sábado, 20 de noviembre de 2010

Echar de Menos

Un día más quedamos juntos. Me esperas en el salón mientras me arreglo. Bajo las escaleras, todo está oscuro. Me acerco al sofá a sabiendas de lo que va a ocurrir a continuación. Estás tumbada.

Me abalanzo sobre tu cuerpo desnudo trazando una línea sobre ti desde el ombligo a la nuez con mi lengua de acero sobre tu acartonada piel. Beso pragmáticamente tus labios y los noto fríos como témpanos de hielo, mi lengua busca calor en el interior de tu pétrea boca besándote aceleradamente, optimizando cada segundo. Comienzo a mordisquearte el cuello, tu estremecimiento es recibido con indiferencia por mi corazón. Succiono, muerdo y aprieto tus erguidos y duros pechos conociendo tu reacción con mis manos de plástico duro y yemas de cristal. Siento con cada caricia que te corto, que hago en tu cuerpo mil heridas, y tú te estremeces, suspiras, jadeas, gimes y gritas. Me pides más. Disimulando mi desidia libero mi tren inferior de toda prenda inútil y apresuradamente me introduzco en ti reprimiendo mi deseo de que todo esto acabe. Mis movimientos son acompasados, perfectos y lo suficientemente creíbles para que tu mente solo detecte todos los puntos herógenos de tu refugio complacidos. Miro tus ojos con mi cristalino perdido, gris, están en blanco orgásmico. Después de un rato, sudando fuego tú y escarcha yo, caemos rendidos. Me abrazas con fuerza. Preparo el telón arrastrando el dedo por tu espalda un par de veces. Nos damos un último beso timorato y nos dormimos cada uno en nuestro lado con una nube tormentosa dibujada en la frente.

La misma nube tomentosa que desaparece al no volver a vernos en un tiempo. Mi mundo real ha vuelto a jugármela. Yo ya no estoy. Aquella noche nunca estuve.

Tiempo después la copa recién derramada en la barra moja mis codos y me hace salir de mi ensoñación. El ruido se cierne sobre mi persona, mis amigos bailan y ríen, cruzan miradas de aprobación conmigo, se están divirtiendo. No me apetece disimular así que trato de focalizar mi vista unos metros por detrás de ellos. Nada demasiado extraño, una practica habitual en un bar de copas. Y entonces te veo. Necesito salir del bar, huir. Me despido velozmente y te vienes conmigo. Vamos a mi casa en el coche, no dices nada, yo tampoco. Sólo puedo mirarte y sonreír estúpidamente. Abro la puerta con celeridad, no encendemos ni la luz, te lanzo al sofá.

Me abalanzo sobre tu cuerpo desnudo trazando mapas sobre ti desde los pies a la boca con mi lengua de fuego sobre tu aterciopelada piel. Beso apasionadamente tus labios y los noto cálidos como rayos de sol en la mañana, mi lengua encuentra calor en el interior de tu dulce boca besándote lentamente, disfrutando cada momento. Comienzo a mordisquearte el cuello, tu estremecimiento me derrite el corazón y desborda mi libido. Succiono, muerdo y aprieto tus erguidos y duros pechos como sé que te gusta con las plumas de mis manos y las llamas de mis yemas . Siento con cada caricia que te atrapo, que hago de tu cuerpo un paraíso de emociones y tú te estremeces, suspiras, jadeas, gimes y gritas. Me pides más. Reprimiendo mi pasión libero mi tren inferior de toda prenda inútil y tentando varias veces la embestida como te gusta, me introduzco en las profundidades de tu ser anhelando morirme en ese preciso instante. Mis movimientos son acompasados, perfectos y espontáneos de tal forma que tu mente vuela por un momento a un mundo extrasensorial para volver con el sabor del placer pegado en el paladar de la pituitaria. Miro tus ojos con mi pupila tratando de plasmar el espejo de mi alma en el fondo de tus sentidos, están en blanco orgásmico. Después de un rato, sudando fuego tú y lava yo, caemos rendidos. Te abrazo con fuerza, jugueteas con el vello de mi pecho y cómodamente apoltronados el uno en el otro como si solo fuéramos uno nos dormimos con una sonrisa en los labios.

La misma sonrisa que desaparece al pensar que es sólo un buen recuerdo de nuestro amanecer. Mi mundo paralelo ha vuelto a jugármela. Me abrazo a la almohada con mi nube tormentosa dibujada en la frente. Me duermo. Tú ya no estás. Esta noche nunca estuviste.
Un beso para todos.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Renato y Lucrecia

Voy a introducirme en un género que aún no he tocado y la mayoría de la gente que me conoce piensa que soy incapaz de escribir por no tener “Mano”. La literatura infantil. Espero que se lo podáis leer a vuestros hijos.

Esta es la trepidante historia de un niño llamado Renato y su perrita Lucrecia. Renato tenía 11 años y era moreno y regordete. Vivía con sus padres encima de una colina. Su padre era pastelero y su casa era de chocolate. Cuando se cruzaba el umbral de la puerta una musiquilla entrañable sonaba en la cabeza y el olor a chocolate inundaba el corazón de felicidad. Pero Renato desde pequeño había querido ser astronauta. Siempre peleaba con sus padres porque ellos deseaban que continuara el negocio familiar pero Renato tenía claro su futuro.

Se encerraba en su cuarto con su telescopio en miniatura y miraba las constelaciones durante horas. Acompañado siempre por su perrita Lucrecia, leía y leía libros sobre estrellas y como era muy listo aprendió a leer mapas del cielo. Lucrecia se le quedaba mirando embobada mientras le contaba historias sobre Laika y como había llegado a la luna. Al acabar la historia Lucrecia pegaba un pequeño ladrido y movía graciosamente el rabo hasta que Renato la abrazaba y le prometía que un día irían juntos a la luna, y así, juntitos, se quedaban dormidos perdidos en sus sueños, uno en el de ser astronauta y otra en el de imitar a su heroína canina.

Un día Renato recibió una carta de la NASA en respuesta a un artículo que había escrito acerca de la relación entre los agujeros negros y los cereales con forma de estrella que tomaba cada mañana. No podía creerlo, le invitaban a ver en primera persona el lanzamiento de un cohete espacial. Sus padres acogieron la noticia con cierto escepticismo pero accedieron a hacer realidad el sueño de su querido hijo.

De pie Renato observaba con Lucrecia en sus brazos el cohete. Lo tenía a menos de dos metros de distancia y le habían subido a una plataforma que llegaba aproximadamente hasta la mitad de la nave espacial. Los motores rugieron con estruendo, no lo podían creer, era una sensación gloriosa estar allí. La nave estaba a punto de despegar cuando Lucrecia saltó de los brazos de Renato y se coló por una trampilla dentro del proyectil Renato no lo dudo un segundo y al grito de "Lucrecia NOOOOO!" de sus padres, él salto detrás de ella.

Todo había ocurrido muy deprisa. Renato se asomó por la trampilla por la que acababa de entrar y vio a sus padres muy chiquititos alejándose a velocidad de vértigo. Volvió al interior y vio a Lucrecia moviendo el rabo muy excitada y con una sonrisa perruna de oreja a oreja. Ahora tuvieron un segundo para entender lo que iba a ocurrir. Iban a tener la mayor experiencia de sus vidas, iban directos al espacio.

Se acomodaron detrás de unas cajas, se miraron con los ojos inundados de ilusión y entonces ocurrió... la ilusión se transformó en sangre. El cuerpo de Lucrecia explotó en mil pedazos llenando el habitáculo de pequeños trozos rojizos y viscosos compuestos por huesos triturados, órganos y entrañas descompuestas y mechones de pelo de perro por todos lados. Antes incluso de que el cerebro de Renato percibiera lo terrorífico de la escena que se proyectaba ante sus ojos corrió el mismos destino que su adorable perrita, adornando, como si de un denso y espeso sirope de fresa con trocitos de frambuesa se tratase, todo el techo y las paredes del interior del cohete. Al final resultó tener vocación de pastelero.

FIN.

Moraleja (infantil): Haz caso a tus padres.
Moraleja (Adulta): No es fácil saber cuando vas a morir de éxito.
Un beso para todos.

martes, 12 de octubre de 2010

Transfuguismo, Otra Oportunidad Perdida

Parece ser que los dos partidos mayoritarios españoles se han puesto de acuerdo para tratar de crear una ley que haga de nuestro sistema político un sistema lo más justo posible. Es la ley antitránsfugas. Una oportunidad para dar una lección de sentido común y hacer que lo que el ciudadano vota sea lo que prevalezca.

Pues como siempre que se ponen de acuerdo en algo hay que echarse a temblar, como cuando votaron tosdos a favor de subirse el sueldo un 4% en plena crisis, porque lejos de mejorar las cosas para España y los españoles y hacer del envejecimiento de la democracia algo correctivo y evolutivo, la ley que proponen es para incrementar aún más el control sobre los miembros del partido.

