comprendía aquella frase acompañada al final por una amplia sonrisa de su primer jefe en su primera entrevista que, como en un programa de televisión donde tienes que sacar la palabra que no encaja del conjunto, al él le pareció totalmente fuera de lugar. La típica frase de la voz de la experiencia. La del anciano que se sabe cobarde y se ha hecho valiente que aconseja al joven que se cree valiente y no ha descubierto aun que es un cobarde. Una frase dirigida a un neófito, a sabiendas que ninguna de sus palabras va a ser comprendida en ese momento pero con la seguridad de que en el futuro cobrarán un valioso significado.

"Bienvenido al mundo de la consultoría. Un mundo de Galeras y Castillos. Lástima que el mundo sea 80% agua. ¿Verdad?"

Un beso para todos.

sábado, 18 de octubre de 2008

Porque Todo Empieza Cerca del Final

Aquel día le ocurrieron dos de las cosas que más le gustaban en la vida, esas cosas que pasan porque sí, parece que la naturaleza y el destino se unieran dejando a un lado a los engreídos y egocéntricos humanos tomando estos titanes vitales las decisiones y haciendo que las cosas ocurran en su orden y en su momento justo, de forma imposible para la imperfección humana dando sensación divina, sensación que por otro lado casi nunca tenía.

La primera de ellas fue que después de darse una carambola de acontecimientos aparentemente fortuitos que le dejaron en una situación de total indefensión y pena con el teléfono recién colgado en una mano y el volante en la otra, se puso a llover con gotitas que repiqueteaban en el parabrisas primero y numerosos goterones sonoros y poderosos poco después, con el único propósito de aislar el coche de cualquier ruido exterior para que sólo se centrase en sus pensamientos y en la música que invadía el habitáculo en ese preciso instante. El cantante en cuestión no era otro que el mismísimo Yrub Nub al que había perdido la pista desde sus adorados Villanos del ruido y que retomaba 8 días antes del concierto para aprenderse unas letras que hasta entonces no le habían dicho nada ni habían tocado ninguna fibra de su sensibilidad, aunque bien es cierto que desde hace algún tiempo, no hay nada que le quite el polvo a esas fibras hasta el punto que había llegado a pensar que un buen día algún extraño ser de fuera de este mundo, en el que alguien como él estaba convencido que estaba por error, entró en su cuerpo mientras dormía y se las robó todas sin dejar ni una sola ni para darle un respiro a su propia inhumanidad. La razón de aprenderse unas canciones que no significaban nada para él era sencilla, ayudar a hacer realidad el deseo de una amiga y llenar así un poquito más aquel cubo infinito de necesidad de agradar a los demás.

La segunda, la cura de humildad que hace tiempo presentía necesitaba y no llegaba. Era dado a traspasar la línea de la autoestima y la seguridad en uno mismo para convertir estas dos maravillosas virtudes en defectos tan deleznables como la soberbia y la pomposidad. La experiencia le había enseñado como detectar cuando estaba sobrepasando la línea y siempre recibía una cura de humildad que le había permitido volver a ser virtuoso y dejar de ser un gañán. Una vez más la percepción no había fallado pero el momento había vuelto a pillarle por sorpresa.

Y es que si vas al casino y cuando miras el reloj te das cuenta de que llevas casi dos años arriesgando mucho apostando a la ruleta y ganando pasta y aún así no ves el momento de dejarlo, ten por seguro que tu caída está próxima.

El casino eran sus corazones rotos y la ruleta tratar de ser amigos después de apasionados y confidentes amantes encerrando en una jaula cualquier sentimiento peligroso de reblandecer sus acorazados corazones. Ahora podía ver la jaula llena de pequeños demonios locos moviéndose frenéticamente y tirando de los barrotes y el candado como posesos y a ellos dos delante con cara de tontos pensando que ese candado aguantaría el paso incuestionable del tiempo.

Y ahora se encontraba abriendo en su habitación un sobre que él mismo cerró unas horas antes y que no llevaba su nombre. Un sobre que debería haber sido una sorpresa de amigo a amigo y debería también estar ahora en el buzón de su casa y que contenía una entrada para el concierto de Yrub Nub y un mensaje anónimo y misterioso que se tragaba ahora como si por su garganta pasaran cientos de alfileres que decía así: "Pelea cada batalla por conseguir tus sueños y sueña que vences cada una de ellas. " un consejo de sobraó, un consejo de quien ve menos demonios suyos dentro de esa jaula y se siente seguro en su iceberg de sensatez, un consejo que le había servido al menos como cura de humildad porque ella ya había luchado su batalla y más importante aún ya la había ganado.

Puede parecer que la batalla de la que hablo sea el insignificante pero deprimentemente oportuno detalle de ir a un concierto al que ya no puedes ir, pero no. Su batalla era sacar los alterados demonios de aquella jaula y dejarlos volar a algún lugar donde pudieran ser útiles, que no es otro que una tierra en barbecho llena de la emoción de conocer a alguien nuevo que sea en potencia algo que él fue en hecho y dejó de ser hace tiempo por propia voluntad, alguien por el que merezca la pena ilusionarse y que ahora mismo tiene en su poder otra entrada que se empareja con la que ella posee y que no casa con ninguna de las dos del sobre que ahora él tenía en sus manos.

La gente no se cansaba de repetirle que se dejara llevar que planificaba demasiado las cosas y que así la vida no se disfruta, pero más sabe el tonto en su casa que el listo en la ajena y al igual que hay gente que se le da bien las matemáticas o la poesía, también hay gente que le salen bien las cosas sin planificar y gente, como él, a los que irremediablemente les salen mal. Aquel día se dejó llevar, luchó contra la razón que le decía que esa sorpresa, ese sobre misterioso, esas entradas que ella anhelaba y estaba segura de no poder conseguir iba a ser un detalle demasiado bonito para ser un gesto de amistad y que ella lo interpretaría como algo más, algo que ya habían hablado que no querían sentir. Y venció en esa lucha, se dijo, voy a dejarme llevar, voy a hacer lo que realmente me apetece, no hay porqué malinterpretarlo, y compró aquellas entradas y se curró aquel sobre con la sensación constante de que algo no iba bien. Sensación que siempre hacía caso menos esa vez porque se estaba dejando llevar aplicando por una vez una información que le llega del exterior y su cerebro ha procesado devolviendo un warning, señal suficiente para no hacerlo o al menos ser cauteloso.