La figura del tránsfuga siempre me ha llamado mucho la atención. Generalmente el tránsfuga es un sinvergüenza que destaca sobre los demás sinvergüenzas porque ha llevado la sinvergonzonería a tales cotas que supera los límites de la poca ética que les queda a sus compañeros, ya no por demostrar, sino por aparentar, conviertiéndose en un traidor. Llamésmole tránsfuga malo.

Pero yo cuando oigo hablar de tránsfugas dejo a un lado la primera definición que se presenta en mi mente infectada desde hace años por prejuicios y propaganda electoral y me pongo a soñar que ese tránsfuga es como el héroe de las películas, con sus valores intactos, su soledad infinita en un mundo huraño y con ganas de cambiar las cosas cueste lo que cueste. Luego pienso que alguien así es lo que necesitaríamos. Un personaje histórico que apareciera en los libros de historia por haber cambiado las cosas en una época donde parecía imposible. Lo que viene siendo un líder planetario pero de los de verdad, de los imperecederos. Acto seguido despierto de la ensoñación y trato de pensar como lo haría ese héroe atrapado en el entramado actual que es el sistema. Si lo piensas un poco, efectivamente, alguien así no tiene cabida ni quieren que la tenga. No interesa. Llamésmole tránsfuga bueno.

Lo que estos señores proponen sólo protege al sistema de los tránsfugas malos, que no está mal, pero no deja lugar a los buenos. Es decir otra ley a medias como la ley de violencia de género que deja a los hombres fuera, por ejemplo. Si eres uno de los buenos, es decir, votas en contra o te abstienes porque realmente lo que está haciendo tu partido te parece una aberración y no puedes soportar que lo que se está votando lleve tu nombre escrito entre los que están a favor, las opciones que tienes son: 1. Dedicarte a otra cosa, por ejemplo a la charcutería. 2. Montar tu propio partido. De lo primero estarán llenas las charcuterías y de lo segundo pues sólo hay un ejemplo, reseñable, Rosa Díez y su UPD.

Cualquiera de las dos opciones favorece al cacique de turno que quería que su votación saliera por cojones. Si el tío que le estaba tocando las narices dentro del partido se ha ido al sector de la alimentación pues perfecto, si ha montado otra partido también perfecto puesto que tal y como tienen montado el tinglado con las televisiones y las radios un tercer partido nacional no pinta nada.

Mientras, otro tinglado, el del sistema electoral, no se arregle, tenían al menos una oportunidad única con esto de los tránsfugas para cambiar un poco las cosas. Las listas abiertas. Que un miembro del partido no está de acuerdo con como se están haciendo las cosas en su municipio, pues se presenta él pero por el mismo partido, así la gente no siente al votar que traiciona a su partido (este pensamiento también manda huevos y se erradicaría con este sistema) y tienen la opción de votar por alguien que les da confianza o que simplemente hace las cosas que promete. El tránsfuga se ha convertido en candidato.

¿Por qué no interesa? esto no hace falta ni decirlo. Los partidos políticos pierden control sobre sus miembros y eso sería la primera ficha del dominó de una larga cadena que no pueden permitir que se inicie. Aunque sea bueno para el ciudadano es malo para ellos, como individuos, y para sus hijos, familiares y amigos que viven del cuento. No vaya a ser que los ciudadanos más brillantes interesados en la política tengan la más mínima posibilidad de llegar al poder como sería lo lógico. Mejor que se sigan yendo a la empresa privada agotados de soportar las directrices de un líder de partido inepto, corrupto, sediento de poder y de dinero y sus secuaces lameculos y trepas que hacen de la política de partido un trabajo continuista como si de una empresa se tratase olvidándose de los intereses del ciudadano y anteponiendo siempre a quien le da de comer ahora y por muchos años: su líder de partido. Una casta en toda regla.

Acciones como esta son las que hacen que cada vez esté más desencantado con la política y los políticos y como yo muchas más gente y el desencanto lleva a la desidia y la desidia a la corrupción y cuando no haya nada que corromper... elegid vosotros la conclusión que la gente me llama pesimista.

Un beso para todos.

PD
: Si no permiten votar a los miembros del partido nada que no sea lo que dice el propio partido que tengan la decencia al menos de eliminar a todos los parlamentarios que tenemos y que dejen a uno por partido como representante asignándole un peso en consecuencia de los resultados electorales. Al menos nos ahorraríamos una pasta en parlamentarios y en interpretes. Sólo en el congreso pasaríamos de 350 diputados a 10, siéndo el peso a aplicar el procentaje de escaños.

lunes, 4 de octubre de 2010

PIM-PAM-PUM

Era la primera vez que visitaba una cárcel. No era un lugar agradable a pesar de que había dejado de temblar mientras esperaba en la sala. Cuando apareció su agresor se acercó a él. Su mirada era más brillante que hacía cinco años, más viva. Debía sentirse bien dado el fin inminente de su condena. Se sentó y esgrimiendo una media sonrisa le susurró al presidiario : "Muchas Gracias. Me hiciste alguien mejor y dejé de ser un desecho social.".

La historia es breve. Se puede adornar pero para que adornar algo que tiene su belleza en la crudeza. Un hombre sale de casa de unos amigos. Lleva desde las 18:00 allí y las 23:00 le parece ya buena hora para ir a esparcir sus miserias a otros lugares. Tiene una depresión de caballo, de estas que sientes que no tienes nada que perder, ya sea cierto o no. Si así lo sientes así te lo crees. Las paradojas de la percepción.

Ha aparcado el coche por despiste justo enfrente de la puerta de un bareto de universitarios. Cuando llega está asediado por ellos. Chicos y chicas apoyados, vasos en el techo y el capó y los espejos retrovisores deseando pasar inadvertidos como un fugitivo en una pila de cadáveres. Al activar la apertura centralizada todos los chavales cogen sus vasos y levantan sus posaderas del vehículo. Todos menos uno que permanece con el culo aposentado en el coche de atrás y los pies apoyados en el parachoques trasero.

El hombre se monta en el coche, echa un ojo al espejo retrovisor y ve que el chaval no se mueve y le mira con cara entre amenazante y "a ver qué hace este si me quedo aquí quieto". Hay un par de amigas que le piden que se quite porque el coche va a dar marcha atrás pero él sigue en sus trece, como si llamar la atención desafiando a los demás fuera siempre gratuito. Hasta ese día.

El coche se mueve hacia delante. El muchacho no se aparta. Lentamente el coche se desplaza hacia atrás. El muchacho no se aparta. Las chicas le achuchan más consiguiendo el efecto contrario al que pretenden puesto que a más atención prestada más desafiante se vuelve un retrasado mental de ese calibre. Un poco más para atrás. Un poco más. Ya. Suficiente para salir pero al universitario gallito le parece demasiado cerca de atropellarle, así que golpea con fuerza la luna trasera seguido de un grito "¿Pero qué coño haces?"

Los ex-asediantes del coche comienzan de nuevo a arrimarse, más por curiosidad mórbida que otra cosa. El hombre se baja del coche. Tranquilo, muy tranquilo. Se dirige a la parte de atrás y a pesar de que los ojos inyectados en sangre del imberbe le buscan, él no se detiene en ellos. Abre el maletero, saca dos guantes de plástico de gasolinera de los que la gente precavida lleva en el coche para cualquier contratiempo que pueda mancharte las manos, como cambiar una rueda, y se los pone con decisión.

"¿Pero de qué vas? me quieres atrop..." La pronunciación de esa "p" coincide con un rápido movimiento del brazo derecho del hombre. A una velocidad de vértigo agarra el cuello del niñato a la vez que hace palanca con la cadera poniendo literalmente los morros del universitario en el cierre del maletero. PUM, PRUMC, CRACK son los sonidos del metal en el cráneo del chaval como respuesta a los tres veloces golpes que propina el hombre bajando la tapa del maletero con fuerza.

Todos los presentes se quedan paralizados por la violencia y rapidez del ataque. El hombre deja caer el cuerpo inconsciente al suelo, se quita los guantes, que dejan sus manos completamente limpias a pesar de que tiene todas las vestiduras salpicadas de gotitas carmesí, cierra el maletero esta vez sin obstáculos óseos, se mete en el coche y antes de que alguien pueda mover un dedo o pronunciar una palabras más alta que otra, haciendo alarde de la cobardía generacional que llevamos años cultivando, sale zumbando de allí.

El chico sobrevivió. No fue para tanto. Traumatismo craneoencefálico leve, pérdida de varios dientes, entre ellos los dos paletos, desplazamiento de mandíbula por el lado izquierdo y rotura por el derecho, rotura de los huesos propios de la nariz y por último un tinitus provocado por el desplazamiento de los huesos del oído. Se recuperaría.

El hombre fue a la cárcel. Decenas de testigos lo vieron, tenían la matrícula, los restos de sangre en el coche y mil evidencias más. No había escapatoria. Tampoco la quería. No se arrepentía de lo que había acontecido y se había hecho justicia. El muchacho se llevó todas las que no le habían dado sus padres, pero en una sola sesión, y él iba a cumplir condena. Cuando no tienes nada que perder mejor desaparecer y si puedes irte haciendo un favor a la sociedad pues mejor.

Miro al chico a los ojos. Apenas tenía cicatrices.

"De nada. Tú a mí también me la has salvado. Hoy vuelvo a nacer." y ambos sonrieron.

FIN.

Esta historia, leída según qué ojos, puede ser una apología de la violencia o el nacimiento de un admirado superhéroe. ¿Qué preferís?

Un beso para todos.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Tiempo de derrumbes


La mayoría de las veces al escribir una historia la idea inicial no nace de forma espontánea. Generalmente hay algún agente externo que como una mecha produce una reacción en cadena que hace el resto sin que apenas te des cuenta. Normalmente es difícil identificar ese agente externo, de hecho, muchas veces crees que no lo hay aunque en verdad estuvo allí en algún momento. El viernes pasado fue el día que con más claridad pude identificar este agente porque la historia comenzó a fluir en el momento que escuché las palabras del cura.

Estaba de boda. Como siempre en un lugar alejado del altar, al ser posible de pie y cerca de la puerta de salida. En las iglesias tengo una mezcla de sensaciones muy potente entre sarpullidos y claustrofobia. Descarté hace años la idea de tomar cañas durante el transcurso de la ceremonia por respeto a los novios y sus familiares, así que como no me gusta pintar la mona en ningún sitio allá dónde voy trato de sacarle partido a la experiencia. Me centro en las palabras del cura, aunque la falta de pericia del organista no tenía desperdicio. Suelen hablar bien, coherentemente, con convicción y ese puntito de oratoria tan exitoso que tienen. La parte del discurso que encendió mi cerebral mecha fue en la que decía que los matrimonios deben construirse, como las casas, sobre cimientos sólidos. "Si construyes una casa sobre un terreno de piedra aguantará inundaciones, tormentas y vientos huracanados. Pero si el terreno es arenoso la casa se precipitará a la menor inclemencia meteorológica. "

Bien traído pensé. Y entonces se me ocurrió esto:

Navego con la mirada,
en mi parcela de escombros,
gris y sombría es ahora,
no quedan ni los rescoldos.

Y percibo algo brillante,
un rayo de sol se cuela,
entre todos los gigantes,
que viven aquí a mi vera.

Son enormes edificios,
que ocupan distintas cuadras,
de dos en dos construidos,
su solidez ambos guardan.

Solidez bien trabajada,
con planos de corazón,
precisión estructurada,
y cimientos de hormigón.

Es curiosa su estructura,
pues sigue el mismo patrón,
desde la primera planta,
prima la decoración.

Hay graffitis imposibles,
pintados en las fachadas,
con colores extra vivos,
del amor son pinceladas.

Del amor a todo trapo,
pasiones y sentimientos,
diversión, risas y sexo,
no existen los contratiempos.

Comienza a difuminarse,
llegados a cierta planta,
las fachadas son más grises,
a mí me roban el alma.

Son cada vez más oscuras,
hasta llegar a la cima,
el mal ya no tiene curas,
el cáncer de la rutina.

Pasamos los años juntos,
cada cual a sus desgracias,
yo rebusco en mis cenizas,
ellos crecen quince plantas.

Y es que alcanzada una altura,
no importa lo bien que están,
cimentados los cimientos,
estos siempre cederán.

Un ruido ensordecedor,
llega hasta mis oídos,
comenzó como un murmullo,
terminó con mil quejidos.

Son amigos muy cercanos,
los más altos y robustos,
que empiezan a derrumbarse
los ojos tienen adustos.

Y sólo quedan en pie,
las plantas coloreadas,
se quedan para el recuerdo,
son la verdadera magia.

Y ¿por qué nos empeñamos?,
y ¿por qué nos enseñasteis
a construir rascacielos
grises, toscos y vulgares?

Cuando es mucho más bonita,
una ciudad colorida,
repleta de casa bajas,
sin patrones, ni rutinas.

Tenía razón el cura,
sólo una cosa le objeto,
sacó una foto perfecta,
pero se olvidó del tiempo.

Es la visión pesimista de una parte de mi entorno. Pero no neguemos la otra parte, tengo, nada más y nada menos, cinco bodas el año que viene. Hoy no les vale esta poesía quizá dentro de cinco años sí lo haga, al igual que a los que ahora se encuentran rebuscando en sus escombros les valdrá esta otra continuación:

Vi caer la última piedra,
más oscura que el carbón,
era la de más arriba,
al fin terminó el horror.

Ahora reinará el silencio,
con su cetro sanador,
tiempo de acallar los llantos,
tiempo de la reflexión.

Y vuelvo yo a mis tareas,
¿por dónde andaba ahora yo?,
ya lo recuerdo, mis piedras,
estaba haciendo hormigón.

Mientras espero que cuaje,
miro a mi alrededor,
hay mil botes de pintura,
hay uno por sensación.

Y la brocha en una mano,
en la otra el escurridor,
pinto la primera planta,
renace en mí la ilusión.

Un beso para todos.





viernes, 13 de agosto de 2010

Educados Para Desconfiar

Por vicisitudes de la vida y contra todo pronóstico la primera semana de Agosto la he pasado en Murcia con mi hermana mayor y mis sobrinos. Haciendo un poco "Familia". En una de esas entrañables, y lo digo sin ningún tipo de sarcasmo en el tono, pero largas mañanas de entretener a los peques me encontré viendo Clan TV. La verdad es que mola un montón y te puedes quedar horas pegado a la pantalla como hacen los chavales. Yo lo achaco más a la calidad de los dibujos que al síndrome de Peter Pan que en mi persona alcanza cotas inimaginables pero cualquier cosa puede ser.

La cuestión es que cuando algo audiovisual me gusta me meto hasta el tuétano. Incluso llegaba a olvidarme de los gritos, justificados o no, de exigencias de atención que se reproducían a mí alrededor. La tele escupía en ese momento algo llamado Super Hero Squad que viene a ser Los Vengadores pero con los superhéroes y villanos en miniatura. Al principio no me gustó el efecto pero, al igual que el éxito de LEGO con la saga Starwars, los personajes resultaban más achuchables y cercanos en este formato.

Todo iba bien, el Capitán América súper rico ahí con el escudo, Lobezno una monada, Hulk pegando saltitos, IronMan volando con su minúsculo trajecito, los villanos, Magneto, Dr. Doom, Octopus y cía. haciendo de las suyas aunque con esa pinta tan poco amenazante y dirigido a público infantil sus planes no eran lo que se dice abominablemente malvados, etc.

Lo dicho, todo bien hasta que de pronto aparece Nick Fury...¡¡¡¡¡¡NEGRO!!!!! No daba crédito. Era como encontrarse un conguito en una bolsa de palomitas. Sobra decir que no tengo nada contra los negros pero no soporto los ejercicios UNITED COLOURS OF BENETTON donde tiene que haber un chino, una chica, un negro, un paralítico, un caucásico, un gay, un sindicalista y un ecologista en todo lo que se haga. Si quieren un Nick Fury negro pues que se inventen una historia donde el prota sea negro como Blade, ¿os imagináis un Blade en miniatura blanco? Sería como el amariconado y sobrevalorado vampiro de Crepúsculo pero encima en miniatura. Es que clama al cielo. Pues al acabar el capítulo me puse a investigar y resulta que los propios de Marvel aceptaron cambiarle el color a Fury cuando le pidieron a Samuel L. Jackson que hiciera de Fury en la gran pantalla. Vale, una razón económica que son las únicas que me hacen ver que algo es lógico en este mundo en el que vivimos. Me parece una mierda de decisión pero tiene su lógica.

Una vez sabido esto, inevitablemente mi cabeza se puso a divagar y es que encontrarme a Nick Fury negro me impactó mucho. Resulta que mis sobrinos crecerán pensando que Nick Fury siempre ha sido negro y cuando, dentro de 15 años, discutan conmigo, seguramente, dependiendo de su nivel de friquismo, alguno me perjurará hasta la muerte que Nick Fury siempre ha sido negro. Entonces llegaré yo con las rebajas para demostrarles que el original, y por tanto el auténtico, era un ex-espía militar blanco.

Y aquí llego al meollo de la cuestión. ¿Me sorprendería que mi sobrino en ese momento me sacara un Cómic, libro o escrito, anterior a la publicación de Marvel que yo conozco dónde Nick Fury era Negro o es más, era una chica por ejemplo? Pues la verdad; no me sorprendería.

Y es qué que la historia es como nos la cuentan está claro. Pero aún sabiendo esto defendemos algunas cosas como si fueran algo personal, como si la verdad histórica que nos han vendido y que siempre hemos creído fuera irrefutable. Realmente yo vivo en un mar de dudas porque si algo he aprendido en la vida es que todo vale y todo puede ser. Todo es mentira, como la peli protagonizada por Coque Malla. Y tengo una mezcla de sensaciones cuando veo al resto del mundo, al menos a la mayoría, que vive con sus convicciones históricas, que no ideológicas que es otra cosa, como si estuvieran bien fundadas. Por un lado me dan envidia por lo tranquilos que están, no les inquieta que todo sea mentira o al menos una verdad a medias, y por otro lado me producen una fuerte desazón por su falta de espíritu crítico y dinámico.