Afortunadamente uno tiene amigos que le sacan de estos bretes y después de hablar con uno, de los mejores por cierto, y ver la insensatez que estaba apunto de cometer, una llamada telefónica bastó para ahorrarle la vergüenza de depositar aquella carta en el buzón y evitar el desarrollo de los posteriores vergonzantes acontecimientos. Ella ya tenía su entrada y su acompañante. El enema le había sido aplicado.

Este es el punto donde empezaba el relato, aquí es cuando empezó a llover y aquellos acordes empezaron a significar algo, como la música que llega en el momento oportuno y se convierte en parte de tu repertorio particularmente sentimental. Le quedaban 35 KM hasta llegar a casa que habitualmente cubría jugándose la vida a una velocidad exageradamente elevada por una carretera de rally en 45 minutos pero esta vez los hizo en 1 hora y cuarto, sumido en sus pensamientos y disfrutando de cada curva del sinuoso trazado, como si no fuera la millonésima vez que lo hacía, escuchando cada palabra que escupía el reproductor de CD y entrando en uno de esos pocos momentos que uno tiene a lo largo de su vida donde el trance casi total te permite ver las cosas más complicadas con una pasmosa nitidez. Todo lo que habían hablado horas y horas repitiendo una y otra vez lo mismo, se había cumplido por fin. Se separarían lentamente el uno del otro para dejar hueco a otras personas que hicieran útil ese microscópico espacio relleno de silicona que habían decidido poner entre ellos y que a su vez convertía su relación en un sin sentido, una película sin final, un informe sin conclusiones, en definitiva la demostración de que las utopías son utópicas por algo.

Y ahora toca saber retirarse como siempre hacía en cada final de esa emisión por fascículos que era su vida. Después de mil peripecias y aventuras, con amores posibles, imposibles y prohibidos, risas y llantos, magias y músicas, placeres aprendidos, viajes y diversión, ahora era el momento justo y sabía que lo era porque todos los personajes de ese fascículo eran felices o estaban en vías de serlo, todos menos el protagonista, que tendría la oportunidad de serlo en la siguiente entrega aunque como buen antihéroe muy probablemente no lo haría.

Y así empieza el siguiente fascículo. Con un concierto donde se tocarán canciones que ahora sí significaban algo, y con una entrada que poseerá un nuevo corazón roto al que habrá que intentar sanar.

Un beso para todos.

lunes, 13 de octubre de 2008

Más Madera

Sí, ¿qué pasa?. No os riáis joer que ya es suficientemente duro tener que estar día y noche atravesado por una barra de metal recibiendo balonazos.

La culpa de todo esto la tiene Pinocho. Como fue el pionero no se le ocurrió otra cosa que montarse un negocio a costa de engañar al resto:

Pinocho: "¿Quieres tener alma? podrás ser feliz, tener sentimientos, saber que es el placer, sólo me tienes que dar a cambio unas pocas astillas de tu cuerpecillo".
Trocito inocente de madera: “Vale, vale, toma… Pinocho. ¿Me firma un autógrafo?”. Pero que pardillos por dios!!

Y así nos fue engañando a todos mientras con nuestras astillas se iba haciendo muñequitas de madera con unas curvas de escándalo que utiliza para que trabajen en su local de alterne. Y el tío está forrao eh? La nariz ya no sabe ni donde le llega, bueno en realidad le ha dado buen uso en su nuevo negocio, pero forrao está un rato. ¿Sabéis como se llama el burdel? ¿No? en realidad tiene dos: "La marioneta cachonda" y "El chichi de maderita" pero dónde saca todo el sarcasmo es en su slogan: "Hazle un favor a tus astillas". Será cab... encima con recochineo. De hecho tuvo que cambiarlo debido a una denuncia de una silla del Ikea por "Pruébanos, dale caña y saldrás echando Humo".

Pero claro, en el contrato nunca habló de que para ser feliz y esas cosas hay que ser un muñequito con forma humana, pero ¿qué hay de los demás usos de la madera? Barandillas, estructuras, puentes, muebles, yo mismo!!! Engañados como chinos. A nosotros tener alma sólo nos hace ser más desgraciados. Yo prefería ser algo inerte y sin vida para no sufrir una y otra vez la misma pesadilla.

Venga pelotazos. Pelotazo por aquí, pelotazo por allá, que si "a ver como remata de cabeza", pero como coño voy a rematar de cabeza si no puedo saltar???!!!. Además a quien demonios se le ocurre representar un juego de fútbol con una pelota de madera en vez de una blandita de cuero???!!! Alguien maquiavélico y sádico hasta la saciedad.

Pelota de madera - "Oye que yo también sufro lo mío eh?".

Jugador de futbolín- "Vale perdona, tienes razón. Por lo menos tú te mueves y te escapas de vez en cundo".

Pelota de madera - "No sé yo si me compensa. No me pegeis más... gancho, crochet, 1-2, Holyfield, Holyfield!!!".

Jugador de futbolín- "Joder, cómo está la pobre".

¿Y que me dices de los pies? mira como tengo los pies, que parezco un misionero al que los nativos han atado y metido en el amazonas con los deditos ensangrentados. Y nadie me retoca y me pinta, veo como pierdo mis extremidades inferiores sin remedio poco a poco, convirtiéndome en un tullido que sólo va a servir como cuña para sujetar puertas AAHH (sollozo). Encima el sadismo brutal de nuestro inventor no queda ahí ya que nos hace sin brazos para que los pelotazos lleguen nítidos a la boca del estómago. No sé las veces que me he quedado sin respiración hoy.

Además de defensa en el lado del hueco. Claro como siempre meten los goles por mi lado pues mi compañero en la defensa y el portero no veas como me miran, bueno en realidad sólo lo percibo porque no puedo mover el cuello y ellos tampoco pero noto sus ojos pintados ahí negros como el azabache fijos fríamente en mi cogote como echándome la culpa de todos los goles. Yo no tengo la culpa de que pongan un 2-5-3 que ni Cruyff con el Dream Team joer y encima hay un ángulo que no puedo tapar. Más quisiera yo formar parte de un futbolín de esos que tienen los jugadores de metal con sus patitas y todo, aunque tienen menos glamour que los de madera seguro que son más prácticos. Pero ellos no me entienden, claro tienen tan poco mundo recorrido. Algo más de media barra. Porque nuestro mundo se mide por barras como el de Masiel.