En fin. Paro aquí porque cuanto más desarrollo esta idea menos confianza tengo en el planeta y luego la gente me va mirando raro cuando les digo que como pueden ver los telenoticias o leerse los periódicos cuando todos mienten o dicen lo que quieren que pensemos. ¿Alguien se cree que aún se hacen cosas por honor o por justicia? Si lo pensáis fríamente llegaréis a la terrorífica conclusión de que ya no hace falta hacer las cosas por esas razones poque hemos alcanza la cuota suficiente de egoismo para que la realidad sea esta. Y como la confianza es la clave para sacar algo, lo que sea, adelante pues hcemos un pan como unas hostias.

Como argumentaba un estudio que leí un día (viva la validación de fuentes, no estoy muy alejado de cualquier periodista profesional) los más listos son los menos felices por el simple hecho de replanteárselo todo. Así que como me dice la gente: “Algo habrá que creerse ¿no?”. Ese ¿no? Es mortal. Y es que hay tantas cosas que replantearse...

Un beso para todos.

miércoles, 7 de julio de 2010

El Invertido

Sí, en efecto, soy un invertido. Uno de esos rarísimos casos que se dan en el mundo de los imanes. Me lo detectaron de recién nacido, cuando una enfermera me fue a dejar en la cuna de la sala de maternidad y salí disparado como un misil hacia la lámpara de latón que había en el techo llorando a moco tendido. Un médico que pasaba cerca y oyó el "CLANK" de mi barriga chocando contra el metal comenzó a gritar "¡¡¡Rápido!!! ¡¡¡todos fuera de la habitación!!!, ¡¡¡Invertid la polaridad por dios!!!, ¡¡¡invertid!!!! ¡¡¡la!!!! ¡¡¡polaridad!!!!!".

Yo no lo recuerdo pero muchas veces me imagino la escena, médicos y enfermeras con las caras estampadas contra la ventana de la habitación para ver como en cuanto le dieron al interruptor mi diminuto cuerpo negro caía a la misma velocidad que había subido para quedarme bien pegadito a la cuna que desde un principio me debía haber recibido.

"Señora, el niño está sano, todo correcto, salvo por el hecho de que es... bueno, lo siento, es invertido". Con lo tradicionales que son mis padres.

Mi padre es un hombre campechano que no conoce más mundo que lo que supone ir de casa al bar y del bar a casa. No por borracho ¿eh? Que trabaja allí, más concretamente dentro de un abre-chapas con forma de botellita de cerveza, siempre bien pegado a la base metálica del grifo de cerveza. La verdad es que no puede quejarse, es un buen trabajo con sueldo fijo y con pocas posibilidades de despido. Tan sólo una vez lo quisieron sustituir por una cuerda de forma que el abre-chapas quedaría colgado del grifo en vez de pegado a él. Afortunadamente después de tanto tiempo todos sus amigos le apoyaron. La bayeta, siempre trataba de acabar encima de la cuerda para mojarla y que fuera asquerosa al tacto, los vasos y botellines buscaban la forma de entorpecer el acceso a la cuerda, hasta las pinzas del hielo trataban de ponerse cerca para rallarla con sus diminutos dientes. Al final no duró ni una semana y mi padre pudo volver al trabajo.

Mi madre es ama de casa, y gracias a dios, ya que ha podido cuidar de mí todos estos años. De joven trabajaba como soporte de una ficha verde de Parchís. Siempre cuenta historias de aquella época, como cuando la vez que se comió tres fichas seguidas contándose 60, o las disputas que tenía con la quinta ficha de un verde más apagado y un diámetro algo mayor que se coló un buen día en la caja y siempre quería salir a jugar dejando a una de las "titulares" en el banquillo. Habla con nostalgia de aquella época pero yo sé que también está encantada de sentirse el imán angular de nuestra familia.

Mi infancia fue tremendamente dura puesto que todas las clases que di fueron particulares desde una habitación con distinta polaridad al resto y con el profesor hablándome desde fuera mediante un micrófono. Nunca tuve compañeros de clase y, como era de esperar, me marginaban en los recreos, en las actividades extraescolares, etc... Hubo una chica que sentía compasión por mi por cómo me trataban los demás niños-imán. Victoria se llamaba. Un buen día se acercó sigilosamente a mí.

Estábamos solos dado que yo siempre estaba solo. Me debía observar hacía tiempo porque nadie me encontraba en mi lugar de retiro, pegado a una tubería que pasaba por la parte de atrás de la cafetería y a la que nunca se acercaba nadie.

"¿Se puede...?" me dijo con una mezcla de obligada desconfianza y forzada amabilidad. Sorprendido pude articular balbuceando algo parecido a "cla... cla... claro, ¿po... por por qué no?" Mantuvimos la conversación más maravillosa de toda mi vida. Ella me contó las mil cosas que hacía diariamente y yo le conté cómo era no poder hacerlas. Sin embargo mis experiencias sobre la vida en soledad y como hace que caviles más sobre las cosas parecían fascinarla. Reímos y hablamos toda la tarde. La distancia que había entre nosotros se fue reduciendo casi sin darnos cuenta, queríamos sentirnos más cerca. Algo estaba pasando. Una sensación de estar a gusto, de estar bien. Irremediablemente se había activado algún tipo de chispa y cuando nos acercamos aún más y ella me miró un instante con ojos acaramelados para cerrarlos después invitándome a dar el último paso, que sería el primero en mi carrera sexual, un miedo me paralizó cada enlace atómico de mi cuerpo. Sabía que no podía dudar más de dos segundos así que respiré hondo y me lancé a sus labios.

FLAP!! Ambos abrimos los ojos y aún con los labios en forma de beso, sorprendidos de encontrarnos besando el aire en vez del uno al otro, nos dimos cuenta de que estábamos espalda contra espalda. Con el calentón olvidamos mi inversión. Después de 10 largos minutos, ¿o fueron 20?, tratando de separarnos lo conseguimos al final metiendo una astilla con dificultad entre nuestros traseros. Al acabar estaba tan avergonzada de que hubiera tenido que hurgar ahí que su tez había dejado de ser negra para mostrar ahora un rojo fuego oscuro casi tan intenso como su mirada. No volví a verla, mejor dicho, no volví a mirarla.

Después de esta traumática experiencia ya ninguna de las venideras me pilló de sorpresa y aprendí a no quejarme. Simplemente me dediqué a vivir sin ningún tipo de expectativa en la interacción con los demás.

Mi padre me consiguió un empleo en la cocina del bar. Consistía en ser un imán de nevera que sujetaba todo tipo de papeles, desde listas de compra hasta estériles y nada caballerescos piropos del cocinero con destino una voluptuosa camarera recién contratada. No hubiera sido tan agónico estar allí durante tres años si no hubiera tenido la cara pegada a la nevera 8 horas al día. Los demás colgaban de espaldas y charlaban tranquilamente con sus piernecitas y bracitos colgando plácidamente al frente pero yo tenía que ejercer de contorsionista, como si fuera un mosquito que se hubiera estampado allí de cara a 200KM/H, para ahorrar una de las tres horas de fisioterapia que necesitaba después del tajo. Al menos el mosquito estaba muerto y no tenía que leer bien pegadito al ojo: “Si mi pito fuera un cohete, tu chocho sería mi destino. ¿Quieres que te eche un casquete o que te meriende el chumino?”.

Al menos ahora soy feliz. Me gusta pensar que todo lo que me ha pasado en la vida, bien sea malo o bueno, al final es bueno si me ha llevado a estar donde estoy ahora. Los de fuera lo llaman Invertia, y lejos de estar cerca de ser una empresa de inversiones, son un grupo de imanes solidarios con los invertidos. Mis padres decidieron, después de hacer un gran esfuerzo, tanto económico como psicológico, traerme aquí.

En Invertia estoy rodeado de imanes como yo, pueden abrazarme, susurrarme cosas al oído o acariciarme la muesca que tengo desde que un día me caí en el trabajo y que luzco con orgullo al más puro estilo “herida de guerra” sin necesidad de quedarnos pegados. Mientras se buscan fórmulas para que nuestra vida sea más fácil en un mundo donde la mayoría tienen distinta polaridad nos conformamos y muchas veces preferimos nuestro pequeño mundo al revés.

Y es que todo lo que es integración y solidaridad está muy bien pero como con los tuyos no se está en ningún sitio.

Un Beso para todos.

martes, 8 de junio de 2010

1986-BON JOVI-2010

No recuerdo con nitidez todo lo que podía estar haciendo con 7 años en el 86, probablemente estuviera pegando cromos en el álbum del mundial de México o igual ya me estaba inventando algún jueguecillo o historia rara. De lo que sí me acuerdo es de aquella carátula de uno de los mejores discos de vinilo de la historia moderna de la música comercial que veía cada vez que pasaba por ese santuario que era la habitación de mis hermanas sin ser consciente de ello.
Fondo oscuro con gotitas de agua dónde alguien había escrito algo parecido a Slippery When Wet, a saber lo que significaba aquello. Y arriba del todo, con letras de un rojo vivo para desmarcarse del fondo, el nombre de ese grupo de melenudos con pose de tipos duros y con los pechos-palomo mostrados sugerentemente como el pistilo a la abeja, que tanto les gustaban a mis queridas hermanas sin ningún tipo de lógica que mi párvula mente pudiera comprender entonces.

Eran los tiempos de entrar en su habitación con la intención de jugar con ellas y de recibir rotundas contestaciones negativas hasta llegar, tras un brevísimo regateo, al final de siempre. Yo decía "¿Puedo mirar?" y ellas sabiéndose ganadoras sólo me lo permitían si dejaba a sus Barbies ochenteras y cachondonas montarse en mi gigante todo-terreno verde con un tal Ken con pintas Bon-Jovescas. ¿Porqué no se montarán los tres en el caballo pensaba yo, es más glamouroso y así no necesitarían mi enorme coche que no les pega ni con cola? En fin, eran las mismas que habían contestado a la pregunta de porqué el material escolar tenía siempre nombres alemanes como Standler. La ingeniosa respuesta fue (con acento alemán): "Tendragn una fórgmula segcreta..." JAJAJA que bueno. Viniendo de la misma mente brillante lo del coche debía tener un sentido.

¿Qué cosas eh? 24 años después, se dice pronto, el melenudo se grabó en nuestras pupilas convertido en carne y hueso, eso sí con mucha menos melena pero conservando el pecho-palomo ya cincuentón que parece haber hecho un pacto con el diablo de esos de no envejecer nunca a cambio de vender su alma. Lo que no me entra en la cabeza es que necesitaría un segundo pacto para poder cantar aún como los ángeles y tener un carisma de una envergadura capaz de poner los pelos de punta a miles de personas con sólo levantar los brazos o dar un acorde en su inseparable guitarra negra. ¿Cuántas almas tendrá Jon Bon Jovi? Probablemente una, pero negociará seguro con las de sus millones de fans al hacer sus diabólicos tratos con el inframundo.

Y allí estábamos los tres. Treintañeros ya, abrazados, saltando, gritando, riendo a chorro, dejando escapar la energía individual y disfrutando de su mezcla a tres bandas explosiva que últimamente aparece con cuentagotas en nuestras vidas. Una mezcla que vivíamos a menudo en Móstoles viendo como los reyes magos (Ojo Spoiler: Los Padres) ponían los regalos y cuchicheábamos o cuando nos quedamos solos en casa y cada vez liábamos una distinta, o cuando le cambiábamos las reglas al Hotel porque nos parecían un coñazo y el Boomerang demasiado barato, y como última representación lo vivimos bailando el "So Lonely" de The Police en la ya lejana boda de Eva. Fue imposible repetir esa explosión energética Alarconil en Rock In Rio 2008 puesto que falló una de las patas del trípode. Hubo energía a raudales entonces sí, pero al igual que los mosqueteros no son los mismos sin Porthos, aquella Athos y aquel Aramis lo dieron todo con Sting pero bien es cierto que faltó algo o mejor dicho alguien.

En esta ocasión no sólo estaban los mosqueteros sino que hubo un D'artagnan invitado de lujo. La heroína que metió la mano en las frías aguas de mi desesperación, apartó las pirañas de la desdicha y me cogió del pelo para volver a enseñarme que había vida que disfrutar y cosas por las que aún valía la pena luchar. Como los conciertos y las mujeres. Mi queridísima Marta se unía a la fiesta del Rock y la Coronita.

Y hoy, delante del ordenador, borradas ya mis sonrisas del fin de semana, mis facciones poco a poco van asumiendo las formas de la desidia del trabajo y el día a día. Pero todo cambia cuando nos recuerdo a los cuatro, en el fragor del "You Were Born To Be My Baby", la favorita de un servidor, después de un inicio potentísimo que llenó nuestras voraces expectativas con "Blood on Blood", y la primera liberación brutal de adrenalina de la noche al desgarrar nuestras gargantas, y ya de paso también los oídos de las personas más cercanas, al cantar el bestial inicio y posterior estribillo de "You Give Love A Bad Name". Y "Bad Medicine" (risas), y "Keep The Faith" (pérdidas de orina) y "Hallelujah" (más risas),.. y... TODAS!!! Y es que los conciertos son un no parar cuando el grupo en cuestión se siente bien en el escenario, cuando se divierte y lo dan todo. Y Bon Jovi, tanto en Barcelona como en Madrid me han ganado por esa profesionalidad y esas ganas de agradar que distinguen a los grandes de los no tan grandes. Jon es el sex-appeal en persona y aún mantiene su peculiar voz intacta. Richie Sambora, (para mi siempre ha sido el alma del grupo) tiene más Votox que Belén Esteban en Mira Quien Baila (ojo la gracia por que se las trae) pero sigue siendo uno de los 5 mejores guitarristas del mundo. Tico Torres perfecto y el Hobbit pues menos participativo que de costumbre pero impecable también a los teclados.

A pesar de nuestras necesarias incursiones al servicio atravesando la marabunta de gente que nos separaba de la liberación total, que es echar un meo cuando llevas 2 litros de Coronita entre pecho y espalda, la cosa no decayó puesto que elegimos las canciones del nuevo disco, no malas pero sin punto mítico, que son meras excusas para dar estos conciertazos de finales del siglo pasado.

Otra vez parapetados los cuatro y habiendo ganado estratégicamente el sitio de nuevo, ya vacías las vejigas, con el grado justo de alcohol en sangre, inmejorable compañía, ambiente soberbio y unos últimos gallos guardados en la voz, pudimos llegar al éxtasis total tripartito esperado durante 24 años al deleitarnos con un "Livin' On A Prayer" que hará historia una vez más. Aplausos, silbidos de júbilo, algún llanto me pareció oír y se acabó. A otra cosa mariposa.

Aún nos quedaba el IMPRESIONANTE Paul Van Dyk que no era santo de la devoción ni de Marta, ni de Eva pero que impregnó con el influjo de su magia Trance, que ya había dejado en mí tiempo atrás, a mi hermana Naty que no pudo hacer un resumen mejor de la música de este gran DJ. "Es que se te van los pies!!!!" jejeje, enorme.

Y finalmente. Vuelta a casa cansina, triste y lenta. Que rápido se pasan los buenos momentos, claro que si no fuera así, no serían tan buenos :) Hasta la próxima hermanas.

Un beso para todos.

PD: Diría algo de Pereza pero los Yonkies nunca fueron mi tribu urbana predilecta. Lo mejor Leiva, que es una artistazo lastrado por su desgraciado hermano, y la mofa de mi hermana Naty que no dejaba de cantar a Los Ronaldos con los soniquetes de las canciones de Pereza, demostrando que Bunbury no es el único que plagia “Aquí nadie ha inventado nada”.

Mago de Oz muy buenos :)

Macaco pues eso, como los del orgullo gay que han dejado sin convocar a los israelíes, mucho buen rollo y canción protesta pero cuando no le sale el concierto la culpa es del público. Como me recuerda esto al cine español madre…

martes, 25 de mayo de 2010

Cromosoma-P

Dicen las malas lenguas, las viperinas más bien, que existe un cromosoma en el cuerpo humano que gestiona el comportamiento de cara a los demás cuando estás resultando extremadamente pesado, insoportablemente casino o incluso potencialmente odiable. Este cromosoma es conocido como el CROMOSOMA P.

A pesar de las dudas que pueda generar su existencia estoy seguro de que con dar una vuelta por su círculo de amistades y conocidos, bien sean colegas de trabajo, tenderos del barrio de diversa índole, familiares o compañeros de toda la vida encontrará alguien de quien la sospecha de la escasez o falta total de CROMOSOMA P sea un hecho. A estos individuos se les conoce como CCP's o carentescromosomáticos-P.

Y como muestra un botón. He conocido mucha gente sin cromosoma P y hay de todo, los hay hasta entrañables a su manera pero éste se lleva la palma. Era el rey de los CCP's. En una dimensión imaginaria donde todo el mundo fuesen CCP's este personaje sería el "pesao". Incansable en el habla, incorruptible en el pensamiento, este individuo no conoce aún quien le haya parado los pies.

Al principio se comportaba como el típico CCP, le calé enseguida. Era una de estas celebraciones sociales con actividades (no entraré en más detalles). Mucha conversación, algo de risas, cerveza y buena comida. Entonces apareció él. Era primo de uno de ellos y desde el minuto 1 acaparó toda la atención. Y es que el cerebro de estas personas recibe exactamente y sin ningún tipo de filtro impulsos puros que le son enviados desde sus globos oculares y de ahí a las cuerdas vocales invadiendo el aire, que hasta ese momento corría libre delante de sus labios, con el que sale de sus pulmones infectándolo de chistecillos sin gracia o directamente ideas irracionales que para él son la piedra angular de alguna extraña filosofía extraterrestre.