Y los clientes... venga a darle a la ruleta, venga a darle a ruleta, que no vale cojones a ver si os enteráis. Claro yo mientras pienso esto ni les miro para no marearme más como en el Enterprise que si miras al centro genial pero como mires para fuera la has cagado. Y según acaba la ruleta con el mareo que llevo no tapo el hueco y PUM gol y ya está ahí el portero cagándose en mí. No le oigo pero LO NOTO ¿eh?

¿Y tanto trabajar para qué? Pa' ná. Lo más parecido a ir de marcha fue una copa que me tiró encima el otro día un gordo. Y las tías, puf si luego son las más brutas. Ves que se acerca una rubia muy fina con cara de muñequita, así como muy bien puesta que dices tú me voy a poner bien la raya para estar guapo y ves a tus 20 compañeros (los porteros no cuentan que llevan gorra!!!, pero por favor que estamos en el siglo XXI) con la misma raya que tú y lo das por imposible y entonces es cuando dice:

"UY! Si yo no sé jugar a esto". Es decir, Hago la ruleta que es lo único que sé. Me cago en la leche a sacar las bolsitas del mareo....eso si tuviera brazos. Por eso están tan pegajosos los futbolines en España ¿eh? o ¿qué creíais? ¿Que era por las copas que se caen? Anda ya.

Eso sí la música todo el día puesta sin parar. AY! por favor que infierno. Te odio Geppetto y odio a Bisbal y a los 40 principales.

Hombre siempre puede ser peor, me podía haber tocado ser palillo de bar de viejos o baqueta del batería de un grupo de rock. Aun así espero que se haga algún día realidad la leyenda y una vez que la goma ésta que se me clava en el higadillo se suelte un poco, me saquen de esta barra y me den la oportunidad de liberarme de esta prisión y ser capaz de disfrutar de mi alma como lo ha hecho el maricón de Pinocho. Lo único que yo me meteré a comentarista deportivo que parece que es la salida de los troncos que jugaban al fútbol.

Un beso para todos.

PD: Y encima, encima.... encima del Atleti joder.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Fracaso y Orgullo

Podría tratarse del título de una novela del mismísimo Liev Tolstói pero no, se trata de otros de mis puntos de vista sobre una historia que me ronda por la cabeza.

La palabra fracaso se asocia a todo lo que iniciamos y no somos capaces de acabar, generalmente, por incompetencia o incapacidad. Yo creo que a esta aseveración le falta un punto importante y es que sólo se puede considerar fracaso a algo que nosotros realmente deseábamos o queríamos comenzar y al final hemos sido incapaces de llevar a cabo. Si la tarea en cuestión está impuesta desde fuera por cualquier agente externo, bien sean personas, bien sean la sociedad o cualquier otro elemento que pueda interferir en nuestras vidas, y finalmente no se realiza, se puede considerar muchas cosas pero nunca un fracaso.

En resumidas cuentas para fracasar primero te tienes que implicar y sólo te puedes implicar en aquellas cosas que realmente te interesan y te gustan (Situación A).

Muchas veces nos vemos arrastrados a callejones sin salida que no sabemos ni si nosotros mismos hemos elegido y por orgullo los debemos sacar adelante (Situación B). Está bien que luchemos por resolver este tipo de situaciones pero jamás las podremos considerar un fracaso en caso de que no lleguen a buen puerto puesto que nos han sido directa o indirectamente impuestas y la implicación deja paso a la desidia, al aburrimiento y la desesperación.

El orgullo no es ni malo ni bueno, es una herramienta que hay que saber usar correctamente al igual que no usarías un tenedor para arar un campo ni una azada para comerte unos macarrones. Así que si permitimos que una situación del tipo B perdure demasiado en el tiempo por culpa del orgullo le estamos dando un uso incorrecto. Sin embargo si gracias al orgullo conseguimos perseverar y pelear para convertir una situación A en un éxito estaremos sacándole a la herramienta el 100% de su utilidad.

En conclusión, lo verdaderamente complicado es saber que se quiere o se desea con fuerza para poder aplicar el orgullo correctamente y tratar de convertir un sueño en realidad salvando los obstáculos que añaden esa necesaria probabilidad de poder fracasar para ser capaces de paladear el éxito en caso de producirse. Si sabes lo que quieres y te encuentras en una situación B, el fracaso no es la incapacidad de resolver esa tarea, sino la incapacidad de tomar la decisión de abandonarla a tiempo y dejar el orgullo para otro día.

La pregunta que se nos presenta entonces es: ¿Sabes lo que quieres?

Un beso para todos.

martes, 23 de septiembre de 2008

Homenaje Inesperado

De vez en cuando ocurre algo que nos saca de la monotonía y administra un poco de necesaria sorpresa a nuestras guiadas vidas. Pueden ser desde cosas muy pequeñas como encontrarte en las escaleras del metro un billete de 20 euros, hasta grandes momentos que lo cambian todo como cruzar la mirada por primera vez con la que será la mujer de tu vida.

Curiosamente solemos confundir el grado de importancia de esos eventos ya que de los ejemplos anteriores casi todo el mundo escogería el de la mirada como el más importante y obviaría que sino te hubieras parado a recoger los 20 euros y perder un metro, no habrías podido coger el siguiente tren donde iba sentada dicha persona que ahora te encandila.

Pues bien, anteayer mientras estaba en el sofá, esperando a que se hicieran las 19:30 para salir de casa, desaprovechando 4 minutos y 42 segundos de mi vida viendo la tele, me ocurrió una de estas cosas que no esperas. El grado de importancia que le di entonces fue muy bajo pero al acabar de escribir esto la conclusión a la que llego me parece digna de mención.

Por un momento me quedé flasheado, como en estado de shock, por lo que mis células oculares estaban transmitiendo a la parte posterior de mis entendederas. Tardé unos segundos en asimilar que estaba ocurriendo en realidad pero después de ese breve espacio de tiempo pude disfrutar al máximo de lo que la caja tonta me ofrecía en ese preciso instante. Era algo increíble, que piensas que nunca vas a volver a ver pero allí estaba, algo mágico. Una de esas cosas que te hacen valorar el estar vivo para poder ser participe de aquel acontecimiento histórico.

Cuando presentí que el anuncio llegaba a su fin me sorprendí a mi mismo petrificado desde la punta de los pies hasta las pestañas pasando por una pétrea sonrisa estúpida en la cara mitad guasa mitad pavor.

Me estoy refiriendo al anuncio del nuevo disco de Camela!!!!