Pero lo mejor estaba por llegar. Hasta ese momento no había destacado especialmente sobre otros especimenes que me he encontrado por mi andadura terrenal. Tuvimos que tomar un autobús que rápidamente fue rellenado cual pavo de navidad. Yo me movía como el que corre por un bosque, esquivando todo los que pillaba por delante, no con el objetivo de entrar el primero en el pavo de metal, sino para escapar de nuestro protagonista anticromosomático. Debo decir que por alguna razón que se escapa de mis entendederas provoco en este tipo de gente un "efecto velcro" involuntario que hace realmente complicado quitármelos de encima. Más de una vez en la barra de un bar, al terminar de pedir las copas y disponerme a darme la vuelta "Coño que susto!!!" me he encontrado de sopetón con el CPP de turno pegado a mi hombro desde vete tú a saber cuanto tiempo.

Probablemente sea porque mi amigable forma de ser es incapaz de dar una mala contestación a la ligera y evita el zafarme de ellos rápida y tajantemente. Arropados por mi actitud y crecidos al ver que alguien les está prestando una atención que hasta entonces no sabían que se les pudiera prestar pues vienen como las moscas a la mierda, y aunque el símil me deje en mal lugar no encuentro uno más descriptivo.

A pesar de mis idas y venidas, de mis "¡¡¡anda!!!Ahí está Paco", "¡¡¡Uy!!!Parece que me están llamando", "No, no, espérate aquí que yo subo por alante que por detrás me mareo", etc.… al final acabé con el CCP justo en la chepa. Vamos, que con todo el autobús hasta la bandera todavía tengo que agradecer que no me tocara al lado.

El destino resultó estar a media hora de camino por lo que las animadas conversaciones con las personas colindantes en 3 asientos a la redonda con las que compartía la “pesada” carga fueron muriendo lentamente hasta acabar cada uno sentado en su sitio mirando, en completo silencio, el verdoso paisaje que estábamos atravesando. Bueno, digo en completo silencio todos menos ¿adivinadlo? Al no encontrar nadie con quien platicar (todos mirábamos al suelo para evitar el catastrófico contacto visual que te convierte en su amigo del alma) y ante la imposibilidad de estar callado por la conexión directa y sin barreras OJOS-CEREBRO-BOCA que ya he comentado, el susodicho CCP me permitió asomarme a las puertas del cielo callándose unos 20 segundos y dejando ver que por fin iba a practicar la cultura del silencio para arrancar con fuerzas renovada afirmaciones del tipo:

"Mira una Repsol, ahí si te quedas sin gasolina pues a repostar JEJEJE","Qué jodios los de leche Pascual, uperisada dicen ¡JA!","Me encantan las chichoneras, yo una vez tuve una azul, sí... menuda chichonera (suspiro)".

Estas tres joyas las cascó en modo broadcast (a quien lo quiera recibir), la primera al pasar por una Repsol, la segunda al ver un cartel de Leche Pascual y la tercera al visualizar un ciclista a tomar por culo encima de un monte. Verídico.

En fin, gracias a dios llegamos a nuestro destino y aunque aún quedaban unas horas de evento social mi plan de evasión finalmente funcionó y no tuve que volver a lidiar con nuestro querido CPP. Al final hasta le eché de menos…

Que nunca os encontréis uno de estos aunque siendo un mal tan extendido me temo que será imposible. O al menos no cometáis los errores que cometo yo que después de llevar 30 minutos escuchando un soporífero viaje a Perú, cuando al fin el CCP se calla finalizando su historia con que acabaron todos durmiendo en un barco, en vez de aprovechar el silencio para salir por patas le pregunto:"¿Y qué tal el barco, era cómodo? (pa' matarme).

Un beso para todos.

lunes, 26 de abril de 2010

Un Día de Furia

Un día más volviendo del curro. En realidad no lo es, quiero pensar que es un día más pero es uno de los malos. Puntualmente vengo de tener unas semanas sin demasiado trabajo lo que me ha permitido empaparme bien de la sesgada realidad propagandística distribuida sin orden ni concierto racional pero muy interesadamente lógico y que nos acecha irremediablemente en cualquier esquina del camino disfraza de emisora de radio, periódico rotativo, prensa digital o blogs independientes. Realidad de la que trato de huir siempre que puedo, pero es tal el asedio que tarde o temprano uno baja la guardia y permite que tal ola de mierda tizne sus neuronas aunque sea unos minutos, lo justo para acabar tan hastiado que vuelves a coger fuerzas para luchar por evadirte otra temporadita.

Perdido en estos pensamientos me sorprendo mirando sin mirar mis manos en el volante y decido que ya es hora de volver a casa, tratar de relajarme un poco y prepararme para el largo periodo de desintoxicación que ansío.

Empieza a hacer buen tiempo, lo que después de un invierno tan largo debería animarme, pero como la cosa va de joder lo que se pueda y no dar un respiro hoy en día, pues resulta que la alergia ataca con fuerza. Los ojos aún no me pican como acostumbran en pleno apogeo gramíneo pero noto que están a punto de desbordarse como la paciencia de cualquier ciudadano demócrata atrapado en una pseudodemocracia partidístamente autocrática durante más de un cuarto de siglo y sin haber tenido la opción si quiera de votar una constitución nacional.

En fin, que entre el calentón que llevo, más la desidia de la inactividad, más el picor de garganta, más los mocos y el sentimiento de "malalechitis" alérgica, crece el calor de la herrería de mi corazón que está fraguando esa idea de que odio a toda la raza humana menos a mis familiares, amigos y la mayoría de mis conocidos.

Para que veáis como está la cosa. El otro día vi un documental de osos Grizzlis en el que habían estudiado el comportamiento del oso salvaje al encontrarse con humanos. Resulta que a los niños no los ataca porque no superan una determinada estatura que ellos consideran una amenaza. Pues el otro día soñé que mis tres adorables vecinitos sacados de las profundidades del inframundo y bendecidos con la capacidad de gritar, llorar y berrear las 24 horas del día sin interrupción posible, estaban jugando por las calles de la urbanización y había un oso suelto. Hasta aquí un sueño normal de no ser porque los niños eran sospechosamente altos…

Pues con la tontería ya me he plantado en la incorporación de la Carretera de Castilla desde la M-30 Norte y ni me he enterado de la retención del túnel. Mira que bien, el coche nunca me falla como diván de autopsicología.

Para entretenerme, cual científico con sus ratones, me pongo a mirar a mi alrededor. Veo a un pobre con la "L" que o bien no sabe dónde se ha metido o estará a punto de arrepentirse de haberse sacado el carné y no ir a currar en bus porque se tiene que cruzar tres carriles en menos de 50 metros y tiene que pasar entre víboras metálicas equipadas con cerebros de mini-genocidas de, probablemente lo más preocupante, todas las edades y géneros.

Como le veo tan apurado dejo pasar al de la "L" llevandome una buena pitada de un Opel Corsa rojo con el parachoques delantero azul que está a mi espalda, con una especie de Don Pimpón de los avernos dentro, por no ocupar mis 2 metros de espacio a la velocidad del rayo. El pobre hombre, y digo hombre porque era mayor para llevar la "L", una vez en mi carril y salvados ya otros dos sólo tiene unos 5 metros para incorporarse al atascadísimo carril de aceleración de la M-30, y encima en curva. Aprovechando que le había dejado pasar y no tuvo que frenar pues mete el morro para ya casi completar la maniobra cuando de repente aparece un mercedes impresionante conducido por un niñato, supongo que chofer de 400 euros/mes por el uniforme, con granos en la barbilla y cara de gilipollas profundo, vamos, en la media, y pega un infructuoso acelerón para tratar de impedirle el paso seguido de un buen frenazo para no acabar con la "L" incrustada en el gaznate. Literal.

Mientras le miro con ojos de odio infinito e incomprensión rabiosa como recién fugada de una prisión en la que lleva encerrada demasiado tiempo, pienso "Será asqueroso el niñato este fan de Cristiano Ronaldo y de Belén Esteban. Si es que tenía razón mi profe de ciencias de la antigua y añorada E.G.B, las largas de los coches deberían servir para desintegrar al de delan..."

No había acabado de pensar la frase cuando el Mercedes pega un fogonazo y desaparece cual conejo en un antiguo truco de magia. No queda ni rastro. Ni rastro del coche, ni rastro del niñato, ni siquiera una mancha negra en el suelo como en las películas. Nada.

Es para sorprenderse pero esto es España, es más, es Madrid, así que el de la "L" se incorpora como si nada, el de detrás del Mercedes ocupa su sitio y aquí no ha pasado nada.

Mi insensibilización no es menor que la de los demás así que tampoco le doy importancia. Continúo mi marcha, pero justo cuando meto primera y empiezo a moverme una moto pasa a 10 cm. de mi retrovisor izquierdo y a 15 cm. del retrovisor derecho del coche de al lado. Todo eso a unos 50 Km./h. No había acabado de cagarme en parte de su familia, en su mayoría féminas en ningún caso inocentes porque algo de culpa tendrán para que el motorista sea tan subnormal, cuando la moto, ya a escasos 100 m., también se desintegra sin dejar huella después de pegar un fugaz fogonazo.

La absurda idea de que tengo algo que ver en todo aquello empieza a tomar forma en mi cabeza y a pesar que soy increíblemente racional y premeditadamente lógico para tener la evidencia de que es absurdo no puedo evitar la tentación de hacer una prueba concluyente.

Con la fauna que hay no me cuesta encontrar la próxima víctima. Otro motorista. Es que no se salva ni uno. Este va tan campante por el arcén, metiéndose de vez en cuando entre los coches atascados. Me entran dudas de si realmente lo hace para ganar tiempo o para tocar los cojoncillos un poco más. Y los de la DGT diciéndome que mire dos veces que los motoristas también tienen derecho a circular, bla, bla, bla. Miren recaudadores hipócritas, no me voy a sentir culpable por atropellar a alguien que incumple indiscriminadamente las normas y encima me saca el dedo si tengo que pegar un frenazo para no matarlo porque ha aparecido de la nada. Que tengan cuidado ellos que son los que van a morir. No hay duda, es perfecto para ser desintegrado. Pruebo y... puff fogonazo y hasta luego. INCREIBLE!!!

Continúo con este nuevo juego recién descubierto y tan divertido. Según pasa el tiempo me cuesta menos utilizar mi nuevo "poder" y los baremos a aplicar para juzgar si alguien debe desintegrarse o no son cada vez menos exigentes. Que si uno que está fumando, seguro que lleva el cenicero lleno de colillas malolientes y lo vacía abriendo la puerta y tirándolas a la calzada. Desintegrado. Que si uno que va por el carril de la izquierda a 70 Km./h provocando miles de problemas circulatorios en todos los carriles. Desintegrado. Que si uno hablando por el móvil, que si uno tocando el GPS, que si uno con un SEAT León, que si uno con 70 años, que si una... todos desintegrados al momento.

¡¡¡Qué gozada!!! Miro por el retrovisor para ver si el de atrás es susceptible de ser eliminado y lo que veo es mi propia cara en el espejo retrovisor. Me han cambiado las facciones. Están más demacradas, hundidas y marcadas, los ojos rojos ¿alergia? y como un poco saltones, la piel más rojiza ¿será el sol de cara?, un sonrisa grotesca surca por encima de mi barbilla más picuda de lo habitual ¿o me lo parece a mi? ¿Realmente estoy disfrutando tanto con ello como para que un poco de baba circule por los laterales de mi mentón? Sí, lo estoy haciendo. Y justo cuando me dispongo a seguir con mi tarea de liberación del mundo y su consiguiente solución de erradicación de la raza humana empiezo a sentir un calor insoportable. Todo a mi alrededor se vuelve de una amarillo brillante progresivo, cada vez más fuerte. Las puntas de mis dedos se alargan y puedo ver minúsculos huecos entre las particular que forman mis músculos y huesos. Noto como mis pelos se ponen de punta debido a una especie de energía electroestática. Sólo dura un instante.

Después sólo silencio y oscuridad. Sin ruidos, sin luz y sin remordimientos.

Un beso para todos.

Moraleja: Me parece espectacular que tenga tantas y ninguna concluyente. Os lo dejo a vosotros.

lunes, 8 de marzo de 2010

Hoy, La Mujer Trabajadora... ¿Y mi día cuando es?

Hombre, heterosexual, soltero, sin hijos, español, laico y asalariado medio. Sí, ese soy yo ante la sociedad y como tal no encajo en ninguno de los grupos minoritarios que campan alegremente por el panorama mediático desde hace más años de los que debieran. No porque sus causas no sean justas, sino porque no son las más importantes. La democracia de las minorías es un lastre demasiado pesado que atenta contra la definición propia de la palabra democracia.

Antes de que esta crispadísima sociedad que no aguanta una china en un ojo y salta a la mínima me crucifique en la plaza mayor y reparta repollos para que el populacho me los lance a la cara, he de decir que soy un seguidor e incluso un adalid de la lucha de igualdad contra cualquier tipo de discriminación bien sea por raza, sexo o lo que sea, ya que por todo se puede discriminar. Afortunadamente he crecido en un embrión social que a base de esfuerzos ingentes ha conseguido que no tenga prejuicios y que a la hora de enfrentarme a situaciones cotidianas me de exactamente igual de qué género o de qué raza sea el interlocutor que tengo delante. A mis treinta años puedo decir que el objetivo de todos esos esfuerzos se ha cumplido por lo que creo que mantener los principales focos de atención en esos problemas es contraproducente.

Es inadmisible que salgan a las calles las iras de las injusticias (antes mayores) menores mientras los asuntos que nos conciernen a todos se quedan en casa.

Todas las mujeres están sufriendo la escasez de empleo que atraviesa el país, todos los homosexuales están sufriendo el exacerbado precio de la vivienda en relación al poder adquisitivo del ciudadano medio, todos los casados sufren la subida de impuestos que ha estallado como un misil teledirigido en todo el centro de la clase media, todos los que tienen hijos pelean por llevar una comida decente a sus mesas comprando lo que pueden con lo que les queda de subsidio después de pagar las hipoteca y los gastos de la casa, todos los nacionalistas sufren que ganan menos que el año pasado pero todo cuesta más, todos los creyentes sufren al ver como sus impuestos sirven para poner parches con 4 y pico años de caducidad en vez de para mejorar la sociedad y el grado de bienestar global, todos los que cobran el salario mínimo interprofesional sufren el mismo calvario para pagar el recibo de la luz que ha subido un 23 % en los últimos dos años.

Y cómo ellos lo sufren todos los hombres, heterosexuales, solteros, sin hijos, españoles y asalariados medios. Cómo yo.

Pero ni uno de todos esos que somos mayoría movemos un pie para salir a la calle y manifestarnos por fortalecer la salud social mayoritaria imprescindible para sentirnos saludables minoritariamente. Cada día de nuestras vidas hoy por hoy debería ser el día del CQEHLCDSA. Si os cuesta pronucniarlo probad con esto: "El día del ciudadano que está hasta los cojones del sistema democrático actual".

El hombre empieza a hacer gilipolleces cuando tiene las necesidades básicas cubiertas. Lo sorprendente es que cuando no las tiene no deja de hacer esas gilipolleces. Antes de poder hacer cualquier actividad no vital hay que asegurarse de tener cubiertas ciertas ncesidades. Si extrapoláis esta frase a la sociedad actual será cuando consigamos un país económicamente sano, con tasas de corrupción, economía sumergida y empleo ilegal asumibles, un país con listas abiertas sin la autocracia “caciquera” partidista actual y un país con identidad nacional dentro y fuera y no con pinta de reino de Taifas, cuando podremos dedicarnos a otras cosas. Para arreglar la varilla de un paraguas después de un fuerte chaparrón primero tiene que haber paraguas.

Por ahí dicen que esto lo arreglamos entre todos. Esa campaña se equivoca en las formas puesto que sólo busca promover el optimismo y animar a la gente a que consuma de nuevo sin importarles el ahorro, la misma cagada que en parte nos llevó a la crisis. Sólo hay que ver quien está detrás de todo eso.
Pero el fondo es correcto. Y dice entre todos porque el caldo de cultivo de los políticos, como de los médicos, taxistas, polleros y de todos los empleos del mundo es la población y queridos compatriotas si tenemos políticos corruptos y partidos que se reparten el bacalao sin importarle la población ni el color ideológico que aparentemente defienden es porque cada españolito, cada individuo con dos brazos y dos piernas de esta tierra, es así. Porque la base para ser todo lo que le pedimos a los políticos que sean es el respeto y aquí en España ese ingrediente de la receta cultural básica se perdió hace mucho. Ya hablaré de esto en otro post.

Un beso para todos.
PD: Había una versión calentón pero no la he publicado para no herir sensibilidades :)

jueves, 25 de febrero de 2010

Insostenibilidades

(Supuesto del pasado) “1780, Inglaterra, Richard Buuurn se asoma a la nave principal de su fábrica de textiles a las afueras de Londres. Allí encuentra a sus ciento cincuenta trabajadoras que cosen y tejen ocho horas diarias, aguja e hilo en mano, todas las prendas que la marca, ya casi centenaria, vende orgullosa en los diferentes mercados de la capital. ¿Cómo encajar las noticias que acababa de recibir? ¿Cómo decirle a cada una de sus empleadas que ya no eran necesarias y que sólo diez de ellas quedarán encargadas de hacer funcionar las nuevas máquinas de coser Spinning Jenny que harán su trabajo ocho veces más rápido, con unos costes muy inferiores y que en resumidas cuentas revolucionará la industria textil?