Rápidamente mis dudas se disolvieron y no sólo mi sonrisa sino toda expresión de mi rostro se transformó, músculo por músculo, para convertirse en una exagerada mueca de terror absoluto. El anuncio no acaba ahí, había una segunda parte que gritaba a los cuatro vientos, sin ningún tipo de pudor o vergüenza, como si de eso ellos no entendieran, como si no fueran mínimamente humanos y no le quedará una pizca de sentido común en el alma: "Ahora con Karaoke y micrófono incluidos!!!!". Increíble. Se puede ser más, más, no sé más.... BRILLANTE. Eso sí que es saber hacerse con su público. Sólo falta que además regalen un altavoz que puedes poner en el techo del coche mientras la choni de tu novia canta con el Karaoke y el micro que se pueden conectar al mechero del Civic.

Lamentablemente no he encontrado el anuncio de la Tele para ponerlo aquí. Espero que lo podáis disfrutar en directo pero por si hay alguno frotándose los ojos y para que veáis que lo que digo es verídico dejo esta oferta que he visto en Internet:

http://www.priceminister.es/offer/buy/29996837/Laberinto-De-Amor-Dvd-Karaoke-Microfono-CD-Album.html

Del cantante se podría estar hablando horas, con ese look entre bolywoodiense con el cuello Mao y camaronero, y de la chica ídem. Cada gesto, cada movimiento en los vídeos de Camela está estudiado al máximo, están cuidados con esmero para que a nadie se le pase que la pareja se acaba de disolver, que no se quieren ver más, que él le está pidiendo perdón o que ella le ha engañado con otro, por si no quedara suficientemente claro en las letras llenas de giros inesperados y metáforas imposibles. Son la repera.

Este grupo desafía todas las leyes del universo. Desde las más objetivas como la física, ese baile en círculos me parece irreal, hasta las más subjetivas como la ética, sin principios no hay vergüenza. Mención especial merece el tercero en discordia, el elemento que algún erudito introdujo en la fórmula Pimpinela y que era el ingrediente que faltaba para que un grupo de este estilo cogiera cuerpo entre las masas. Este personaje merece un monumento en el mundo de los farsantes salaos. Que morro tiene el tío. Sin ningún tipo de problema, el menda se las da de master del universo musical tocando el piano (anexo1) y el violín (anexo2) (no me gustaría saber tocar medianamente bien uno de estos instrumentos y ver el uso fraudulento que hacen de ellos los de Camela en sus vídeos) con un soniquete que apesta a organillo con cabra. Menos mal que después, yo creo que en un arranque de orgullo por haber encontrado la manera de meter un órgano en un grupo de una forma que él considera cool, vamos tan cool como salir a la calle a robar unas cuantas letras de SEAT León para poder poner en la parte trasera del tuyo algo así como "Chani y Richard", se le quitan las vergüenzas de lo que realmente es y aparece con su guitarra-órgano (anexo3). Una guitarra-órgano!!! sólo con imaginármela me meo, pensad lo que significa para mi verla. Claro tú le ves en el vídeo y da una imagen lamentable pero luego lo piensas y te preguntas si has visto a alguien más tocando la guitarra-órgano. Y no. Es un instrumento que este crack ha hecho suyo como Jimmy Hendrix la guitarra que quemó u otro incomprendido del panorama musical español que no es otro que Evia y su gaita electrónica.

En conclusión, que me he alegrado un montón que este grupo, que tiene la friolera de 6 millones de discos vendidos (que cada uno saque las conclusiones que quiera) , y que me trae muy buenos momentos de los coches de choque y del bingo de las fiestas de Mostotes vuelva a triunfar en España, demostrando que no hay que avergonzarse de nada en esta vida, solo de las cosas que has dejado sin hacer.

Y he hay la moraleja que he sacado de esta historia. Ha pasado de ser sólo una sonrisa a un momento de reflexión, aunque fuera breve. Menos da una piedra.

Un beso para todos.

PD: Aquí os dejo los anexos. Degustadlos sin prejuicios. Ellos mismos os los provocaran.

Anexo1: Aquí con el piano. La historia a falta de tonadillera y torero o futbolista y modelo pues peluquera y mecánico que vende más. Que cracks.



Anexo2: Aquí con el violín. Que morro. Con el soniquete a organillo pachanguero ahí. Toqué yo con el órgano en el colegio "Cielito Lindo" y sonaba mucho mejor. Aunque al final no puede aguantar ese arte torero que tiene y saca a pasear la guitarra-órgano. Unos fieras.

Anexo3: Mi favorito. Este vídeo es brutal. Los bocadillos que les ponen y los gestos JAJAJAJA. Además que se ve la guitarra-órgano en rojo fulana, como no podía ser de otra forma. La madre que los parió.



Anexo4: Y este lo pongo por los coches de choque. Es que son un filón. Gracias por volver si es que alguna vez os fuisteis.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Crear

Levanto mi descansada espalda de mi colchón Pikolin después de escuchar el insufrible pero necesario pitido de mi despertador Casio. Desplazo con mi brazo las suaves sábanas Benetton que me han arropado plácidamente toda la noche. Me calzo mis mullidas zapatillas Vulladi y me dirijo al baño de mi maravillosa casa construida por Ferrovial. Lavo mi cabello normal, ni graso, ni seco, con Pantene Pro V y nutro mi piel con Sanex. Me cepillo uno por uno los 28 dientes de mi boca con un cepillo eléctrico fabricado por Oral B y con pasta de dientes super-mega-anti-placa diseñada por Signal. Para dejar mi cavidad bucal plenamente limpia me enjuago con el abrasivo pero publicitariamente convincente Listerine Mentol. Me meto en mi Mazda 3 Rojo y me voy a currar escuchando canciones escritas y tocadas por La Fuga conduciendo por la M-611 construida por el estado Español rodando sobre mis neumáticos mixtos Michelín. Llego al edificio dónde curro financiado por Repsol, enciendo mi portátil Dell y me pongo a trabajar, lo que supone la utilización de entornos desarrollados por SAP y aplicaciones de Microsoft, Oracle, Google, etc., mientras escucho música inventada e interpretada por Muse y Hellacopters en su mayor parte. Miro mi móvil HTC: "las 15:13", hora de irse. Voy a comer a un restaurante argentino donde degusto una deliciosa pieza de vacío comprada en Merca Madrid y preparada con esmero por el chef del lugar. Vuelvo a casa, me pongo ropa cómoda en su mayoría diseña y confeccionada por El Corte Inglés y me echo una pequeña siesta disfrutando de lo acogedor de mi sofá de Muebles La Constanza. Más tarde Veo una película dirigida por Edward Zwick, interpretada por Leo Di Caprio, producida por Warner Bros. Pictures y distribuida por... Emule. Ceno una Florette con atún Isabel y de bebida un refresco de naranja fabricado y distribuido por Trina. Me meto en la cama y me pongo a leer un libro escrito magistralmente por Oscar Wilde y editado por Óptima.