Algunas llevaban décadas trabajando para él. Lo que haría sería reducir los beneficios los primeros meses para utilizar ciertos recursos en colocar a sus empleadas en otros sectores del mercado, incluso dentro de la propia empresa a ser posible. Aplicaría el cambio de la forma más lenta posible, estirando el tiempo el máximo que le permitiera el mercado para seguir siendo competitivo, trataría de hacerlo lo menos drástico posible, aunque al entrar un drástico cambio en el modelo de negocio las medidas rara vez pueden suavizarse…”

Este trato es el más favorable que deberían esperar los gigantes discográficos de la música actual en 2010, que el cambio se realice tan lentamente que les de tiempo a dedicarse a otra cosa y puedan optimizar los recursos que tienen ahora y que perderán con los años para colocarse en otros sectores del mercado o evolucionar en el sector al que pertenecen hoy en día.

El modelo de negocio musical está obsoleto, la SGAE es sólo la última legión de rapiña que puede esperar que rasque algo más a los consumidores pero no durará mucho, no puede durar mucho. Al igual que la vida, los movimientos sociales masivos se abren paso tarde o temprano entre las barreras, naturales o artificiales, que se les pongan delante.

Como unos náufragos que llegan por casualidad a una prolífica isla desierta habitada únicamente por seres excepcionales, comienzan a explotar sus recursos y a venderlos por el mundo creyéndose, como antiguamente los reyes, con derecho divino sobre esos recursos y jurando y perjurando que son suyos y sólo suyos y que pasarán por encima de quien ose si quiera poner eso en duda. Monopolizan el nacimiento de grupos musicales, paralizan o retrasan la libre creación y uso de algo tan natural como la música y provocan un cuello de botella entre la oferta y la demanda haciendo que sólo pase a través de la boquilla de la botella la mierda, buena o mala, que ellos deciden y que esparcen por su intricada escalera de caracol de emisoras de radio, tiendas de música, programas de televisión, etc., y provocando que la sociedad, supuestamente libre, sólo pueda elegir entre un número de opciones limitado y pagando un precio por cada escalón de esa artificial escalera.

Pero esa isla no es suya. Nunca lo ha sido y hoy en día ha llegado una lluvia torrencial en forma de billones y billones de ceros y unos que les ha desmantelado el chiringuito, ha arrasado con sus casuchas de bambú construidas en la playa, ha hecho que el mar se trague sus yates y veleros, ha destruido por completo el hotel de 5 estrellas que se habían montado en ese paraíso insular y al detenerse ha dejado la isla tal y como estaba antes de que ellos llegaran, como un vergel regalado por la naturaleza. Un bien para la humanidad.

Hoy en día los grupos pueden ellos mismos publicitarse y hacerse oír por Internet, que es, o al menos debería ser, el objetivo fundamental de un músico en particular y de un artista en general. Ser escuchado y tener la oportunidad de que la gente sienta su música, que la viva, que les ponga los pelos de punta o les haga gritar de alegría, que te haga replantearte tus acciones o ver las cosas desde otro punto de vista para ayudarte en tu camino. El artista crea esencia pero es el público el que hace que esa esencia se convierta en arte.

Una vez conseguido esto la gente va a pagar por ver en directo a este músico porque no hay una experiencia mejor que escuchar una canción cuya letra te traspasa los huesos, abre cada poro de tu sensibilidad, cierras los ojos y das gracias por ser humano y poder disfrutar con cada nota de la melodía que abraza a la maravillosa letra, escuchada en boca del autor, que es sin duda el único que le puede dar esa grandeza a una canción que sólo él ha creado. Es una experiencia única y como tal se paga y con gusto.

Llegado a este punto la discográfica ha perdido el sentido, no necesita distribuir y por lo tanto pierde el control sobre todo, ya no se oirán los grupos que ellos quieran sino los que más gusten, ya no monopolizarán la música de los medios porque los medios se adaptarán a lo que más guste. No son más que costureras con una aguja y una bobina de hilo en un universo invadido por las máquinas de coser. Están obsoletos, les van a quitar el pastel al que tantos años llevan hincando el diente y evidentemente no les gusta. Es comprensible pero ineludible.

Algunas cifras de mi persona para respaldar lo que acabo de decir. Estuve muchos años viviendo en el mundo de los 40 principales, y no me arrepiento, todo tiene su punto, pero mi gusto por la música era eso, gusto, sin más. No había pasión. Mi paladar estaba acostumbrado a vinos jóvenes sin demasiado cuerpo, en cierto modo atrofiado. Me compraba un disco de vez en cuando y ya está con lo que se podría decir que en 10 años de vida con opciones económicas, traduciendo las pesetas a euros y haciendo una estimación de lo que costarían esos discos hoy en día pues, me habré comprado unos 15 discos a 20 euros por disco pues 300 euros. 30 al año.

Pues bien, de un tiempo a esta parte y gracias a sowftware como Spotify o páginas del estilo LastFM o MySpace y por supuesto al Emule y al Torrent he tenido acceso a una cantidad de música a la que antes me costaba asomarme y porque por algo que no sabes si te va a gustar no te gastas 20 euros pero si la prueba es gratis la cosa cambia. En dos años he ampliado mi panorama musical como en un 300% y subiendo, escucho más música y conozco más grupos, aprecio los buqués de los mejores caldos que antes me pasaban desapercibidos y lo que me queda. Y el gusto se ha transformado en pasión. Y esa pasión se traduce en una media de 10 conciertos anuales que a unos 30 euros de media por concierto hacen 600 euros invertidos en música en dos años. Sin comprar ni un sólo disco. 30 euros al año contra 300, hummm parece que la industria tiene una salud de hierro.

El cambio de modelo está claro.

-Los artistas que vivan de una canción o un disco no podrán vivir toda la vida como artistas porque no lo son, fueron artistas un año y sacaron su beneficio, punto. Tendrán que dedicarse a otra cosa. El público (mercado) manda, no la SGAE y sus secuaces.

-El concierto será la base de beneficio de un artista en particular y de todo el mundillo de la música en general (montadores, técnicos, seguridad, representantes, etc.). Si quieren ganar más tendrán que hacer más conciertos y gustar para llenar. Si aún así no ganan lo mismo que ahora pues que se le va a hacer. Sería mejor pensar que hasta ahora has cobrado más de lo que merecías. El público (mercado) manda, no la SGAE y sus secuaces.

-Las discográficas tienden a desaparecer. Ya no tienen sentido como tantas cosas, útiles en su momento, que lo han perdido a lo largo de la historia de la humanidad. El público (mercado) manda, no la SGAE y sus secuaces

Fácil ¿no?

Un beso para todos.

PD: (Supuesto del futuro) “2050, España, la comercialización del teletransporte como un medio seguro de transporte es una realidad. Pedro Txeira, perceberio hijo de percebeiros y padre de percebeiros, se ha jugado como cada mañana la vida para poder distribuir después en persona los percebes frescos recogidos esa misma mañana directamente de la roca entre todos los consumidores que realizan sus pedidos a través de la red. Ahora que no son necesarios los intermediarios como transportistas, mayoristas, minoristas, etc… el precio de venta es muy inferior y sin embargo el dinero que entra en casa de Pedro es diez veces superior.

¿Se quejarían los intermediarios? Seguro que sí ¿Podrían poner un canon al teletransporte? Sí podrían. ¿Duraría mucho ese canon? Respondan ustedes.

martes, 23 de febrero de 2010

Sé que volveré a verte

Hola de nuevo a quien siga interesado en este blog. Después de unos 5 meses de sequía, provocada por dos agentes principales que suelen jugar al alimón, o no, como al falta de inspiración y la falta de tiempo, vuelvo a escribir algo por aquí. Es una poesía de las mías, sin orden ni concierto, pero espero que sea el comienzo de una nueva etapa de fluir literario, o lo que sea.
Ahí va:

Dormido estaba yo entonces,
perdido en ensoñaciones,
allí dónde confundía,
realidades y ficciones.

Tenía una vida perfecta,
no había llantos, no había errores,
arriba en el escenario,
cantaban los ruiseñores.

Y un buen día apareciste,
un ciclón irreversible,
entraste entre bastidores,
los rincones revolviste,

Nada quedó del teatro,
del público o el telón,
los actores se esfumaron,
mi sueño al fin terminó.

Mi mundo quise cambiar,
tocando allí bien allá,
no fui consciente que el mundo
cambia sin dejar tocar.

Te odié por aquel entonces,
vacío de las sensaciones,
que a partir de ese momento,
regirían mis acciones.

Ahora estoy agradecido,
pasado ya el sufrimiento,
de que me hayas descubierto,
la razón de haber nacido.

Sin sufrimiento, no hay gozo,
ni cuesta sin desnivel,
la resistencia es la clave,
para aprender a crecer.

Y por eso te dedico,
princesa de la desdicha,
estos versos mal escritos,
reina de la mala vida.

Y me inclino ante su alteza,
hoy por hoy lejos me quedas,
sé que volveré a verte,
mi buena amiga tristeza.
Un beso para todos.