Y es después de que ocurra todo esto y de darme cuenta que consumir es muchísimo más fácil que producir, es cuando me entran unas ganas irrefrenables de crear algo en este mundo con mis propias manos. Algo que mire y diga: "eso lo he hecho yo. Sin mi no existiría". Algo puro sin aditivos. Algo pensado y soñado por mi creado por y para que lo disfruten los demás. (Si en este punto alguien está pensando en su empleo como la forma de crear algo soñado es una de esas personas que pertenece al 4% de la población activa que adora su trabajo y no debería estar leyendo esto).

Lo que me lleva a resolver uno de los grandes misterios de la vida. La necesidad de tener hijos.

Si José Martí tiene razón, y aunque no la tenga la frase tiene tanta carga lógica que por lo menos yo se la voy a otorgar, una persona para ser completa tiene que plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo.

Las tres cosas coinciden en la idea que yo expongo en este artículo que no es otra que la necesidad del hombre de crear para sentirse completo. Pero ¿qué hay de la necesidad de tener hijos? En principio no debería ser tal.

Analicemos cada una de las premisas por separado.

Plantar un árbol: Requiere paciencia, esfuerzo y dedicación. Algo a lo que la gran mayoría de la población mundial no está dispuesta a dar sin recibir nada a cambio.

Escribir un libro: Requiere esfuerzo y dedicación, algo a lo que la gran mayoría de la población mundial no está dispuesta a dar sin recibir nada a cambio y además talento, algo de lo que la gran mayoría de la población carece.

Tener un hijo ( nótese que es tener, no educar): Requiere esfuerzo y dedicación. Algo a lo que la gran mayoría de la población mundial no está dispuesta a dar sin recibir nada a cambio, pero en este caso se recibe uno de los mayores placeres de los que el hombre puede disfrutar, que no es otro que el sexo, así que merece la pena el esfuerzo y la dedicación. Y además ser fértil, concedido porque sí a la gran mayoría de la población mundial.

Así que si algún ser superior (léase: Dios, madre naturaleza, huevo cósmico, extraterrestres verdes, o lo que demonios haya montado este tinglado) ha decidido que los seres inteligentes que habitan en él, es decir nosotros por si hay algún despistado, tengan la necesidad de crear algo para sentirse completos, también es lógico pensar que este mismo ser tras generar una muestra abultada de individuos y tras percatarse de que en una muestra abultada de cualquier cosa la mayoría te sale mediocre, unos pocos ineptos y otros pocos bien dotados, pues decidió, a toro pasaó (ya que no vas a crearle la necesidad a tu propia creación si no le das un salvoconducto para poder satisfacerla), que otorgaría la capacidad de tener hijos a esa gran mediocre mayoría dotándoles así de la opción de crear algo con relativo poco esfuerzo, sin talento alguno y con el aliciente del sexo por si a alguno aún no le llama demasiado el tema.

Dicho esto individualizaré.Yo tengo ahora mismo la necesidad imperiosa de crear algo. Pero he aquí mi paradoja:

1. No tengo ni la paciencia ni la dedicación necesarias para plantar un árbol. Además soy alérgico a casi cualquier tipo de ser vivo que se reproduzca por esporas o similares.

2. Suponiendo que esté dentro del grupo de los fértiles soy demasiado egoísta y racional que es la suma necesaria para impedirme el querer tener hijos. Hay muchos egoístas irracionales que los tienen y malcrían haciéndonos sufrir a los demás los efectos de su insensatez. Y hay unos pocos racionales que sobreviven lo mejor que saben al educarlos y conseguir que no se salgan, aunque limiten, de los márgenes del respeto necesario para que una sociedad funcione.

3. Soy consciente de que he caído en el grupo del pelotón de la muestra abultada de individuos así que me siento demasiado mediocre como para tener el talento para escribir un libro.

Sin embargo tengo que elegir una de estas tres puesto que necesito crear algo con todas mis fuerzas. Una de mis virtudes es que me esfuerzo y me dedico plenamente a algo en lo que realmente creo así que como no creo que vaya a plantar un árbol, pues tendré que creer que en lo más recóndito de mi ser se esconde una miaja de talento.

La decisión ya está tomada. Aún así me reservo el comodín del hijo para un futuro. Sólo espero que mi fertilidad nunca llegue a leerse esto.

Un beso para todos.

PD: Y eso que sólo trato de hacer una de las tres cuando José Martí se refería a las tres en conjunción. Vaya tela.

jueves, 4 de septiembre de 2008

La Ecuación De Mi Desdicha

Miembros, variables y términos,
no somos más que ecuaciones,
restándolos o sumándolos,
el resultado, emociones.

Unas calculan el hambre,
otras calculan el frío,
pero las más importantes,
son las que dentro sentimos.

Entre todas las variables,
a veces una destaca,
porque llega a los lugares,
inhóspitos de tu alma.

Una variable que suma,
su esencia restar no deja,
tu fortuna o tu desgracia,
a merced quedan de ella.

Serás feliz si la amas,
y amor a ti te profesa,
porque sólo sumará,
en las emociones buenas.

Pero el doble filo acecha,
y si no correspondiera,
todo ese amor ya navega,
a la ecuación de la pena.

Sólo una cosa hay peor,
que amar y no ser amado,
y es encontrar el amor,
y no poder pelearlo.

Razones de esta censura,
pueden encontrarse a pares,
pero mi razón sin duda,
es la más desesperante.

La culpa no es de otro hombre,
la distancia no es culpable,
sólo encuentro una respuesta,
mis actos son responsables.

Así el destino a querido,
que esperarte no supiera,
y ahora mi triste Cupido,
tiene prohibida su presa.

Y cada noche me llevo,
a la cama esas razones,
trasladando negativos,
a mis buenas ecuaciones.

Y he ahí la paradoja,
sumarme en todas podrías,
pero solamente aumentas,
la ecuación de mi desdicha.

Un beso para todos.

¿Quién mueve los hilos?

Un día normal en mi trabajo es recibir un montón de incidencias que vienen de arriba e intentar resolverlas. Nadie sabe quien las envía, ni el orden, ni la urgencia, ni en que grado hay que tratar esa incidencia. Es un misterio que a nadie incumbe. Yo lo único que hago es coger una, leer el nombre del individuo en cuestión y ponerme manos a la obra.

Me dedico única y exclusivamente a hacer mi trabajo, nada más. Sé que hay otros como yo pero creo que con especialidades diferentes. No les conozco. No sé si lo que hago está bien o mal, soy incapaz de sentir algo. Los humanos son sólo trabajo. Nosotros les provocamos las emociones pero somos incapaces de entender y sentir como éstas les afectan.

Lo que hago es analizar a la incidencia en cuestión. Recopilar todos sus miedos e inseguridades y hacerle ver que ese conjunto de emociones es mucho más fuerte que sus posibles virtudes. Esa es la parte difícil, el principio, como con las cometas, una vez que se ha conseguido ponerla a volar solo hace falta tirar de vez en cuando del hilo.

Una vez en este punto, la incidencia se encarga ella misma de bloquearse. Al engrandecer sus complejos comienza a evitar contacto con los demás individuos, se siente desnudo y piensa que cualquiera puede darse cuenta de sus fallos y descubrir los secretos que menos le gustan de su personalidad. Y eso le avergüenza. Debido a esta secuencia de pensamientos, el individuo adopta una actitud defensiva que hace que el resto comience a distanciarse poco a poco. Más leña al fuego.

Esto provoca que paulatinamente el círculo de amistades se vaya reduciendo hasta que se queda completamente sólo, o al menos eso es lo que yo debo conseguir aunque la realidad sea que los demás siguen estando ahí, lo importante es provocar esa sensación de vacío. Sólo tengo que hacerle sentir tan solitario, vulnerable e insignificante que no se de cuenta de que hay gente a su alrededor dispuesta a ayudar.

Todo ese proceso tiene que ir acompañado de pérdida de ganas de hacer cualquier cosa. Que piense que todo lo que ha hecho hasta ahora es todo lo que hay. Es muy importante para que mi trabajo salga bien eliminar toda esperanza de vivir nuevas experiencias y sensaciones, sin interés por aprender nada nuevo y sin ganas de ahondar más en lo ya conocido. Mi objetivo paradójicamente es logra "objetivos cero" para mi individuo.

Mi trabajo sólo termina cuando recibo otra incidencia de arriba diciéndomelo. Me gusta hacer las cosas bien así que echo un vistazo al insignificante protagonista de mi incidencia, antes de cerrarla definitivamente y dedicarme a las otras, y le encuentro acurrucado en la cama en posición fetal, con los ojos vidriosos y la mirada perdida. Sólo, con la persiana bajada a pesar de ser las cuatro de la tarde, con el teléfono móvil, con todos los casilleros a cero, a 5 cm. de su mano derecha con los dedos apuntando hacia él indicando claramente que hace unos minutos estaba sujeto y al abrir lentamente el puño el cacharro se ha deslizado lentamente hasta acabar inmóvil en la sábana en un inequívoco signo de desesperación. Sí, mi trabajo está bien hecho. Algún compañero habrá tomado ahora mi relevo.

No sé si lo que hago es bueno o malo, a veces me lo pregunto. Como me pregunto quienes serán los de arriba y que les mueve a hacer lo que hacen. Da igual. Lo cierto es que soy incapaz de reconocer un sentimiento humano puesto que no sé que significan. Lo que sé es que en mi trabajo casi siempre acaban llorando, depende de lo que se prolongue la tarea. He leído en algún sitio que el llorar puede reflejar alegría o tristeza así que si me importara algo estaría desconcertado. Pero no me importa. Si les hago felices ya habrá algún compañero mío que se encargue de arreglar eso, si los hago desgraciados lo mismo.

En este caso concreto si no hubiera recibido la incidencia para retirarme lo mas seguro es que el individuo se hubiera suicidado tarde o temprano. No sé si la muerte es buena o mala para los humanos. Lo que sí sé es que cuando eso pasa, yo no paro de trabajar.

Supongo que ya habréis reconocido mi identidad. Soy un sentimiento, para ser más precisos La Amargura y si algún humano se lee esto y me conoce espero haberle provocado sentimientos buenos y haberle hecho muy feliz. Si no, ya llegará un compañero para solucionar eso.

Un beso para todos.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Con Papel Dorado

Como compararte con un bombón sin resultar empalagoso.
La capa exterior aparentemente dura hasta que la pruebas y cruje suavemente en tus labios para convertirse en el más suave y cremoso de los chocolates. La parte interior queriendo ser amarga por momentos sin conseguirlo como si del licor mejor destilado y afrutado con toques de fresco limón se tratase. Formando entre ambas una combinación perfecta de dulzura y carácter irresistible.

Un bombón perfecto vagando sin dueño por la tierra del chocolate mundano. Un tesoro que fue mío y tuve que dejar marchar porque su delicioso licor no sanaría mi alcoholismo crónico de lujuria.

Un bombón que no puede ser elegido así como las joyas más preciosas del mundo tampoco lo pueden ser. Elegirá su dueño y me temo que en ese preciso instante mi alcoholismo desaparecerá y sufriré la más angustiosa de las diabetes.

Al Volante

Al volante de nuevo. Siempre que me siento en el coche me acuerdo de aquel estudio, o mejor dicho de la primera vez que lo vi porque lo sacan cada ciertos años, que mostraba una estadística de las horas que pasábamos durmiendo, comiendo, cagando, etc... y siempre te asombraba con algún resultado gracioso: "Fíjate la cantidad de tiempo que perdemos en nuestras vidas durmiendo, ya decía Einstein que dormir era una pérdida de tiempo bla bla bla" o la clásica "Si lo piensas ahora mismo en el mundo hay alguien haciendo el amor o besándose, qué cosas!!!". Sí sí, que cosas.

En fin, la razón por la que me acuerdo de ese estudio es porque no se hablaba para nada del tiempo que pasamos en el coche. Es normal porque es un estudio generalista basado en cosas que hacemos todos más o menos en el mismo grado de asiduidad, pero yo, como conductor habitual, siempre he echado de menos este dato. Los "expertos", lo pongo entre comillas porque nos creemos que lo son sólo porque lo dicen en la tele o en la radio, aseguran que debemos dedicarnos a nosotros mismos un tiempo para pensar, relajarnos y escuchar nuestro yo interior. El no hacerlo es una causa "inequívoca" de stress, divorcios y todo tipo de males deducibles de no estar a gusto con uno mismo y por lo tanto tampoco estarlo con el mundo que nos rodea.

Yo utilizo las 2 horas diarias que paso en el coche para estar con mi yo interior. El coche es casa. Te pones tu musiquita, te relajas, te dispones a hacer algo que te encanta (conducir) y venga... a pensar. Piensas de todo, desde soluciones a los problemas que te plantea la vida hasta que vas a hacer este fin de semana pasando por admirar la originalidad del creador de la pegatina del coche de delante que da pistas sobre la distancia de seguridad que deberías mantener frente a alguien que tiene "Tendencias suicidas" y a la vez te preguntas porque no se te habrá ocurrido a ti esa gran pegatina, o una idea que te saque de pobre como los post-it o el recogedor con palo... y así vas concatenando ideas hasta el infinito o hasta que pasa algo que te rompe la línea argumentativa y te muestra el inicio de otra.

Sin ir más lejos viniendo de Murcia me adelantó un coche con un bebé dentro justo cuando pasaba cerca de una desaladora y pensé que estábamos desalando la vida de las nuevas generaciones no permitiéndoles que conozcan el sabor de la victoria o de la derrota, dándoselo todo hecho desde pequeños, convirtiéndolos en personas ñoñas y mimadas que sufrirán ante los obstáculos de la vida cuando se tengan que enfrentar solos a ellos en vez de ser emprendedores y afrontar nuevos retos. Por eso los jóvenes de hoy en día cada vez saben menos que hacer con sus vidas. Eso me llevó a pensar que era un poco radical, como buen informático que soy, y es que si yo tengo una tabla con todas las facturas de una empresa y me dicen de hacer un proyecto en el que sólo voy a utilizar las de La Coruña, pues mi primer pensamiento es mandar todas las demás facturas a la mierda y cepillármelas de la tabla dejando sólo las útiles de La Coruña. Así funciona la informática, a grosso modo. Este pensamiento, y ya en plan bestia, me llevó a pensar que si tenemos inmigrantes que vienen con contrato de trabajo desde su país e inmigrantes que vienen sin él, si queremos que la cosa funcione correctamente habría que sacar de la tabla a los inmigrantes sin contrato, es decir, tirarlos al mar, por ejemplo. Pero claro las personas no son facturas y por eso los informáticos no gobernamos el mundo porque sería un mundo mucho más óptimo pero menos humano. Aunque si voy un paso más allá los mismos que dicen que eso es inhumano son capaces de sacrificar generaciones enteras para conseguir un fin futuro, y no me refiero sólo a aniquilar generaciones completas en guerras, que también, sino a acciones mejor vistas socialmente y tan crueles con la población como la más cruel de las acciones. Pienso en un ejemplo mientras adelanto un camión de cerdos, que me pregunto "pobrecillos los cerdos ahí tan apiñados. Y luego nos los comemos", en fin. Se me cruza una furgonetilla de Vichy Catalán que casi choca con el camión de cerdos. Por ejemplo, el gobierno catalán con la utilización del Catalán como medida independentista camuflada en la enseñanza pública. Saben de sobra que el idioma o une o divide, y están dispuestos a sacrificar un par de generaciones de Catalanes que sólo hablarán Catalán con nociones de Castellano, en vez de ser bilingües, para ayudar a conseguir la independencia y una vez independientes ponerse a enseñar Castellano de nuevo como locos (porque tontos no son), que es, como manda la lógica, un idioma mucho más fructífero en los negocios, y en general en todo, por la cantidad de hispano hablantes que aglutina el planeta. Y a quien le importan esas dos o tres generaciones de catalanes? ya se las apañarán, son cabezas de turco para alcanzar un fin superior (para algunos). Así que radicales somos todos, la diferencia está en las formas. Cuanto más sincero peor. Como el malo que le explica su plan al bueno justo antes de matarlo. Si explicas tu plan no sólo quedas como el malo, es que además te impiden que lo lleves a cabo.

Y entre tanto pensamiento chungo de pronto me adelanta un León con una personajilla en el asiento del copiloto que iba con el pie por fuera tocando el retrovisor con la uña del dedo gordo. Por un momento pienso en el tamaño de la desaladora de sus padres pero en seguida me digo a mi mismo, voy a intentar inventarme algo bonito para poner en el blog que últimamente no pongo más que cosas tristes.

AGUA!!! no se me ocurrió nada en ese momento. Pero hoy me he reencontrado con alguien que me ha inspirado a escribir aunque sea un par de frases bonitas para el próximo. A ver si me sale.

Un beso para todos.

viernes, 8 de agosto de 2008

Mode Horribilis

Se me ocurrió poner el título en latín para ir en plan erudito pero si vas a por pan sabiendo que obtendrás pan tendrás pan y yo fui a por una bofetada de sapiencia a sabiendas que mi ignorancia me aseguraba recibirla y, por supuesto, la recibí. Resulta que en la RAE descubrí que Moda viene del Francés (Mode), no del Latín como yo creía, y Horrible del Latín (Horribilis), esta era más fácil. A pesar de que me resisto a pensar que no hay una raíz latina para la palabra Moda la he dejado de buscar. Así que para patear del todo cualquier esperanza que le quedara a un erudito de verdad que se lea esto, me dio por poner el título mitad Francés mitad Latín. "Moda Horrible", pues no ha quedado tan mal ¿no?

Lo que me ha llevado a escribir esto que viene a continuación es la moda horrible de lo que yo llamo los loro-móviles. ¿Recordáis cuando éramos pequeños y bajábamos a la piscina o al parque a jugar y había uno de nuestros amigos mayores, generalmente amigo de nuestros hermanos, que llevaba un loro de cassette con el Billie Jean de Michael Jackson, el U Can't Touch This de MC Hammer o peor aún el Never Gonna Give You Up de Rick Astley a todo trapo? Seguro que sí. Bueno pues aquella moda horrible y molesta murió con el revolucionario invento de los cascos. Un aparatejo con dos cachirulos a modo de orejeras y un cable que se conecta al susodicho loro que te ajustas a la cabeza y misteriosamente tú oyes la música pero todos los de tu alrededor no. Increíble pero cierto. Sin molestar a nadie.

Pero ahora, bien metiditos ya en el siglo XXI, estamos en plena involución y encatetamiento de la raza y por lo tanto se sacan de la manga inventos como los loro-móviles, es decir, móviles que suenan a cascajo a un volumen elevado con 1/4 de calidad que sus antepasados los loro-cassettes. El problema que tienen estos cacharros es que los cascos ya están inventados así que el individuo que usa el loro-móvil o no se ha percatado de que existen, cosa dudosa, o es tan corto que no sabe usarlos o disfruta tocando los cojones a los demás que tienen que oír su jodido Reggaetón (he cogido el estilo musical que más se estila de todos los loro-móviles que me he encontrado. Lo aclaro para los involucionados extremistas sensiblones que puedan sacar un sentimiento de desprecio hacia algún colectivo social específico de este articulillo. Que se dé por aludido el que quiera. Aún no he oído musuca clásica en un loro-móvil).

Estoy deseando que pasen un par de años y empiece la campaña anti-mode-horribilis para que llevar un loro-móvil este tan mal visto socialmente que la gente no los lleve por vergüenza. Claro ejemplo de este proceso de moda-->anti-moda es el tabaco. Se puso de moda, era un acto social muchas veces necesario para pertenecer a ciertos colectivos, se detecta que es malo para la salud, se detecta que también lo es para la salud de los fumadores pasivos, se conciencia a la sociedad de que fumar molesta a los demás, se hace campaña para que esté mal visto, fumar está mal visto. Es el ciclo a seguir.

Gracias a este movimiento anti-moda los fumadores ya casi son personas respetuosas, solo nos falta iniciar otro ciclo para que no les parezca normal la cochinada de tirar las colillas al suelo que con esto llevan 20 años de retraso porque la campaña de las papeleras y de si tiras el papel del chicle o el ticket de la compra al suelo eres un guarro ya pasó hace tiempo y funcionó. Supongo que ellos pensarán que es una pena con lo chulesco que queda tirar la colilla a la alcantarilla en plan James Dean. En fin.

De todas formas rompo una lanza en favor de los fumadores porque son víctimas de la nicotina. Al fin y al cabo es una adicción y todos somos adictos a algo y aunque se hagan adictos por su propia voluntad, es un error total y absolutamente humano. Insisto en que el problema no es que fumen, que cada uno es libre de hacer lo que quiera, el tema es intentar engancharse a una adicción que no moleste a los que les rodean.

Además siempre queda el invento del cigarro sin humo, o con humo pero que nunca sale al exterior, que se queda en los pulmones, que provocaría el doble de Cáncer pero muchas menos molestias a la comunidad. Si se inventara tendría mi aprobación. Aún queda algo por inventar que puede conciliar a los fumadoires y a los no fumadores. Pero en el caso de los loro-móviles lo único que se me ocurre, ya que los cascos que es el invento que les viene al pelo ya están inventados, es sacar al mercado el móvil que solo suene cuando te lo metas por el culo. De esta forma todos los de los loro-móviles se podrían meter su móvil por el culo y así se amortiguaría el sonido y no molestarían a los demás, incluso disfrutarían su música de un modo, digamos, más intimista. Claro que si voy un paso más allá en la secuencia de pensamientos tal y como está la cosa seguro que les acaba gustando.

Está claro que es imposible lograr una molestia cero. Al vivir en sociedad siempre habrá cosas que hacen unos que no gustan a otros y viceversa. La solución es aplicar el sentido común y no extremar las posturas. Un tío puede llevar en el metro unos pantacas increíblemente feos que hacen daño a la vista. En este caso te pueden molestar pero es una molestia aceptable y sería inaceptable que te quejaras por ello. Pero si se inventaran los pantalones con tachuelas y que cada tachuela despidiera un rayo rojo como los punteros laser que dejan ciega a la peña pues es de sentido común que la molestia que se produce es inaceptable y la queja legítima. Claro que los oculistas estarían encantados. Siempre hay alguien que acaba sacando algo positivio.

Un beso para todos.

Demostración de involución:



VS


viernes, 1 de agosto de 2008

Tengo, Soy, Puedo, Vivo, Sé, ¿Quiero?

Tengo un coche genial, una casa espaciosa, tengo dinero suficiente, tengo buenos amigos y buenas amigas, tengo amantes divertidas, tengo una familia maravillosa, tengo un empleo que me gusta, tengo la posibilidad y la facilidad de conocer gente, tengo una raqueta de paddel, una tabla de snow y un millón de pantalones de fútbol, tengo ganas de hacer cosas nuevas. Pero tener no es querer.

Soy simpático, soy divertido, soy serio, soy el mejor novio del mundo o el amante más apasionado, soy pícaro, soy bueno, soy sarcástico, soy dañino, soy especial, soy interesante, soy triste, soy escéptico, soy valiente, soy aventurero, soy cobarde, soy cuidadoso, soy decidido. Pero ser no es querer.

Puedo ser el doctor amor o el mejor de los psicólogos, puedo ser el mayor de los frikies o un estrafalario snob, puede apreciar el heavy como el pop más comercial mientras me haga sentir algo, puedo ponerme en la piel de cualquiera, puedo ser un loco atrevido o el cuerdo más racional, puedo ponerme delante de un teclado, dejar volar mi imaginación o viajar a mi interior y plasmarlo en la pantalla, puedo organizar cosas, puedo defraudar y ser defraudado. Pero poder no es querer.

Vivo a doscientos Kilómetros por hora, vivo al segundo, vivo planificando, vivo sin tiempo que perder, vivo perdiendo el tiempo, vivo riéndome, vivo llorando, vivo tranquilo, vivo jugando, vivo sintiendo, vivo vacío, vivo arrepentido, vivo disculpándome. Pero vivir no es querer.

Sé lo que la gente quiere de mi desde el primer momento, sé lo que tengo que hacer en cada situación, sé dar y sé recibir, sé salir de todos los embrollos y sé liarlos infinitamente, sé ofrecer lo que los demás quieren, sé intuir, sé comportarme. Pero saber no es querer.

No saber lo que se quiere es vivir en una agujero negro del cuál no puedes salir. Un agujero negro en el pecho que absorbe tu moral y ganas cada vez que se les ocurre pasar cerca de allí.

Alguna vez creo recordar que quería hacer cosas y las llevaba a cabo. De un tiempo a esta parte sobrevivo haciendo todo lo que los demás quieren de mi. Y cuando no hay demás estoy perdido como una brújula en el monte sin nadie que la sepa leer.

Desde que no creo en el amor no sé lo que quiero. Desde que no creo en el amor mi brújula siempre apunta al norte pero sigue perdida cubriéndose cada vez más de musgo.

Un beso para todos.

Puff ya lo he soltado. Ahora a vivir que son dos días. Ya se sabe que para que haya buenos tiempo tiene que haber malos no? ;)

Rock del bueno.



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